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por Guillermo Carvajal
08 Mayo 2026
del Sitio Web
LaBrujulaVerde

Los círculos del Infierno de
Dante,
por
Sandro Botticelli.
Crédito:
Dominio público / Wikimedia Commons
Investigadores de la Universidad Marshall reexaminan la Divina
Comedia bajo la óptica de la física de colisiones cósmicas y
concluyen que los nueve círculos del averno representan un cráter de
impacto generado por la caída de Satanás como un
asteroide de alta velocidad, un
modelo geofísico que anticipa en cinco siglos el conocimiento
moderno sobre extinciones masivas.
Durante siete siglos, la caída de Lucifer narrada por
Dante Alighieri en el Infierno se ha interpretado como una
tragedia espiritual:
un hundimiento silencioso y pesado desde la
gracia divina.
Una nueva investigación de
Timothy Burbery, académico de
la Universidad Marshall,
cuestiona esa lectura al proponer
que el poeta florentino concibió a Satanás como un
impactador de alta velocidad que golpeó el hemisferio sur del
planeta y excavó un túnel hasta el 'centro' de la Tierra.
El trabajo, que reevalúa la obra maestra del siglo XIV con
herramientas de la meteorítica moderna, sostiene que el infierno
dantesco funciona como un experimento mental de física de impactos
casi cinco siglos antes del nacimiento formal de esta disciplina.
Burbery plantea que el impacto descrito en la Divina Comedia
fuerza al hemisferio norte a retirarse, lo que forma el núcleo del
infierno como un cráter de fondo ascendente, mientras que la tierra
desplazada detrás del cuerpo de Satanás crea la montaña del
Purgatorio como un pico central.

Dante y la montaña del Purgatorio,
obra anónima del
siglo XVI.
Crédito: Dominio
público / Wikimedia Commons
Este proceso geológico, según el análisis, replica la morfología
típica de las cuencas de impacto de múltiples anillos observadas en
cuerpos del sistema solar, desde la
Luna
hasta
Venus.
En esta interpretación, los nueve círculos del
infierno,
dejarían de ser meros niveles simbólicos del
pecado para convertirse en una descripción precisa de la
topografía concéntrica y aterrazada que caracteriza las grandes
colisiones planetarias.
La escala del evento que el poeta imaginó,
detalla el estudio, es comparable al impacto de Chicxulub ocurrido
hace 66 millones de años, el mismo que puso fin al reinado de los
dinosaurios.
Burbery sugiere tratar al Príncipe de las
Tinieblas como un cuerpo alargado de tamaño asteroidal, similar
al objeto interestelar
Oumuamua, cuya llegada a la Tierra
sigue la lógica devastadora de un evento de extinción global.
Al igual que el
asteroide del Cretácico-Paleógeno,
la colisión desencadenaría una reacción en cadena planetaria:
perforaría la corteza hasta el núcleo y
generaría el pico central de la montaña del Purgatorio.
La investigación establece un paralelismo
adicional con el meteorito Hoba, un fragmento de sesenta toneladas
que permanece intacto sobre la superficie terrestre en Namibia.
Satanás, según Burbery, está modelado como
un impactador físico no vaporizado, un objeto macizo que
reestructura de manera permanente la arquitectura del planeta.

Detalle del meteorito Hoba.
Crédito: GIRAUD
Patrick / Wikimedia Commons
Esta condición de integridad estructural diferencia al satán
dantesco de la mayoría de los impactadores reales, que tienden a
fragmentarse o fundirse durante la colisión, pero encaja con la
observación de que algunos cuerpos metálicos pueden sobrevivir al
tránsito atmosférico y al choque contra el suelo.
El estudio destaca que Dante anticipó, de forma intuitiva,
la geometría no euclidiana que más tarde desarrollaría en el
Paraíso, y aplicó al infierno los principios de la
velocidad terminal y la ruptura cortical necesarios para que un
objeto masivo alcance la máxima compresión en el núcleo terrestre.
Ningún tratado físico del Medioevo, subraya
Burbery, contenía un modelo semejante de las tensiones estructurales
que sufre un planeta cuando recibe el impacto de un cuerpo de
dimensiones kilométricas.
Más allá de la revisión histórica, esta investigación ofrece una
herramienta para la defensa planetaria contemporánea.
Burbery argumenta que la obra de Dante demuestra
cómo la geomitología literaria puede sensibilizar sobre
amenazas físicas mucho antes de su formalización científica.
Al representar la caída de Satanás como un impacto tangible y
de alta velocidad con efectos devastadores sobre la corteza
terrestre, y no como una ilusión óptica o una alegoría puramente
espiritual, el poeta florentino contribuyó a,
desplazar el paradigma occidental hacia el
reconocimiento de los cuerpos celestes como agentes físicos de
cambio...

El Infierno de Dante:
Viaje a los 9
Círculos del Averno
La Divina
Comedia.
Este giro paradigmático, según el investigador,
desafiaba directamente los dogmas aristotélicos predominantes en el
siglo XIV, que sostenían la perfección e inmutabilidad de los
cielos.
Dante descubrió de hecho, aunque sin la
nomenclatura moderna, la realidad geológica de los meteoros,
abriendo una vía para que narrativas antiguas codifiquen verdades
planetarias que la ciencia contemporánea apenas comienza a modelar
con ecuaciones.
El trabajo concluye que la Divina Comedia constituye un
experimento mental geofísico fascinante, tanto por sus
anticipaciones de la meteorítica moderna como por las divergencias
que presenta respecto a ella.
Burbery propone este análisis interdisciplinario
como un ejercicio de humildad kuhniana, una invitación a
revisar las grandes obras literarias no solo como artefactos
culturales sino como depósitos de observaciones empíricas sobre el
comportamiento físico del planeta.
Para el ámbito de la defensa planetaria, la lección es clara:
cuando un poeta del siglo XIV puede intuir la
mecánica de un impacto capaz de reconfigurar un hemisferio,
acaso convenga leer con más atención los textos que han
sobrevivido a lo largo de los siglos...
FUENTES
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