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por Misión Verdad
25 Febrero 2026
del Sitio Web
MisionVerdad

"El rapto de las sabinas",
de Nicolas
Poussin (1633-1634)
(Foto: Archivo)
Declive traumático
a la
vista...
Ray Dalio, inversor
macroeconómico y fundador de
Bridgewater Associates, el
mayor fondo de cobertura del mundo, hace una afirmación tajante:
el orden mundial ha muerto y lo que prevalece
es la ley de los más fuertes.
Sin embargo, no es tanto una conclusión de él,
sino también el sentir de los líderes expuesto en el
Informe de Seguridad 2026, titulado
"Under Destruction"
(Bajo destrucción).
"El orden mundial tal y como se ha mantenido
durante décadas ya no existe",
...dijo el canciller alemán
Friedrich Merz,
voz a la que se unió el presidente francés,
Emmanuel Macron,
toda vez que exhortó a Europa a 'prepararse para la guerra'...
Por su parte, el secretario de Estado
estadounidense, Marco Rubio, señaló que estamos presenciando
una "nueva era geopolítica" porque el "viejo
mundo" ha desaparecido.
Aduce que los organismos encargados de guiar las relaciones entre
países, como la
Sociedad de Naciones y las
Naciones Unidas, no son
efectivos...
Y este fracaso, señala,
se debe a que estas organizaciones no han
tenido más riqueza y poder que los países más poderosos.
De acuerdo con esta lógica,
EE.UU. y China
determinarán cómo van las cosas en lugar de las organizaciones
multilaterales...
Para Dalio hay cinco tipos principales de luchas entre países que
enumeramos a continuación:
-
Guerras comerciales/económicas:
Conflictos sobre aranceles, restricciones de
importación/exportación y otras formas de dañar
económicamente a un rival.
-
Guerras tecnológicas:
Conflictos
sobre qué tecnologías se comparten y cuáles se consideran
aspectos protegidos de la seguridad nacional.
-
Guerras geopolíticas:
Conflictos
sobre territorio y alianzas que se resuelven mediante
negociaciones y compromisos explícitos o implícitos, no a
través de la lucha.
-
Guerras de capital:
Conflictos
impuestos a través de herramientas financieras como
sanciones (por ejemplo, cortar el dinero y el crédito
castigando a las instituciones y gobiernos que lo ofrecen) y
limitar el acceso extranjero a los mercados de capitales.
-
Guerras militares:
Conflictos que
implican disparos reales y el despliegue de fuerzas
militares.
Agrega que la mayoría de las luchas entre
naciones se engloban en una o más de estas categorías y afirma que
actualmente,
"estamos en una etapa en la que surge un gran
desorden al encontrarnos en un periodo sin reglas, donde la
fuerza da la razón y hay un choque de grandes potencias".
Implican disparos y matanzas; en el fondo, se
trata de luchas por el poder.
El trabajo del renombrado inversor
(How
Countries Go Broke - The Big Cycle) proyecta que
el sistema internacional basado en reglas e instituciones que rigió
ininterrumpidamente desde 1945 murió y lo que quedó fue un desorden
global generalizado.
Para contextualizar la etapa actual toma como referencia una extensa
investigación de su autoría titulada
Principios para enfrentarse al Nuevo Orden
Mundial (2021) en la que sostiene que los imperios
globales experimentan ciclos predecibles:
Asimismo, sostiene que esta evolución histórica
es impulsada por tres grandes fuerzas superpuestas:
-
el ciclo del dinero y la deuda
-
el ciclo del orden interno
-
el ciclo geopolítico externo
Dalio, refiere que la civilización se
encuentra en una fase terminal caracterizada por un desorden
profundo derivado de la fricción estructural entre una potencia
hegemónica en declive (Estados Unidos) y una superpotencia emergente
en franca expansión (China).
No hay status quo diplomático que pueda
contrarrestar las tensiones que generan estos polos opuestos.
"El mayor riesgo de guerra militar surge
cuando ambas partes tienen,
1) poderes militares que son más o menos
comparables
2) diferencias irreconciliables y
existenciales"...
El autor hace un recorrido por la historia
partiendo desde 1500 y concluye que hubo tres grandes ciclos de
aumento y disminución de conflictos, con un promedio de unos 150
años cada uno.
De acuerdo con el gráfico, cada ciclo consistió
en un período relativamente largo de paz y prosperidad. Todo parece
indicar que las condiciones están dadas para que repita el ciclo.
