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por David Topí
28 Enero 2026
del Sitio Web
Emedt

Habíamos mencionado en el
anterior artículo que,
la numerología trabaja y analiza mucho el concepto de ciclos de
vida y, que más allá de los ciclos de vida de 7 o 9 años que
generalmente son bastante conocidos por todos, y también son
analizados en otras múltiples disciplinas, existen otros ciclos
"mayores" que vamos a explicar un poco hoy.
Digamos que estos ciclos mayores de 27 y 54 años que
os había mencionado en el último artículo pertenecen a una capa más
profunda de la numerología tradicional, y rara vez se explican o
abordan, precisamente porque no operan en el plano psicológico
inmediato (sobre nuestra personalidad o proyección de la realidad
del día a día), sino en el plano estructural de la trama sagrada
(la línea temporal personal) de cada ser humano.
Sobre la estructura de esta "trama sagrada" tenéis este diagrama (Trama Sagrada y Construcción de la
Realidad), así como el
curso de líneas temporales donde la
tenéis explicada al detalle.
Los Ciclos Mayores en Numerología
- Arquitectura profunda del Tiempo de Desarrollo Interno
Mientras que los ciclos personales de siete y/o nueve años
describen,
el ritmo del crecimiento personal de cada uno, lo que sucede, se
inicia, se culmina o se transforma en la vida cotidiana, los
ciclos mayores describen la lógica invisible que organiza esos
acontecimientos que nos van sucediendo a lo largo de cada paso
que damos y cada octava que proyectamos.
No hablan tanto de lo que ocurre, sino de desde dónde ocurre.
La clave para comprenderlos es recordar que,
el tiempo no es lineal, sino simultáneo y estratificado,
...es decir, que hay diferentes capas que llevan diferentes procesos
que rigen la proyección de nuestra realidad y nuestro crecimiento, y
que cada capa de la psique tiene un ritmo temporal que opera a un
nivel distinto de la estructura del ser que somos.
El Ciclo de 27 años - Maduración
de la Estructura del "Yo Observador"
El ciclo de 27 años surge de la multiplicación de 3 × 9.
El 9 representa cierre y culminación de algo; el 3 representa
conciencia, autoexpresión y sentido.
Por tanto, el ciclo de 27 años describe,
la culminación completa de una estructura identitaria que forma
la base del "Yo
Observador",
...que es la parte de nuestra psique que es consciente de sí misma y
del resto de "yoes" y procesos que se dan en el interior de la
mente, algo que vemos en el primer nivel de la formación en
desprogramación mental y que es lo que nos permite observarnos a
nosotros mismos, y darnos cuenta de,
lo que estamos pensando, de lo que estamos sintiendo, de otros "yoes"
que hablan y captamos como "las voces de mi cabeza", etc.
Durante este periodo de 27 años, el "Yo Observador" construye una
forma de estar en el mundo:
valores, creencias, mecanismos de defensa, modo de relación con
los demás, vocación aparente según percibe qué ha o debe hacer y
su narrativa personal de cómo mostrarse hacia "fuera" a partir
del análisis de todo lo que "capta" de los procesos interiores
de la mente, de la programación que tenemos y del sistema de
creencias que se va formando.
No tiene aún un conocimiento "profundo" del mundo interior de su
estructura mental,
por lo que solo es el periodo en el que se forma la identidad
funcional de quienes somos por observación "silenciosa" de "cómo
estamos programados" por lo que se impregnó en nosotros en el
nacimiento y lo que traemos configurado para esta encarnación y
estamos a su vez recibiendo del resto de vidas simultáneas y
paralelas que están coexistiendo con nosotros en otros momentos
y épocas históricas.
Al finalizar el primer ciclo (alrededor de los 27-30 años), en
general, el Yo Observador (nuestro "yo interno" consciente)
suele atravesar una mini crisis silenciosa, que no suele ser
dramática, pero sí estructural.
Al llegar a la treintena, muchas personas sienten que "algo ya no
encaja", incluso aunque externamente todo funcione.
Esta crisis no es bloqueo energético o mental o una disfunción, al
menos en general no lo es, sino más bien la señal de que la primera
arquitectura del "yo observador" ha llegado a su límite.
Así, en términos simbólicos,
el ciclo de 27 años marca el paso de la identidad heredada o
construida por la programación recibida al nacer y los sistemas
de creencias imbuidos en las tres primeras décadas de vida a la
identidad elegida que la persona ya puede empezar a moldear al
prestar atención y hacerse más consciente de lo que "pasa en su
interior".
Como, que es lo que permite empezar a tomar control de otros yoes al
hacernos conscientes de cómo nos comportamos, qué cosas nos hacen
"saltar", que nos "detona" un comportamiento determinado y qué
detona otro, etc.
Segundo Ciclo de 27 años (27-54) -
Confrontación y Reordenación
A partir de ese momento, y superada esa pequeña crisis psicológica,
el segundo ciclo de 27 años no repite el primero.
Su función es poner a prueba la estructura construida previamente
por la programación "global" de la persona y "observada" en silencio
por el Yo Observador.
Aquí emergen,
los conflictos no resueltos, las incoherencias internas y las
decisiones tomadas por cada uno en el primer ciclo mayor de vida
desde la adaptación, imposición, obligación, aceptación "por qué
toca hacer eso", etc.,
...más que desde la verdad interior de lo que realmente todos
nosotros pensamos que, en realidad, tendríamos que haber hecho o
dejado de hacer.
