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por Gary 'Z' McGee
18 Diciembre 2024
del Sitio Web
FractalEnlightenment
traducción de
Biblioteca Pleyades
Versión original en ingles
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Gary 'Z' McGee,
ex-especialista en inteligencia de la Marina
convertido en filósofo, es el autor de 'Birthday Suit of
God' y
'The Looking
Glass Man'.
Sus obras se inspiran en los grandes filósofos de todos
los tiempos y en su visión plenamente consciente del
mundo moderno. |

Fuente: Wounded Healer Art
"Es de suma
importancia
recordar esto:
que el chamán es más que
un simple enfermo o un loco;
es un enfermo que se ha sanado a sí mismo,
que está curado y que debe ejercer como chamán
para mantenerse curado".
Terence McKenna
Desde los
antiguos chamanes
hasta los psicoanalistas contemporáneos, desde las curanderas
tribales hasta los médicos actuales,
los mejores sanadores siempre han sido
aquellos que se sanaron primero a sí mismos y luego a
los demás...
La sanación más profunda proviene de una herida
que se ha transformado en una herida sagrada.
Proviene de aquellos de nosotros que comprendemos tan bien a ese
animal herido que es la condición humana, que podemos ofrecer
métodos de sanación superior capaces de darle alas a ese animal.
Aquí tienes cinco señales de que podrías ser un sanador herido...
1.) Eres capaz de Transformar las
Heridas en Sabiduría
"La cura para el dolor
está en el dolor".
Rumi
Has aprendido a SER la herida.
Como aconsejaba C.S. Lourie:
"Permítete estar roto; ahí es donde empiezas
a sanar".
En efecto...
Permítete estar herido, ahí es donde comienza la transformación...
La ansiedad, la angustia y el dolor
existencial no son enfermedades.
No son algo malo ni negativo.
No son debilidad ni enfermedad.
Sentir ansiedad es estar vivo.
Sentir angustia es ser consciente.
Experimentar dolor es ser humano.
Son ingredientes fundamentales arraigados en la
condición humana.
¿Cómo no íbamos a sentir ansiedad?
¿Cómo no íbamos a sentir angustia y dolor?
La vida es una sucesión de decisiones imposibles
envueltas en incertidumbre.
Somos criaturas falibles arrojadas a un océano cósmico infalible,
sin barco ni flotadores, y mucho menos un remo. Por eso, has
integrado tu dolor.
Has canalizado tu angustia y la has transformado en gracia. Has
honrado tu ansiedad utilizándola como un catalizador capaz de
impulsarte hacia la expresión artística y catapultarte hacia la
maestría.
2.) Estudias la Oscuridad
"Los médicos estudian medicina.
Los maestros estudian educación.
Los sanadores estudian la oscuridad".
Mark Lundy

Fuente: Wounded Healer Art
Una vez le preguntaron a Jung:
"¿Cómo encuentras tu sombra?".
Él respondió:
"¿Cómo encuentras al dragón que te ha
devorado?".
Como sanador herido, comprendes que la única
manera de encontrar al dragón que te ha devorado es adentrarte en la
herida que te absorbe.
En resumen:
estudias la oscuridad.
Te deslizas por las grietas de tu zona de confort
y entras en la cueva de tu dolor.
Allí, integras la sombra. Asimilas al monstruo. Bautizas a la
bestia. Honras tu oscuridad interior proyectando su incómoda luz
negra hacia la luz cegadora del mundo confortable.
No es una tarea fácil. Requiere una conmoción psicológica.
La desesperación y el desencanto lo consumen
todo.
La aniquilación del ego se transforma en la
integración del alma:
el matrimonio entre el caos y el orden, la
fusión de la sombra y la luz, la unión de la cima y el abismo.
Pero esto da paso a la iluminación de tus poderes
sanadores.
La flor de tu capacidad para sanar hunde sus raíces en lo profundo
de tu herida.
Antes de la maestría, el trabajo con la
sombra.
Después de la maestría, el trabajo con la sombra.
Este ha sido el camino de todos los sanadores
desde tiempos inmemoriales.
3.) Estudias la
Locura
"Los grandes genios lindan con
la locura,
y tenues tabiques marcan sus fronteras."
John Dryden
Te das cuenta de que tu locura es una parte vital de ti.
Así,
has aprendido a transmutar la locura en
medicina.
Has elegido la magia frente a la previsibilidad. Utilizas tu
locura como herramienta para tu genialidad.
Tu genialidad empuña la locura como una espada, cortando la
realidad en mágicas rebanadas de desapego.
Se sitúa al borde del abismo y, lejos de
retroceder, transforma demonios en diamantes, al tiempo que
convierte lo absurdo en poesía y arte.
