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puede ser depurador y constructivo, o puede llevarnos a destruir sin sentido. Hoy, la conciencia sobre su origen es la que decide."
Más de ochenta mil personas han sido evacuadas o confinadas en Ávila y Madrid: treinta y cinco mil desalojadas y veinte mil confinadas en la Comunidad de Madrid, y unas veintisiete mil más entre confinados y evacuados en el sur de Ávila, según los datos oficiales aportados este mismo día por los delegados del Gobierno.
El fuego ha calcinado ya cerca de veinticinco mil hectáreas entre ambas provincias, avanzando - dicen quienes lo combaten - "de copa a copa", imprevisible como el viento que lo empuja.
Más de dos mil setecientos efectivos y
cuatrocientos veintiséis medios terrestres se despliegan sobre el
terreno; hidroaviones sobrevuelan los embalses; pueblos enteros,
como Cenicientos, son evacuados justo cuando ya albergaban el puesto
de mando de la extinción.
Treinta y dos grandes incendios forestales frente a una media de nueve en la última década.
Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, España encabeza este año el ranking de la Unión Europea en superficie calcinada.
Madrid se cubre de una neblina anaranjada; en Toledo y en Ávila el aire se espesa; y quienes viven este día lo hacen, muchos de ellos, con la memoria todavía abierta de la DANA:
Agua y fuego, dos rostros del mismo
desequilibrio.
El cambio climático no distingue entre Madrid, Cataluña o Washington:
No es distinto de lo que ocurre en un organismo humano: el síndrome metabólico no aparece en un solo día; es la suma silenciosa de excesos hasta que el cuerpo, incapaz de metabolizar más, declara su propio incendio interior.
La Tierra, cuerpo mayor del que todos somos
células, atraviesa hoy algo estructuralmente semejante: no puede ya
metabolizar el ritmo de consumo de un modelo de desarrollo
desaforado, sostenido no simplemente por la cifra de ocho mil
millones de seres humanos, sino por la manera en que una parte del
mundo consume por todos y a costa de todos.
Según el Informe Planeta Vivo 2024, elaborado por WWF junto con la Sociedad Zoológica de Londres a partir del seguimiento de casi treinta y cinco mil tendencias poblacionales en más de cinco mil especies de anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles, el tamaño medio de las poblaciones de fauna silvestre se ha reducido en un setenta y tres por ciento entre 1970 y 2020.
Los ecosistemas de agua dulce han sido los más golpeados, con un descenso del ochenta y cinco por ciento; le siguen los terrestres, con un sesenta y nueve por ciento, y los marinos, con un cincuenta y seis.
La degradación y pérdida de hábitats - impulsada,
otra vez, por nuestro sistema alimentario global -
aparece como la primera causa en cada región del planeta.
Cuando ese tejido se quema o se extingue, no perdemos un paisaje:
Pensar en los desplazados humanos sin pensar
también en el lince que huye del fuego o en la raíz micorrízica que
muere bajo la ceniza sería una forma sutil, y peligrosa, de seguir
fragmentando lo que en esencia es una sola comunidad
viviente...
Amaina, por un instante, el fuego menor de la
confrontación y la politiquería, y respondemos a lo esencial. Se
suspenden las suscripciones a la urgencia informativa y la
solidaridad se vuelve, otra vez, patrimonio común.
Ese efecto mariposa, que durante décadas fue metáfora de laboratorio, hoy nos concierne de manera literal: la suma de pequeños gestos con sentido - multiplicada por ocho mil millones de decisiones cotidianas - es la única fuerza capaz de regular los vientos del porvenir.
No basta con comprender el fenómeno.
Es necesario, hoy mismo, hacer lo que haríamos si tuviéramos que apagar con nuestras propias manos el incendio de una sequía mayor:
Ese es, quizás, el verdadero umbral que este julio nos exige cruzar:
Aún es tiempo...
Pero el fuego de este julio nos advierte, con la contundencia de las cifras y el dolor de los desplazados, que pronto podría ser demasiado tarde.
La ciencia ya no deja espacio para la duda razonable; lo que falta no es información, sino la decisión colectiva de actuar desde la coherencia que sabemos posible.
El planeta no nos pide teoría de la
conciencia...; nos pide, esta semana, modo colectivo de
supervivencia consciente.
Así también este fuego:
Jorge Carvajal Posada EE.UU. Julio 2026
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