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21 Agosto 2026
del Sitio Web
RTEsp

Imagen creada
por
inteligencia artificial
El
mandatario estadounidense
se
"irrita" cada vez más
ante la
negativa de los demás países
de
involucrarse en la
confrontación militar con Teherán...
Desde el terreno militar hacia el económico y diplomático, la
administración de
Donald Trump lleva meses tratando de
obligar a otros países, con los que Washington mantiene buenos
lazos, a cortar sus vínculos con Teherán y unirse a su ofensiva.
El último mensaje más contundente llegó del secretario del Tesoro de
Estados Unidos,
Scott Bessent, quien advirtió este jueves de
que,
los países tendrán que elegir entre respaldar a Washington o
enfrentarse a sus medidas.
La Administración prepara un nuevo paquete de
sanciones contra
Irán que, según Bessent,
será el más duro de la historia y
estará dirigido a privar a Teherán de los recursos necesarios para
seguir oponiendo resistencia a EE.UU.
Con EE.UU. o Contra EE.UU.
La amenaza no se limita a Irán.
Washington pretende aplicar también sanciones
secundarias contra empresas y países que continúen comerciando con
Teherán, lo que puede afectar incluso a naciones que formalmente son
socios de EE.UU.
La estrategia busca cerrar las vías financieras y
comerciales que todavía permiten a Irán vender petróleo, recibir
divisas y mantener a flote su economía.
Trump ya había utilizado una estrategia de presión contra aliados
europeos y asiáticos cuando consideraba que no contribuían
suficientemente a los objetivos estadounidenses.
Ahora, la guerra contra Irán está convirtiendo
esas diferencias en una cuestión directamente relacionada con la
política exterior y la seguridad.
Europa y Asia, bajo Presión
Uno de los ejemplos ha sido el de Corea del Sur, que
se ha convertido en objeto de presión de EE.UU. por su negativa a
respaldar las exigencias relacionadas con Irán.
La semana pasada, Trump ordenó
reducir los ejercicios militares conjuntos,
argumentando su "muy buena relación con Kim Jong-un", aunque añadió
que el presidente surcoreano rechazó su petición directa de
participar en la guerra contra Irán.
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AQUÍ...
En
Europa, la confrontación con Trump resulta especialmente
delicada.
Los gobiernos europeos son aliados militares de
EE.UU. y miembros de
la OTAN,
pero no se apresuran a unirse
plenamente a la campaña estadounidense contra Irán, asumiendo costes
económicos, energéticos y políticos adicionales en un conflicto cuyo
desenlace continúa siendo incierto.

Imagen ilustrativa
Omar Havana /
Gettyimages.ru
Irritado por su negativa a prestar ayuda en la agresión
contra Irán, el presidente estadounidense lanzó
duras críticas a
la OTAN
en
reiteradas ocasiones,
asegurando que la Alianza no solo era
innecesaria, sino que incluso habría podido obstaculizar los
objetivos de Washington.
La presión también se extiende al ámbito comercial.
Washington quiere impedir que terceros países
mantengan negocios con Irán, especialmente en sectores relacionados
con el petróleo y las finanzas.
Para los gobiernos aliados, esto plantea una
disyuntiva:
mantener sus relaciones económicas con Teherán y
exponerse a sanciones de EE.UU. o reducirlas para evitar
represalias.
China ocupa un lugar especialmente importante en esta
estrategia.
El país asiático es uno de los principales
compradores del petróleo iraní y su cooperación sería fundamental
para cualquier intento estadounidense de estrangular económicamente
a Teherán.
Bessent ha instado a Pekín a colaborar, aunque
China ha rechazado la lógica de las sanciones y ha defendido una
salida diplomática.
El Golfo, entre Dos Frentes
Pero Washington no solo está presionando a sus aliados occidentales.
Los países de Oriente Medio también están
recibiendo advertencias y enfrentándose a una situación cada vez
más incómoda.
A comienzos de semana, Trump
"amenazó" con
bombardear Omán, aliado de Washington que ha intentado mediar para
normalizar el tránsito en el estrecho de Ormuz...
Al día siguiente, el mandatario publicó un mapa
con un círculo alrededor de esa vía marítima y de sus costas en
Omán, los Emiratos Árabes Unidos e Irán, y las etiquetó como "nuevo
territorio de EE.UU.".

Fuente
Los Estados del Golfo mantienen estrechos vínculos militares con
Washington, pero al mismo tiempo tienen que convivir geográficamente
con Irán y asumir el riesgo de convertirse en potenciales blancos de
represalias.
...y otros países de la región tienen un interés
directo en evitar que la guerra se transforme en un conflicto
regional permanente.
Aunque buscan mantener la protección
estadounidense, no quieren quedar atrapados en una guerra abierta
con Teherán que pueda poner en peligro sus infraestructuras, rutas
comerciales y economías.
El problema para Trump es que cuanto más se prolonga
el conflicto
que desató, más difícil le resulta mantener una coalición de aliados
completamente alineada con sus propias ambiciones, con una posición
inequívoca frente a Irán.
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