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por
Redacción CODIGO OCULTO
30 Junio 2026
del Sitio Web
CodigoOculto

© Imagen: GPT-5
@codigooculto
La conciencia podría no ser una característica exclusiva de los
seres vivos basados en el carbono ni depender necesariamente de
un cerebro como el humano.
Esa es la provocadora hipótesis planteada por dos
investigadores, quienes sostienen que,
en un universo con incontables planetas y
formas de vida potenciales, es razonable pensar que podrían
existir mentes construidas con materiales completamente
distintos a los de la Tierra.
Su propuesta también reabre el debate sobre la
inteligencia artificial y cuestiona la idea de que nuestra forma de
conciencia sea la única posible.
¿Y si la Conciencia
No Necesitara un Cerebro como el Nuestro?
Cualquiera que haya visto la superproducción de ciencia ficción
Project Hail Mary recordará a Rocky, una criatura
muy distinta de cualquier forma de vida conocida en la Tierra.
Este alienígena de cinco patas está
compuesto por un material similar a la roca - de ahí su apodo - y
procede de un planeta ficticio con temperaturas extremas y una
atmósfera de alta presión dominada por amoníaco.
En ese entorno, la evolución habría seguido un
camino completamente diferente al terrestre.
Aunque se trata de un personaje de ficción, la idea de un ser tan
distinto y, aun así, consciente, sirve como un interesante
experimento mental.
Y, según el profesor de filosofía Eric
Schwitzgebel, de la Universidad de California, y el investigador
postdoctoral Jeremy Pober, de la Universidad de Amberes, esa
posibilidad podría no ser tan descabellada como parece...

Rocky (foto),
el extraterrestre de
"Project Hail Mary",
inspiró la reflexión
sobre la conciencia
más allá de la
biología terrestre.
Landmark Media/IMAGO
En un documento de trabajo, ambos analizan la
posibilidad de que existan formas de conciencia radicalmente
diferentes a las conocidas, surgidas en materiales y condiciones
completamente ajenos a los de la Tierra.
Su argumento parte de una idea sencilla:
dada la inmensidad del universo, resulta
razonable pensar que la vida podría haber evolucionado de
maneras muy distintas en otros mundos.
"Supongamos que tu mejor estimación es
que, en la Tierra, la conciencia está presente en todos los
vertebrados, además de en los cefalópodos y algunos
insectos", escriben los autores.
"Y supongamos que, de media, cada galaxia
contiene un millón de planetas en los que, con el tiempo,
evolucionan especies con aproximadamente ese nivel de
sofisticación conductual, aunque 'rara vez' surjan
civilizaciones tecnológicas"...
Según sus cálculos,
"el universo observable albergaría, a lo
largo de su existencia, un quintillón de planetas que
cumplirían esos requisitos".
Con semejante cantidad de oportunidades
evolutivas, sostienen, sería sorprendente que todas las formas
de conciencia se parecieran a las de la Tierra.
La Conciencia podría
No Depender del Carbono
Uno de los conceptos centrales del trabajo es la llamada
"flexibilidad del sustrato", una idea filosófica que sostiene que
una misma función puede realizarse utilizando materiales muy
diferentes.
Una taza, por ejemplo, puede fabricarse de
cerámica, vidrio, metal o plástico y seguir cumpliendo exactamente
el mismo propósito: contener líquidos.
Schwitzgebel y Pober proponen que la conciencia
también podría ser,
"flexible en cuanto al sustrato".
Es decir, no tendría por qué surgir únicamente en
organismos de carne y sangre basados en el carbono, sino que
podría emerger en sistemas construidos con materiales completamente
distintos.
"El universo puede contener mentes más
extrañas de lo que podamos imaginar", afirmó Schwitzgebel
en un comunicado.
El Riesgo del "Terrocentrismo"
Los investigadores advierten que asumir que solo organismos
similares a los terrestres pueden desarrollar conciencia constituye
una forma de "terrocentrismo":
la creencia injustificada de que la vida en
la Tierra representa el "único" modelo posible para el
surgimiento de la experiencia consciente.
En el artículo argumentan que otras formas de
vida podrían presentar relaciones funcionales muy diferentes, desde
enlaces químicos a escala microscópica hasta sistemas sensoriales,
de memoria y procesamiento emocional completamente distintos.
Los autores señalan:
"Probablemente existirán relaciones
funcionales diferentes, complejas y entrelazadas, desde enlaces
químicos a pequeña escala hasta diferencias funcionales a gran
escala en los sistemas sensoriales, de memoria y afectivos.
Pensar que, entre toda esta diversidad, solo
las entidades con nuestra arquitectura y funcionalidad
particulares serían conscientes sería un terrocentrismo
infundado... y entupido".

¿Podrían existir
formas de conciencia
más allá de la
biología terrestre?
peopleimages.com/IMAGO
¿Qué Implica esto
para la Inteligencia Artificial?
La propuesta también tiene implicaciones para uno de los debates más
intensos de la actualidad:
la posibilidad de que la inteligencia
artificial llegue a desarrollar conciencia.
Como los
sistemas de IA actuales carecen de
un cuerpo biológico, cualquier forma de conciencia que pudieran
alcanzar sería necesariamente distinta de la experiencia humana.
Sin embargo, este punto genera diferencias
incluso entre los propios autores.
Pober sostiene que,
"hasta que tengamos motivos para creer lo
contrario, deberíamos asumir que nuestros chips informáticos
actuales no pueden alcanzar la conciencia".
Schwitzgebel, en cambio, considera que la
comunidad científica debería mantener una postura abierta ante esa
posibilidad mientras la evidencia continúa desarrollándose.
Una Visión inspirada en el
Principio Copernicano
En esencia, el trabajo cuestiona el excepcionalismo humano.
Los autores recurren al
principio de mediocridad
copernicano, ampliamente utilizado en cosmología, según el cual,
la humanidad no ocupa una posición
privilegiada en el universo y no existe ninguna razón para
pensar que el modo en que surgió la vida en la Tierra sea único.
Siguiendo esa lógica, sostienen que la conciencia
podría haber aparecido - o aparecer en el futuro - en innumerables
formas que hoy ni siquiera somos capaces de imaginar.
"Dado que es probable que entidades
funcionalmente complejas y con un comportamiento sofisticado
hayan surgido o surjan muchas veces en el universo observable,
en diversos sustratos", concluyen los investigadores, "sería una
violación del principio de mediocridad copernicana
afirmar que, entre estas diversas entidades, solo nosotros, o
solo nosotros y una pequeña proporción de otros que comparten
nuestro sustrato, somos conscientes"...
Los hallazgos de la investigación titulada "Substrate Flexibility and the
Copernican Principle of Consciousness"
han sido publicados en la
University of California, Riverside.
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