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por Myrna Leal
12 Diciembre 2025
del Sitio Web
Infobae

La imaginación
positiva demuestra
la capacidad cerebral
de actualizar
preferencias
sociales y emocionales
a través de la
simulación mental.
(Imagen Ilustrativa
Infobae)
Imaginar experiencias positivas con otras personas no solo mejora la
percepción que se tiene de ellas, sino que también induce cambios
medibles en la actividad cerebral.
Así lo estableció un estudio internacional (Learning
from Imagined Experiences via an Endogenous Prediction error)
publicado este miércoles en Nature Communications.
La investigación, desarrollada en colaboración
por científicos del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y
Cerebrales Humanas (Alemania) y la Universidad de Colorado
Boulder (Estados Unidos), demuestra que la imaginación
positiva puede modificar las preferencias personales y activar
en el cerebro los mismos circuitos que se encienden durante
experiencias gratificantes reales, lo que abre nuevas posibilidades
para la salud mental y el bienestar.
El equipo liderado por Roland Benoit, profesor asociado de
psicología y neurociencia en la Universidad de Colorado, y Aroma
Dabas, del Instituto Max Planck, comprobó que los participantes
que imaginaron de forma vívida encuentros positivos con personas
conocidas desarrollaron una mayor preferencia hacia ellas.
Los escáneres cerebrales revelaron que estos encuentros imaginados
generaron patrones de actividad similares a los observados cuando
las personas aprenden de experiencias reales que resultan
gratificantes.

El cuerpo estriado ventral
se activa
durante la recreación imaginaria
de experiencias
gratificantes
en situaciones
sociales.
(Imagen
Ilustrativa Infobae)
El estudio, que incluyó a 49 participantes, consistió en pedir a los
voluntarios que imaginaran interacciones positivas o negativas con
personas de su entorno mientras se registraba su actividad cerebral
mediante resonancia magnética funcional.
Los resultados mostraron que, tras imaginar episodios agradables,
los participantes no solo manifestaron un mayor agrado por esas
personas, sino que también actualizaron sus preferencias de manera
consistente con la experiencia mental vivida.
El artículo publicado en Nature
Communications detalló que este cambio de preferencia se
correlacionó con la intensidad y viveza de la simulación interna.
El trabajo profundiza en el mecanismo cerebral que permite que la
imaginación positiva tenga efectos tan tangibles. Los investigadores
identificaron que el cuerpo estriado ventral, una región clave en el
procesamiento de recompensas y en el aprendizaje por refuerzo, se
activa durante las simulaciones mentales de experiencias
placenteras.
Esta activación ocurre cuando la experiencia
imaginada resulta más gratificante de lo esperado, generando lo que
se denomina un error de predicción de recompensa.
El artículo en Nature Communications explicó que este error
de predicción, tradicionalmente asociado a experiencias reales,
también puede surgir de eventos meramente imaginados.
El cuerpo estriado ventral interactúa con la
corteza prefrontal dorsomedial, responsable de almacenar recuerdos
individuales y de codificar el valor de las personas imaginadas.
La conectividad funcional entre ambas regiones se
intensifica cuando la simulación mental es especialmente vívida o
inesperadamente positiva, lo que refuerza la preferencia por la
persona en cuestión.
A nivel computacional, los autores emplearon el modelo de
Rescorla-Wagner para describir cómo el cerebro actualiza el
valor asignado a las personas en función de la recompensa
experimentada durante la simulación.
El modelo demostró que el aprendizaje inducido
por la imaginación sigue los mismos principios que el aprendizaje
basado en la experiencia directa.
Los hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias para mejorar la
salud mental y las relaciones interpersonales.
Según un artículo (The
Cognitive Neuroscience of Constructive Memory) de
Neuroscience, las imágenes guiadas podrían utilizarse para
reducir la ansiedad social, resolver conflictos y potenciar el
desarrollo de habilidades.
Benoit, citado por la Universidad de
Colorado, señaló que la imaginación podría emplearse en psicoterapia
como alternativa a la exposición real a situaciones temidas,
permitiendo a las personas superar fobias o tensiones laborales
mediante la simulación mental de encuentros positivos.
El estudio sugirió que imaginar de forma deliberada y vívida
situaciones agradables puede influir activamente en las expectativas
y elecciones futuras, lo que podría tener aplicaciones en el ámbito
deportivo, musical y en la mejora del rendimiento personal.
Dabas, del Instituto Max Planck, destacó
que,
"la imaginación no es pasiva.
Más bien, puede influir activamente en
nuestras expectativas y elecciones", según declaraciones
recogidas por Neuroscience.
Aunque la investigación se centró en los efectos
positivos de la imaginación, los autores advirtieron sobre su
potencial negativo.
Benoit advirtió:
"Puedes pintar el mundo de negro simplemente
imaginándolo",
...en referencia a la tendencia de personas con
ansiedad o depresión a imaginar escenarios negativos, lo que podría
agravar sus problemas.
Sin embargo, el estudio no encontró que imaginar
experiencias negativas con individuos disminuyera el agrado hacia
ellos, lo que sugiere que el mecanismo descrito podría estar más
orientado a reforzar lo positivo.

El estudio muestra que imaginar
encuentros positivos
puede ser una
estrategia potencial para mejorar la salud mental.
(Imagen
Ilustrativa Infobae)
Los investigadores reconocen la necesidad de realizar más estudios
para comprender por qué la imaginación negativa no produce un efecto
adverso significativo y para explorar si la orientación de las
simulaciones mentales puede modular el aprendizaje de manera más
amplia.
El trabajo se apoya en la evidencia previa de que la memoria y la
imaginación comparten regiones cerebrales y trayectorias de
desarrollo.
Según el documento en Nature, tanto la
capacidad de recordar el pasado como la de imaginar el futuro
dependen de redes cerebrales similares, y ambas habilidades se
desarrollan y deterioran de forma paralela a lo largo de la vida.
El estudio utilizó modelos computacionales y resonancia magnética
funcional para validar sus hipótesis, demostrando que el aprendizaje
por refuerzo puede activarse no solo por experiencias reales, sino
también por simulaciones internas.
Los resultados refuerzan la idea de que
la mente humana puede actualizar
sus preferencias y expectativas a partir de eventos imaginados,
lo que tiene implicaciones tanto beneficiosas como potencialmente
problemáticas para el bienestar psicológico.
En suma, la investigación indica que cultivar la imaginación
positiva podría ser una herramienta poderosa para transformar la
manera en que las personas se relacionan con su entorno y consigo
mismas, con efectos que trascienden la simple fantasía y se
reflejan en la actividad cerebral y en las decisiones cotidianas...
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