Resalta la importancia de la historia porque brinda lecciones que
nos ayudan a pensar sobre lo que está sucediendo ahora y lo que
podría estar por venir.
Lo más importante es que Estados Unidos y China
están en una guerra económica que podría evolucionar hacia una
guerra militar, y las comparaciones entre la década de 1930 y la
actualidad ofrecen información valiosa sobre lo que podría suceder y
cómo evitar una guerra terrible...
La Historia se Repite
El experto establece un paralelismo histórico cuando asocia la
actual etapa con la turbulenta antesala de la Segunda Guerra
Mundial.
Deduce que las depresiones deflacionarias
sistémicas y los altos niveles de deuda nacional profundizan las
brechas de desigualdad y son caldo de cultivo para que emerjan
liderazgos fuertemente populistas y autocráticos de corte
nacionalista.
Ocurrió en Alemania cuando Adolf Hitler aprovechó el estado
de ánimo de humillación nacional para construir un furor
nacionalista. Lo que sucedió luego ya ha sido bastante documentado
en la historia.
La investigación de Dalio documenta cómo el intenso proteccionismo
arancelario estadounidense iniciado en 1930 (a través de la
Ley Hawley-Smoot), combinado con el expansionismo imperialista de
Alemania y Japón, desencadenó un imparable bucle destructivo que
aniquiló por completo las ventajas del comercio multilateral.
Afirma que lo que originó la guerra no fueron las diferencias
ideológicas, sino,
los bloqueos económicos absolutos e insolubles...
Para ello toma como referencia la decisión del
gobierno del presidente Roosevelt a mediados de 1941 de
congelar por completo los activos soberanos de Japón, así como el
embargo de las importaciones de hidrocarburos, que empujó al país
asiático a efectuar un ataque sorpresa y desesperado en Pearl Harbor.
Actualmente no hay una guerra caliente (Actualización al
03 Marzo: Guerra contra Irán), pero Estados Unidos está
aplicando tácticas comunes que ya se han usado antes de
confrontaciones directas.
Congelación/incautación de activos:
Impedir que un enemigo/rival utilice o venda activos extranjeros
de los que depende.
Bloqueo del acceso a los mercados de
capitales:
Impedir que un país acceda a sus propios mercados
de capitales o a los de otro país.
Embargos/bloqueos:
Bloquear el
comercio de bienes y/o servicios en el propio país y, en algunos
casos, con terceros neutrales con el propósito de debilitar al
país objetivo o impedirle obtener artículos esenciales.
En ese sentido, les advierte a los tomadores de
decisiones contemporáneos que la aplicación indiscriminada de
sanciones financieras y la exclusión monetaria de grandes potencias
adversarias no disuaden guerras, por el contrario, representan los
preámbulos exactos de conflictos a gran escala.
Las Implicaciones Financieras
En momentos donde el conflicto es inminente, la arquitectura del
libre mercado habitual pasa a una economía dirigida, diseñada
centralmente y empleada en exclusiva para el sostenimiento
ininterrumpido del gasto armamentístico del aparato estatal.
Para el experto sobran las evidencias de que los gobiernos,
"atrapados en una urgencia defensiva
existencial", usan sus bancos centrales para imponer estrictos
controles de capital...
También intervienen los mercados financieros y
someten el patrimonio de los civiles a un régimen tributario
esencialmente confiscatorio.
En esta dinámica, cualquier promesa financiera
respaldada en compromisos gubernamentales a largo plazo y la deuda
fiduciaria pierden su indispensable capacidad para preservar el
valor real de los recursos depositados.
Para evitar esta dinámica, recomienda deshacerse de las tenencias en
deuda y adquirir sistemáticamente grandes posesiones de oro y
metales preciosos.
La dilución estructural y continua del poder de
compra del dinero fiduciario es la única forma contable que tienen
los Estados fuertemente endeudados para solventar las guerras en
curso.
Dalio promueve firmemente,
abogar por un realismo diplomático
y pide a las grandes hegemonías la disposición a concebir mecanismos
y concesiones bilaterales en función de resguardar lo humano y cuya
premisa debe ser, siempre, ganar-ganar.
Teniendo en cuenta el panorama actual y el pasado, el autor concluye
que toda potencia mundial tiene su momento de gloria gracias a la
singularidad de sus circunstancias y la naturaleza de su carácter y
cultura, pero todas finalmente declinan...
"Los declives traumáticos pueden llevar a
algunos de los peores períodos de la historia, cuando las
grandes luchas por la riqueza y el poder resultan extremadamente
costosas tanto económicamente como en vidas humanas", sentencia.
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