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via Getty Imag que bajo la corteza helada de esta luna existe un océano global de agua líquida y más abajo, un núcleo rocoso.
Postberg también participó en un segundo estudio (Enceladus-like geochemistry fuels methanogenesis under extreme CO2 limitation) publicado el mismo día, en el que él y otro científico planetario de la Universidad Libre de Berlín, el doctor Nozair Khawaja, contribuyeron a una investigación que revela que ciertos microorganismos podrían tolerar mejor las condiciones del océano de Encélado de lo que se pensaba.
Encélado es considerado uno de los lugares más prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre en nuestro sistema solar.
Los investigadores sospechan que bajo la corteza helada de la luna existe un océano global de agua líquida y, más abajo, un núcleo rocoso.
Debido a la actividad criovolcánica,
enormes columnas de agua atraviesan grietas en la corteza del polo
sur de la luna, expulsando partículas de hielo a cientos de
kilómetros en el espacio.
El océano de Encélado es el único cuerpo de agua extraterrestre del que los científicos han podido analizar muestras directamente. Dichas muestras revelaron rastros de diversas sales y compuestos orgánicos.
Además, análisis previos realizados por Cassini
indicaron la presencia de procesos hidrotermales en el lecho
marino y otras condiciones relevantes para el desarrollo de la vida.
El equipo internacional de científicos que
trabajó en el estudio utilizó datos de Cassini, experimentos de
laboratorio a largo plazo y modelos teóricos para reconstruir el
proceso.
Hasta ahora, los científicos creían que se congelaban instantáneamente; sin embargo, estos nuevos hallazgos revelan que se congelan lentamente.
Debido a este proceso lento, la mayoría de los componentes (incluidos los disueltos) se separan entre sí. De esta manera, las sales y los materiales orgánicos se distribuyen en diferentes lugares dentro de cada gotita que se congela.
Diversos tipos de sales previamente
disueltas también se segregan durante el proceso; por ejemplo, el
cloruro de sodio (sal de mesa) se separa del carbonato de sodio.
Si chocan contra las paredes de las grietas heladas, se fragmentan en trozos de apenas unos micrómetros antes de salir disparadas al espacio.
Esto da como resultado que las partículas de hielo a menudo consistan en una sola sustancia altamente concentrada y previamente segregada.
Al analizar las columnas de Encélado, este mecanismo no solo resulta útil para caracterizar el océano como un hábitat potencial para la vida, sino que también es particularmente interesante en la búsqueda de biofirmas, es decir, indicios medibles de vida.
Si una de estas gotas oceánicas contuviera componentes de microbios extraterrestres, estos podrían separarse de otros componentes durante el proceso de congelación.
Tras la fragmentación, el material microbiano potencialmente solo estaría presente en una pequeña fracción de las partículas de hielo.
Sin embargo, en dichas partículas se encontraría en alta concentración y en forma relativamente pura.
Este descubrimiento podría tener importantes implicaciones para futuras misiones espaciales a Encélado, como la misión L4 de la ESA, actualmente en fase de planificación.
El laboratorio de Postberg en la Universidad
Libre de Berlín ya ha realizado estudios que demostraron la
capacidad de instrumentos especializados para detectar material
celular microbiano en partículas individuales de las columnas de
hielo.
El mismo día en que el artículo de Postberg apareció en Science Advances, otro artículo en la misma revista fue publicado por científicos de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich (LMU), también en Alemania:
Postberg y otro colaborador de la Universidad Libre de Berlín, el doctor Nozair Khawaja, contribuyeron a este estudio.
En él, los científicos lograron reproducir las condiciones del océano de Encélado en un laboratorio. El océano tiene una concentración muy baja de oxígeno, una concentración muy alta de carbonato y es muy alcalino (con valores de pH de 10 u 11).
Tras recrear estas condiciones, incluida su interacción hidrotermal con el fondo rocoso del océano, introdujeron Methanothermococcus okinawensis en el entorno controlado.
Este microorganismo es una arquea productora de metano que normalmente vive cerca de las chimeneas hidrotermales de las profundidades marinas en la Tierra.
Los resultados fueron sorprendentes:
En conjunto,
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