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por Pedro Barragán
del Sitio Web
Publico en una reunión. Europa Press
Más allá de extraer recursos del subsuelo, el verdadero alcance de su liderazgo está en que controla toda la cadena de valor, desde la exploración hasta la exportación.
En un mundo marcado por la transición energética,
la digitalización y la competencia tecnológica, esta ventaja es
decisiva.
El incremento de reservas responde a programas
sistemáticos de exploración impulsados por el Estado, con el
objetivo de garantizar la seguridad de suministro a largo plazo.
Para 2025, China lideraba la producción mundial de 17 minerales, incluyendo,
En 11 de estos minerales principales - como tierras raras, tungsteno, antimonio, galio, indio y telurio - su producción superaba el 50% del total mundial, lo que evidencia un grado de concentración muy elevado.
Esta concentración significa que puede influir directamente en los precios, en la disponibilidad y en la estabilidad de las cadenas de suministro.
Pero si hay un ámbito donde su ventaja resulta aún más evidente es en el procesamiento y la fundición.
En este ámbito, China ha desarrollado una infraestructura industrial difícil de igualar.
Por ejemplo,
...y a esto se suma,
...procesados a nivel global.
Estos datos muestran que el país, además de
extraer recursos, domina las fases más complejas y de mayor valor
añadido del proceso industrial.
Las industrias emergentes, desde la movilidad eléctrica hasta la inteligencia artificial, dependen de un suministro estable de minerales procesados.
En este contexto, China se ha convertido en un proveedor estructural. Nada de esto sería posible sin una política estatal coherente.
Las autoridades chinas han entendido que los recursos minerales son un elemento estratégico, además de económico.
A esto se suma una apuesta clara por la
innovación tecnológica, tanto en exploración como en producción,
para mejorar la eficiencia y descubrir nuevos yacimientos.
De cara al XV Plan Quinquenal (2026-2030), China planea intensificar la exploración de minerales críticos como el cobre, el litio o el níquel, mientras refuerza su liderazgo en aquellos donde ya predomina.
También ampliará la exploración marítima,
buscando nuevas fuentes de recursos. Todo apunta a que su posición
no solo se mantendrá, sino que se fortalecerá.
Esto no solo aumentará la capacidad de producción, sino que permitirá identificar nuevos depósitos explotables.
En otras palabras,
A este modelo se suma un elemento político relevante como es la defensa de un comercio internacional abierto...
Frente a las tendencias occidentales restrictivas, China ha optado por mantener el flujo de minerales hacia todo tipo de economías, sin discriminar por afinidades políticas.
Sus exportaciones abastecen tanto a países
desarrollados como emergentes, consolidando su imagen como proveedor
fiable.
Mientras Washington recurre a controles
para tratar de proteger su ya escasa ventaja tecnológica
(que tan solo ha generado la aceleración tecnológica china), Pekín
insiste en una lógica de apertura comercial, en la que los
recursos minerales forman parte de un intercambio más amplio que
sostiene la actividad industrial global.
Esta red de relaciones consolida su presencia en
las cadenas de suministro internacionales y refuerza la idea de que
el acceso a los recursos debe basarse en la cooperación y no en la
restricción.
La respuesta tiene que ver con una lógica más profunda que la simple capacidad de 'represalia'...
Pekín parece priorizar otra vía, la de mantener abiertos los canales económicos, reforzar la interdependencia y seguir avanzando en su desarrollo económico y social.
En ese marco, responder con
restricciones agresivas no solo
aumentaría la tensión internacional, sino que también pondría en
riesgo el entorno que ha permitido su propio crecimiento.
No concibe el progreso como un juego de suma cero y apuesta por la apertura al exterior.
Lejos de cerrarse, China ha impulsado la
integración en la economía global, entendiendo que la competencia
internacional actúa como un motor que obliga a mejorar la
eficiencia, a acelerar la innovación y a elevar la calidad de la
producción.
En un momento en el que la transición energética está disparando la demanda de estos materiales, su papel es más relevante que nunca.
Su capacidad para suministrar minerales de forma
constante está contribuyendo a la estabilidad del mercado
internacional y, afortunadamente, parece que China no tiene ninguna
intención de politizar este suministro.
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