Tu capacidad para descubrir lo sano dentro de lo insano te hace más
adaptable a los avatares de la vida. Eres más flexible ante la
fugacidad y la impermanencia.
Estás mejor preparado para resistir los sacudones de la montaña rusa
de la vida.
Como una flor que rompe el hormigón, tu habilidad para hallar gloria
en la tristeza, dulzura en la locura y masoquismo existencial en el
dolor te lleva a florecer contra todo pronóstico.
Tal medicina resulta saludable de una manera contraintuitiva.
Supone un desafío existencial.
En cierto modo, es una maldición para quienes la
portan.
Pues, para mantener esa medicina, la cuerda
del tira y afloja entre vida y muerte, finitud e infinitud,
oscuridad y luz, dolor y pasión, mortalidad e inmortalidad, debe
mantenerse tensa entre la locura y la genialidad.
4.) Cuestionas las "Respuestas" y
Buscas la Verdad
"Confía en quienes buscan la
verdad.
Duda de quienes la encuentran."
André Gide
Comprendes que parte de la sanación reside en la capacidad de
considerar un pensamiento, concepto, creencia o teoría sin llegar a
aceptarlo.
Nada impide utilizar la sabiduría para impulsar aún más sabiduría.
Simplemente no te aferras a nada en
particular, ya que eso frenaría la sabiduría y limitaría todo el
alcance de tu capacidad sanadora.
Te mantienes a la vanguardia al no aferrarte a ningún aspecto de
la trayectoria.
Al hacerlo, permites que la imaginación y el
humor te mantengan afilado y certero - como la punta de una lanza -
en tu camino hacia un nivel superior de salud.
Ves cómo la imaginación es superior a la razón. Y lo único superior
a la imaginación es un buen sentido del humor.
Este buen sentido del humor te permite mantener un distanciamiento
saludable, ofreciéndote una perspectiva panorámica de la condición
humana en toda su cruda gloria:
desde las venas hasta la vanidad, desde los
huesos hasta la terquedad, desde el corazón frágil hasta el
tercer ojo anti-frágil.
Aprecias el espectro completo del animal humano: de la biología
a la psicología, del nihilismo al existencialismo, del creyente
al engañador.
Ves cómo es precisamente la fragilidad y la falibilidad de la
mente humana lo que hace tan terriblemente fácil engañarse a sí
misma y aferrarse a una creencia rígida.
Por ello, una parte de tu sanación consiste en
cuestionar las cosas a un nivel superior.
Te cuestionas a ti mismo y cuestionas el entorno social para evitar
ese pensamiento rígido y estático que se atrinchera en la
invulnerabilidad y se defiende con violencia por miedo a la propia
vulnerabilidad.
Como dijo Anatole France:
"Es la certeza de poseer la verdad lo que
vuelve crueles a los hombres".
Así, siembras la semilla sanadora de la
curiosidad para prevenir la crueldad que puede surgir de la certeza.
5.) Nunca dejas de Estar Roto
"El hombre de entendimiento
muere a cada instante para el pasado
y renace para el futuro.
Su presente es siempre
una transformación, un renacimiento,
una resurrección".
Osho
Mantienes el arquetipo del Sanador Herido por encima del
arquetipo del Sanador, para que el renacimiento sea siempre
superior a la vida y a la muerte.
El arquetipo del Sanador es lo opuesto al del
Sanador Herido.
Mientras que el sanador asume que ya está
sano, el sanador herido comprende que siempre está en proceso de
sanación.
Mientras que los sanadores alimentan su ego con su capacidad de
sanar y ser sanados, los sanadores heridos permanecen humildes
ante sus propias heridas.
Como sanador herido, comprendes
que,
la sanación es más un proceso que una meta.
La salud es más un continuo, que un añadido.
Comprendes que debes seguir sanando - y
permitiendo ser sanado - para mantenerte saludable.
Por ello, sacrificas persistentemente
el ego en favor
del alma.
Al igual que
Akhilandeshvari
(la Diosa Eternamente No Rota), te desmoronas y vuelves
a recomponerte, más fuerte que antes.
Tu corazón se ha roto y reconstruido tantas
veces que ya no sabe cómo no ser resiliente.
Surge la fortaleza.
Se manifiesta la anti-fragilidad.
Descubres que el remedio para la desdicha se encuentra en lo
profundo del misterio de la propia desdicha.
Así, alcanzas una sanación superior al entregarte a tu
sufrimiento.
Abrazas el proceso de vida, muerte y renacimiento.
El dolor es tu guía a través de la vorágine de la condición
humana.
Y aunque tus heridas sean profundas,
son sagradas.
Son trofeos.
Son peldaños hacia una salud superior.
¡Son la prueba de que has vivido, y vivido bien...!
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