CAPITULO II
TAMBIÉN LOS JUECES SE REBELAN


Lo siguiente es la transcripción de un artículo publicado por un Juez de la Corte Suprema del Estado de Nueva York en la revista de gran circulación OMNI, de junio 1987.

Como el lector podrá ver, con palabras muy reposadas y muy a tono con su profesión, el magistrado muestra su repudio al encubrimiento oficial de los hechos en torno al fenómeno ovni y su indignación por el engaño del que tanto él como sus conciudadanos han sido víctimas por tanto tiempo.

He aquí la trascripción del artículo:

 

DECLARACIÓN HECHA POR HOWARD E. GOLDFLUSS

JUEZ DE LA CORTE SUPREMA DEL ESTADO DE NUEVA YORK

1987
Yo era tan escéptico como cualquier otro acerca de los objetos volantes no identificados. Mi formación profesional requería evidencias para poder probar la existencia de los ovnis. Sin embargo, no había ninguna, excepto las afirmaciones típicas de las revistas sensacionalistas que podemos ver en los supermercados: «Yo fui atacada sexualmente por un marciano», etc.

Pero lo que era materia de risa, ahora se ha convertido en algo serio. Ya hay una evidencia sólida para borrar el escepticismo. Antes de que apareciese esta evidencia yo creía en la Fuerza Aérea y en la CIA y en todas las demás Agencias del Gobierno cuando nos decían que los ovnis eran un mito. Y las hubiese seguido creyendo por siempre de no haber sido por el Acta de Libertad de Información.

El Congreso pasó esta ley porque pensaba que el Gobierno estaba ocultando demasiados hechos del conocimiento público, y esta preocupación estaba ciertamente justificada. Gracias a esta ley, sabemos ahora que el Gobierno ha estado ocultando evidencias de que los ovnis existen y de que mucha gente los ha visto.

La información más reveladora se encuentra en el Estudio de la División de la Inteligencia Aérea (AIDS) 203. A continuación transcribo algunos de sus párrafos.

— White Sands, Nuevo México, 29 de junio de 1947. Tres científicos vieron un gran disco sin alas, o esfera, moverse horizontalmente.

—Portland, Oregón, 7 de julio de 1947. Cinco oficiales de Policía vieron un número de discos similares volando sobre diversas secciones de la ciudad.

—Andrews Field, Maryland, 18 de noviembre de 1948. El piloto de la reserva Kenwood Jackson, el Lieutenant Glen Stalker y el Lieut. Henry Combs encontraron un ovni iluminado que daba vueltas a 17.000 pies (5.500 m.). Describieron el objeto como una bola oblongada, con una luz, no alas y no tubo de escape...

Si yo tuviese dudas sobre la credibilidad de los observadores mencionados, me sacaría de ellas una inspección del Informe de la Inteligencia Aérea IR-193-55 fechado el 15 de octubre de 1955.

 

Esta información fue hecha después de entrevistar al senador Richard Russell, de Georgia, decano del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, al Lieut. coronel E. V. Hathaway, un oficial asignado a dicho Comité, y a Reuben Efron, un consultor. Según ellos, el 4 de octubre de 1955, a las 7,10, después de partir por tren de la URSS, los tres vieron dos ovnis despegando casi verticálmente con un minuto de diferencia.

Lo que en definitiva buscan los Tribunales es la verdad. Si se suprime aunque sólo sea una parte de los hechos (hay el peligro) de que la verdad no se pueda descubrir. Hasta ahora se nos había hecho creer que sólo los charlatanes, borrachos, locos y psicópatas eran los que veían el fenómeno. Ahora sabemos que muchos de los testigos eran gente responsable, dignos de crédito y personas respetables; y muchos de ellos tenían formación técnica. Por tanto, en la actualidad podemos contemplar el fenómeno ovni de otra manera, con pruebas que hasta ahora habían sido ocultadas.

(firmado)

Howard E. Goldfluss
Juez de la Corte Suprema del Estado de N. York

y autor del libro «El Juicio»


 

(1) Two of the records at issue here were produced
 

Cuando en virtud del Acta de libertad de Información, Ia CIA, la NSA y la Fuerza Aérea se vieron obligadas a entregar los documentos que tenían en relación con los ovnis, lo hicieron previa una rigurosa censura.

 

Esta es una muestra de cómo entregaron muchas de las páginas y al mismo tiempo una prueba de cómo las «dignísimas autoridades» se ríen de la ley cuando les conviene, y le faltan al respeto a los ciudadanos.

 

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