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que todavía no sabemos nombrar bien,
el
observador y lo observado se co-crean."
La historia de la medicina enseña lo contrario.
Durante siglos, el médico que examinaba a un enfermo con las piernas hinchadas y el pecho encharcado veía hidropesía, agua donde no debía haber agua.
Un médico que no tiene la palabra no ve el
fenómeno.
Nuestra formación no nos daba manera de nombrar nada de eso, y lo que no se nombra termina archivado como anécdota.
Conviene decirlo desde el principio:
Durante años las enseñé como cinco fuerzas en fila.
Hoy prefiero decirlo con más precisión.
Y quien nos ha acompañado por varias entregas ya las ha recorrido casi todas sin llamarlas por su nombre.
En Nadie se ordena solo vimos la tendencia de lo vivo a ordenarse contra la dispersión.
Vimos también lo que la ciencia ha establecido sobre ella, con las estructuras disipativas de Prigogine, y lo que sigue siendo hipótesis, con la sintropía de Fantappiè y sus potenciales que llegarían desde el futuro.
La sintropía es la dirección. Es lo que en una célula, en una persona o en una empresa responde a la pregunta de hacia dónde va.
Cuando falta, hay esfuerzo sin rumbo...
Dos sistemas están en sintonía cuando existe entre ellos un mecanismo de intercambio:
Esta serie tiene dos ejemplos limpios.
También ahí hay un mecanismo:
Debo confesar que más de una vez, en estas mismas
páginas, escribimos que algo se sincronizaba cuando lo que ocurría
era una sintonía. No teníamos todavía la palabra a la vista...
En 1952, el físico Winfried Otto Schumann predijo que,
En 1960, Balser y Wagner, en el MIT, lo confirmaron.
Lo que hace sonar esa caja son los rayos:
Ese ruido magnético llega a la vez a detectores separados por un océano y amenaza con falsear la búsqueda del fondo de ondas gravitacionales del universo.
El latido eléctrico del planeta es
un problema de ingeniería para quienes escuchan el cosmos.
Desde los años cincuenta, Herbert König señaló la semejanza entre los dos espectros.
Décadas después, el grupo de Michael Persinger en Canadá reportó episodios de coherencia de unos trescientos milisegundos entre el electroencefalograma de voluntarios y las resonancias medidas en ese momento.
Son estudios pocos, con muestras pequeñas, de un mismo laboratorio, sin replicación independiente sólida y sin un receptor propuesto que explique cómo un cerebro inmerso en un campo millones de veces más intenso distinguiría una señal tan tenue.
Hoy es una hipótesis.
Es el mismo rasero que aplicamos a
Sheldrake en
Donde Termina la Mente y a
Fantappiè en Nadie se Ordena Solo.
Nada de eso tiene sustento.
La frecuencia oscila levemente con la ionosfera, y la duración del día varía en milisegundos. Son la razón por la que un fenómeno legítimo tiene mala reputación.
La palabra sintonía existe precisamente para separar una resonancia de una coincidencia de cifras.
En El tiempo no pasa: se gasta recorrimos el tiempo como sustancia que se consume.
La sincronía añade que no todos los instantes valen lo mismo. Una misma intervención, un mismo consejo o una misma palabra pueden sanar a una hora y no hacer nada a otra.
En los talleres lo llamamos la función del director de orquesta:
Cuando falta la sincronía, todo está bien hecho y a destiempo...
En 1969, el biólogo Lewis Wolpert formuló una idea que cambió la embriología.
Las células de un embrión tienen el mismo genoma. Si terminan siendo piel, hueso o nervio, es en buena parte porque saben dónde están:
Wolpert lo llamó información posicional, y
la comparó con una dirección postal. Es el mismo potencial en otro
lugar, y por eso otro destino.
En los talleres la describimos como,
...y le hemos dado un nombre que parece contradictorio:
La visión puede ser clara, la relación verdadera y el momento justo, y aun así no pasa nada si no hay un lugar concreto donde eso ocurra, sea una hora fija, un espacio o un cuerpo que lo sostenga.
En esos talleres vemos también que cada persona tiende a apoyarse en una de estas cuatro fuerzas y a descuidar otra.
Casi nunca la que descuida es la que cree...
No es una quinta fuerza que se pueda cultivar por separado.
Es lo que aparece cuando las cuatro coinciden:
Nadie produce sinergia directamente, del mismo modo que nadie produce la música de un cuarteto tocando más fuerte.
Se afinan los cuatro, y la música, cuando llega,
llega sola...
Los mapas no se juzgan por 'si son verdaderos' sino por 'si sirven para llegar'. Y este sirve para una cosa muy concreta:
saber dónde mirar cuando algo
no funciona.
Toma un problema tuyo, uno solo, algo que no está funcionando.
Pregúntate cuál de las cuatro está fallando debajo.
Nómbrala. Casi siempre es una sola, y casi nunca es la que habríamos dicho al principio.
Nombrarla no lo resuelve todo.
Pero es lo que le faltaba a aquel médico frente al agua:
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