Este periodo suele estar lleno de contrastes:
-
expansión externa de todos los niveles de la personalidad y
desarrollo de múltiples aspectos internos que proyectan
cambios en la realidad "adulta" del ser humano
-
acompañada a veces de vacío interno, éxito profesional
(porque ya estamos en una etapa "madura" de la vida) unido a
pérdida de sentido porque hay creencias, sustratos, datos,
vivencias, etc., en nuestro cuerpo mental que no terminan de
encajar con lo que somos, hacemos o queremos ser, o
estabilidad general en la vida (ya tenemos familia, un
trabajo estable, una zona de confort, etc.)
-
junto a una sensación de estancamiento porque seguimos
proyectando la estructura psíquica construida durante los
primeros 27 años de vida que no cuadra con lo que ahora
quisiéramos ver reflejado en nuestra realidad.
Todo esto responde a un proceso en el que la conciencia del Yo
Observador intenta alinearse con algo más profundo que
únicamente el rol del personaje que hemos construido desde el
nacimiento.
En este periodo suele darse la llamada "crisis de la mediana edad",
que es también producto de los procesos de readaptación interna del
yo observador a las nuevas estructuras mentales que estamos
desarrollando, y suele reflejar el choque entre los "yoes
operativos" (todo el conjunto de facetas y personalidades que nos
permiten lidiar con las obligaciones del día a día) y los principios
y programación más profunda de la psique (la imbuida al nacer por el
alma, la supralma y el YS para formar el "destino" y propósito de
vida de cada uno) que aún no ha sido "descubierto" o accedido por el
Yo observador, analizado, comprendido, integrado, etc.
El Ciclo de 54 años - Integración
o Ruptura Definitiva
Luego, al finalizar esa etapa anterior, se inicia el ciclo de 54
años (2 × 27), que representa la culminación de dos grandes
espirales evolutivas completas.
Aquí el Yo Observador ya no trata de corregir la identidad
"del personaje" que hemos creado y que forma lo que somos de cara a
los demás, sino de trascenderla.
Quien llega a este punto de la vida sin haber realizado el trabajo
del segundo ciclo (introspección interior, evaluación de lo que es
importante para una persona en la vida, cambios en los sistemas de
creencias para desechar lo que ya no sirve, alinearse con nuevos
valores más elevados, etc.) suele experimentar,
rigidez, resistencia al cambio, repetición de patrones,
sensación de desconexión entre lo que uno "es" y siente "por
dentro" respecto a lo que parte de su programación y "yoes
operativos" proyectan hacia "fuera", etc.
Quien, en cambio, ha atravesado conscientemente las crisis
anteriores y las ha aprovechado para analizarse a sí mismo y hacer
los cambios oportunos,
entra en una etapa de síntesis profunda.
Las personas dejamos de definirnos por lo que hacemos o por lo que
fuimos, y se comienza a operar desde una comprensión más esencial
del sentido de su vida, a entender cada uno su propósito y misión, a
encontrar los caminos para ponerlo en marcha, etc.
Ligándolo con la numerología, en la tradición neopitagórica, este
punto en la vida de cada persona se asociaba a la posibilidad de
acceder a una forma de sabiduría "elevada" al hacerse
consciente el Yo Observador de,
procesos, patrones, sustratos, información, etc., que ya vienen
desde niveles más profundos del ser humano, sea directamente
desde
el YS o sea a través de los
canales subconscientes de la psique desde donde también el alma
y la supralma pueden imbuir sus mensajes y información hacia la
personalidad "consciente".

Fuente
Pitágoras describía este estadio como el momento en que los
números dejan de organizar la vida desde fuera y comienzan a resonar
desde dentro (sus campos, arquetipos y conceptos más elevados que
son los que dan sentido a la función de ese número).
Relación entre Ciclos Mayores y
Ciclos Personales
Por lo tanto, y volviendo al análisis numerológico, si se analizan
los ciclos mayores no se hace como si sustituyeran a los ciclos de
nueve años agrupando varios de ellos en una interpretación más
amplia, sino que se siguen estudiando los ciclos personales
"menores" que siguen activos, pero ya se analizan según el ciclo
mayor en el que se encuentran, porque cambian de función.
Es decir,
en el
primer ciclo de 27 años, los años personales
construyen lo que somos y lo que vamos haciendo en cada etapa.
En el
segundo ciclo confrontan lo que hemos hecho y nos hacen
reevaluar parte de todo ello hasta donde hayamos sido capaces de
desarrollar nuestro Yo Observador y la capacidad de analizarnos a
nosotros mismos.
En el tercer ciclo, ya a partir de los 54 años, refinan la trama
sagrada porque ya proyectamos otro tipo de "onda" con otro tipo de
contenido más profundo o, por otro lado, repiten el contenido de los
ciclos anteriores si no se ha conseguido salir de esas "crisis de
edad" con una visión más amplia y holística de todo lo que somos y
hacemos.
Por lo tanto, el análisis del mismo Año Personal puede vivirse de
manera completamente distinta según el ciclo mayor en el que se
encuentre la persona.
Un Año 1 a los 25 años no tiene el mismo significado que un Año
1 a los 52, aunque el número sea idéntico.
Finalmente, y como resumen, los ciclos "mayores" no sirven tanto
para predecir eventos en nuestra proyección de la realidad sino más
bien sirven para comprender el sentido de los eventos que
proyectamos.
No indican qué va a pasar, sino por qué lo que pasa tiene que pasar...
De ahí la importancia del trabajo con
el YS para tener herramientas
que nos ayuden a recibir esa información, comprensión y respuestas
del "porqué" de las cosas que nos suceden, y que vienen emitidas por
nosotros mismos,
pero desde
múltiples niveles de nuestra psique y
programación de los que nos hacemos conscientes a medida que el Yo
Observador "interno" es capaz de darse cuenta del resto de
componentes, creencias, yoes, parámetros, etc., que contiene nuestro
cuerpo mental y nuestra programación de vida.
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