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la República Islámica de Irán no es un régimen totalitario, en todo caso no más que nuestros propios regímenes occidentales.
Irán es una civilización mucho más antigua que Occidente. Sus habitantes tienen virtudes que nosotros no tenemos. No sólo nadie debe sentir orgullo por tratar de acabar con ellos sino que incluso deberíamos escucharlos...
Pero a los iraníes no les interesan nuestras comodidades ni nuestro lujo.
No por ello dejan de ser lo que son desde mucho
antes que nosotros, un pueblo de ingenieros, con una educación
científica mucho más profunda que la nuestra.
Esas dos características de su civilización, los hace valorar la conciencia más que la ebriedad.
Por supuesto, entre los iraníes existen los mismos vicios que en Occidente.
Por ejemplo, en Irán hay tantos drogadictos como en Occidente.
Occidente está tan imbuido de su supuesta "superioridad" que ignora la cultura iraní.
Pero Irán es una gran civilización, desde el primer milenio antes de nuestra era, mucho antes de que existiera la Atenas de Pericles, desde los tiempos en que los europeos no eran más que más que un puñado de tribus dispersas...
En cierto sentido, es incluso normal que los occidentales ignoren esa civilización ya que en nuestras escuelas sólo se habla de su cultura cuando se mencionan las "guerras medicas", o guerras "greco-pérsicas".
Hemos oído hablar vagamente de las batallas de Maratón, de las Termópilas y de Salamina... y eso es todo.
La civilización de los iraníes está, en sí misma, profundamente marcada por su contacto con la civilización china.
En el siglo V antes de nuestra era, ya había estatuas chinas en el gran palacio de Persépolis.
Los grandes matemáticos árabes, los grandes astrónomos árabes, los grandes médicos árabes, los grandes poetas de la lengua árabe no eran árabes sino persas...
Algunos de los iraníes de hoy conservan incluso
cierto sentimiento de superioridad en relación con los árabes.
El reinado de Ismail I estuvo marcado por
una guerra de religión cuyo objetivo fue imponer el chiismo mediante
el uso de la fuerza. Para instaurar el islam chiita, Ismail I se
apoyó en los ulemas chiitas del sur del Líbano.
Todavía hoy los estudiantes de teología iraníes
viajan a Líbano para perfeccionar sus estudios. En Líbano, cuando el
Hezbollah me albergó en una de sus residencias, la mayoría de las
personas albergadas allí eran ulemas iraníes.
En el mundo islámico, cada región tiene su propia cultura.
Tampoco se entienden en Occidente los lazos que unen a los chiitas árabes con Irán.
El mensaje del imam Khomeiny, el padre de la revolución islámica iraní, los transformó a todos. Algunos no siguieron después al "sucesor" institucional de Khomeiny, el ayatola Alí Khamenei, cuando este último redefinió el Velayat-e faqih, o sea el papel de "los sabios" en el gobierno de la gente.
Contrariamente a una creencia muy extendida,
hombres como el jeque Mohammad Hussein Fadlallah, el padre
espiritual del Hezbollah, nunca siguieron al ayatola Khamenei en su
sueño de autoridad sobre todos los chiitas.
Su mensaje era que es posible, a fin de cuentas, liberar a los pueblos del colonialismo y vivir con justicia, en un océano de injusticia, sacrificando su propia vida por ese ideal.
A los chiitas que abrazaban ese ideal, Irán les enseñó a seguir el ejemplo del imam Khomeiny. Bajo los presidentes Hachemi Rafsandyani y Mohammad Khatami, Irán pensó en defenderse apoyándose en sus admiradores extranjeros.
Aquella fue la época de los "proxis", como los llaman los anglosajones...
Pero aquel periodo terminó con la llegada al poder del presidente Mahmud Ahmadineyad y, sobre todo, con el general Qassem Soleimani.
Hoy en día, por ejemplo, el Hezbollah libanés no lucha contra Israel por solidaridad con Irán sino porque Israel ocupa militarmente parte del Líbano, en violación del acuerdo de alto al fuego del 26 de noviembre de 2024.
Pero esa es una manera de interpretar una parte
de lo que vemos sin tratar de entender todo el conjunto.
No se tiene en cuenta que Irán sufrió una guerra impuesta por Irak y que en esa guerra Irán perdió gran parte de sus hombres.
Como en la Europa posterior a la Primera Guerra Mundial, Irán tuvo que aceptar una mayoría de mujeres en la administración. Hoy las mujeres están presentes en todos los niveles de la sociedad iraní.
Es cierto que no dirigen los rituales religiosos
ni las fuerzas armadas, pero en Occidente las mujeres tampoco son
precisamente numerosas en ese tipo de actividades.
También ignoramos el hecho que numerosos políticos iraníes - principalmente el presidente Mahmud Ahmadineyad - trataron de dejar atrás esos comportamientos y creemos que la imposición del velo a las mujeres es lo que define al gobierno de Irán.
Ignoramos que la indumentaria negra que porta una parte de las mujeres iraníes - indumentaria por demás similar a la que portan las religiosas cristianas - no es una muestra de sumisión sino parte de un código.
En la administración iraní, las mujeres vestidas
de negro son tan numerosas como los hombres que portan traje de dos
piezas y corbata en las administraciones occidentales.
Por ejemplo,
¿Cuántos dirigentes así tenemos en Europa...?
En Occidente se afirma que en Irán los homosexuales son enviados a la horca, eso no es cierto.
Y la cultura popular iraní sigue asimilando la homosexualidad a la pedofilia, como sucedía en Europa hace sólo una treintena de años.
Yo mismo soy testigo de que algunos iraníes ven con desprecio a los homosexuales iraníes, pero también soy testigo de que ese prejuicio es menos frecuente en Irán que en Europa y de que los homosexuales iraníes ciertamente no hacen ostentación de lo que son... pero tampoco se esconden.
El ayatola Mojtaba Khamenei, que acaba de ser designado Guía Supremo, es notoriamente homosexual.
Eso indica que la República Islámica no es
intrínsecamente estúpida, como tampoco lo es la oposición. Y también
puedo decir que, siendo yo conocido por mi amistad con el presidente
Mahmud Ahmadineyad quienes hicieron campaña contra mí por mi
homosexualidad fueron los llamados "progresistas" pro-estadounidenses.
En realidad, sólo difieren de nosotros en su
definición de la libertad y de las conveniencias.
Y si la guerra duró un año más fue precisamente porque la República Islámica se había impuesto a sí misma aquella limitación.
Ese hecho de la historia reciente de Irán hace que sean absurdas las acusaciones de que los iraníes esconden un hipotético programa nuclear de carácter militar.
Además de que el concepto de taqiyya
(disimulación) no tiene absolutamente nada que ver con el islam
chiita, esas acusaciones occidentales ignoran otro aspecto esencial
de la cultura iraní: la responsabilidad individual. Irán rechaza
toda forma de castigo colectivo.
Tuve la oportunidad de conversar y debatir con
los más altos responsables de ese medio y me parecieron a menudo
gente que condenaba a los acusados olvidando su dimensión de seres
humanos.
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