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Transición energética, paradigmas tecnológicos y recursos naturales....
La crisis climática, la aceleración de las transformaciones tecnológicas, la reorganización de las cadenas globales de producción y la erosión del orden unipolar constituido después de la caída de la Unión Soviética, expresan una transformación mucho más profunda:
No se trata apenas de una sucesión de crisis sectoriales - económica, ambiental, energética o geopolítica - sino de una transición histórica que redefine simultáneamente,
Los grandes ciclos de expansión y reorganización del capitalismo mundial estuvieron siempre asociados al control de,
La hegemonía mundial no se sostiene únicamente
sobre la fuerza militar o financiera sino, principalmente, sobre la
capacidad de articular recursos estratégicos, innovación científica
y tecnológica, infraestructura y organización de la producción en
torno a nuevos patrones de reproducción material de la vida social.
Un recurso adquiere carácter estratégico cuando
se convierte en un insumo indispensable para los paradigmas
tecnológicos dominantes o emergentes, articulándose a los ciclos
productivos, energéticos e industriales que sustentan nuevas formas
de acumulación y nuevas configuraciones del poder mundial.
...y buena parte de las nuevas tecnologías
militares dependen crecientemente de litio, cobre, níquel, zinc,
cobalto, grafito y tierras raras.
El carácter "crítico" de estos minerales es
definido principalmente a partir de criterios relacionados con la
vulnerabilidad de abastecimiento, dependencia externa y capacidad de
sostener industrias consideradas estratégicas para la seguridad
nacional y defensa de las viejas potencias desarrolladas.
Para América Latina, la cuestión central no consiste únicamente en garantizar el abastecimiento global de materias primas consideradas indispensables para las economías centrales, sino en,
...y no de las grandes empresas mineras transnacionales o de intereses extrarregionales que se vuelcan, cada vez con más voracidad, sobre los territorios de gran concentración de,
...a través de un proceso histórico de politización, privatización y financiarización de la naturaleza.
La región emerge como,
Salvo pocas excepciones, los grandes proyectos de
infraestructura regional están organizados desde una perspectiva que
responde a un profundo proceso de re-primarización de las economías
latinoamericanas, uniendo los centros de producción de materias
primas a los puertos y aeropuertos, para la exportación.
La creciente demanda global de minerales estratégicos está profundizando un nuevo ciclo primario exportador basado en la extracción superintensiva de recursos naturales sin control sobre el conocimiento, tecnología, I+D, industrialización y cadenas de valor asociadas a los nuevos paradigmas productivos.
La creciente disputa entre Estados Unidos y China por semiconductores, inteligencia artificial, infraestructura digital y minerales estratégicos revela precisamente esta transformación estructural de la economía mundial.
La competencia contemporánea involucra, fundamentalmente, el dominio de los nuevos paradigmas tecnológicos capaces de definir las futuras formas de acumulación y hegemonía global.
La cuestión del desarrollo exige hoy una profunda reelaboración conceptual.
La crisis climática y de la civilización
occidental contemporánea, obliga a repensar el propio significado
del desarrollo, incorporando el imperativo ecológico, la diversidad
cultural y la reproducción ampliada de la vida.
Tampoco puede ser entendida como una soberanía Estado-centrista, como lo hizo la primera onda progresista latinoamericana del siglo XXI.
La soberanía asume múltiples dimensiones, locales, nacionales, regionales, comunitarias, y desde diferentes perspectivas de ver el mundo y vivir en él.
El gran desafío regional no consiste en aumentar exportaciones de minerales considerados estratégicos, sino en construir capacidades soberanas de producción científica, desarrollo tecnológico, industrialización e integración productiva asociadas a estos recursos.
Es decir,
La llamada "economía verde" corre el riesgo de transformarse en una nueva fase de apropiación intensiva de recursos naturales estratégicos del Sur Global para sustentar procesos de transición tecnológica concentrados en las economías desarrolladas.
Sin creación de capacidades locales para el desarrollo científico y tecnológico, el reconocimiento y fortalecimiento del conocimiento ancestral de los pueblos originarios de la región, en un proceso impostergable de legitimación social, sin estrategias y políticas industriales, sin la recuperación de la integración regional,
América Latina podría quedar nuevamente confinada
al papel histórico de exportadora de naturaleza y proveedora de
insumos estratégicos para nuevos ciclos de acumulación global.
La transición energética contemporánea no constituye apenas una transformación técnica orientada a sustituir combustibles fósiles por fuentes renovables de energía.
Expresa una profunda reorganización de las bases materiales, tecnológicas y geopolíticas del sistema mundial.
La disputa por los recursos estratégicos revela, en última instancia, una disputa mucho más profunda:
Pero la transición energética abre simultáneamente una posibilidad y un riesgo para la región:
El aumento exponencial de la demanda mundial de minerales estratégicos para la transición energética y descarbonización de la economía mundial, cuyas principales reservas están en América Latina,
En realidad, a partir de la visión unilateral desde la que está siendo propuesta la transición energética, que produce productos limpios (vehículos eléctricos, infraestructura para la producción de energía renovable) a través de procesos extremadamente marrones, se genera una gran paradoja:
De esta forma, se destruyen también los principales ecosistemas y bosques tropicales que ofrecen un enorme servicio ambiental al capturar, naturalmente, gases de efecto invernadero imprescindibles para aproximarnos a la neutralidad climática.
La destrucción de la floresta amazónica, a través de tecnologías de minería que no se usan más en ningún otro lugar del planeta por su alto poder de contaminación, significa la destrucción del principal ecosistema que brinda un enorme servicio ambiental no sólo a los países amazónicos, o a América del Sur,
La disputa por los recursos estratégicos es, en definitiva,
Y el lugar que América Latina ocupará en la nueva configuración del sistema mundial dependerá de su capacidad de transformar la enorme riqueza natural de la región en,
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