por Sinead O'Connor
28 Marzo 2012
del Sitio Web
Editorial-Streicher
traducción de Editorial Streicher
9 Mayo 2011
Versión
original
El 28 de Marzo de 2010, la cantante irlandesa Sinéad O'Connor (Dublín,
1966) publicó un artículo de opinión en la edición dominical del
periódico estadounidense Washington Post, donde se refiere a los
publicitados escándalos de abuso sexual en que se han involucrado
sacerdotes de la prostituída iglesia de Roma.
Aquí presentamos ese
artículo en castellano.
También alude allí al incidente en que participó el 3 de octubre de
1992, cuando apareció en el programa televisivo Saturday Night Live
como invitada musical.
Ella cantó a capella la canción "War" de Bob
Marley, que pretendía ser una protesta por los abusos sexuales de
sacerdotes de la Iglesia Católica Romana, cambiando la letra
"racism" (racismo) por "child abuse" (abuso de menores).
Luego
presentó una foto del Papa Juan Pablo II a la cámara mientras
cantaba la palabra "evil" (maldad); después de romper la foto en
trozos, pronunció la frase "fight the real enemy" ("Combate al
verdadero enemigo") y arrojó los pedazos hacia la cámara. En los
medios de comunicación se causó una conmoción, siendo Sinéad
posteriormente abucheada numerosas veces para que se retirara de
escenarios.
También hubo numerosas quemas y destrucciones públicas
de sus discos, así como muchas estaciones de radio que se negaron a
transmitir sus canciones.
Como una disculpa para los televidentes,
durante el monólogo de apertura de la siguiente semana, el [viril e
independiente] actor Joe Pesci mostró una foto del Papa, diciendo
que la había pegado con cinta adhesiva.
También explicó que, si
hubiera ocurrido en su show, "I would have gave her such a smack"
("Le habría dado una gran bofetada").
En una entrevista en 2005 Sinead O'Connor, actual madre de cuatro
hijos, informó que su misión es "rescatar a Dios de la religión".
Cuando yo era niña, Irlanda era
una teocracia católica.
Si un Obispo iba caminando por la calle, la gente se hacía a un lado
para abrirle camino. Si un Obispo asistía a un espectáculo deportivo
nacional, el equipo se arrodillaba para besar su anillo.
Si alguien cometía un error, en vez del refrán,
"Nadie es perfecto",
decíamos "Ah, seguro, eso le podría pasar incluso a un Obispo".
La expresión era más exacta de lo que sabíamos.
Este mes [Marzo de 2010], el Papa
Benedicto XVI
escribió una
carta
pastoral de disculpa - sólo parcial - a Irlanda como arrepentimiento
por décadas de abuso sexual a menores por sacerdotes en los cuales
se suponía que aquellos niños debían confiar. Para muchas personas
en mi patria, la carta del Papa es un insulto no sólo a nuestra
inteligencia, sino a nuestra fe y a nuestro país.
Para entender por qué, hay que comprender que nosotros los
irlandeses hemos tenido que soportar un estigma brutal del
catolicismo que ha girado en torno a la humillación de niños.
Experimenté esto personalmente.
Victimas de Abusos Sexuales Señalan al Papa
Las víctimas de abuso
por parte de un sacerdote en una escuela para sordos en Milwaukee
acusan a Benedicto por no hacer nada en ese momento.
Allen Pizzey informa de la Ciudad del Vaticano.
Cuando yo era una muchacha joven, mi madre - abusiva y muy lejos de
ser perfecta - me animó a robar en tiendas.
Por haber sido detenida demasiadas veces, estuve 18 meses en un
Centro de Capacitación An Grianán [An Grianán Training Centre], una
institución en Dublín para muchachas con problemas de conducta, con
la recomendación de un trabajador social.
An Grianán fue una de las ahora infames "lavanderías Magdalena"
["Magdalene laundries"] apadrinadas por la Iglesia, que daban cobijo
a adolescentes embarazadas y jóvenes mujeres antisociales. Nosotras
trabajábamos en el sótano, lavando ropas de sacerdotes en lavaderos
con agua fría y barras de jabón. Estudiábamos matemáticas y
mecanografía [typing]. Teníamos limitado contacto con nuestras
familias. No recibíamos ningún salario. Una de las monjas por lo
menos fue gentil conmigo y me regaló mi primera guitarra.
An Grianán era un producto de la relación entre el gobierno de
Irlanda y
el Vaticano: la Iglesia tenía una "situación especial"
codificada en nuestra Constitución hasta 1972. Hasta tan
recientemente como 2007,
el 98% de las escuelas irlandesas estaba
administrado por la Iglesia Católica.
Pero las escuelas para los jóvenes con problemas han sido abundantes
en
castigos corporales bárbaros, abuso psicológico y abuso sexual.
En Octubre de 2005, un informe patrocinado por el gobierno irlandés
identificó
más de 100 acusaciones de abuso sexual por sacerdotes en Ferns, una pequeña ciudad 70 millas al sur de Dublín, entre 1962 y
2002. Los sacerdotes acusados no fueron investigados por la policía;
se juzgó que ellos sufrían un problema "moral".
En 2009,
un informe similar implicó a Arzobispos de Dublín en el
ocultamiento de escándalos de abuso sexual entre 1975 y 2004.
¿Por qué fue tolerado ese comportamiento criminal?.
"El muy prominente papel que la Iglesia ha jugado en la vida
irlandesa es la gran razón por la que se permitió que abusos
cometidos por una minoría de sus miembros no fueran comprobados",
decía el informe de 2009.
A pesar del largo enredo de la Iglesia con el gobierno irlandés, la
así llamada 'disculpa' del Papa Benedicto no asume ninguna
responsabilidad por las transgresiones de sacerdotes irlandeses.
Su carta declara que,
"la Iglesia en Irlanda debe primero reconocer
delante del Señor y ante los demás los graves pecados cometidos
contra niños indefensos".
¿Y qué hay acerca de la complicidad del Vaticano en aquellos pecados?.
La disculpa de Benedicto da la impresión de que él oyó sobre los
abusos sólo recientemente, y esto lo presenta a él igualmente como
una víctima:
"Sólo puedo compartir la consternación y el sentido de traición que
tantos de ustedes han experimentado al conocer estas acciones
pecaminosas y delictivas y el modo en que las autoridades de la
Iglesia en Irlanda las manejaron".
Pero
la infame carta de 2001 de Benedicto a los obispos de todo el
mundo les ordenó que mantuvieran en secreto las acusaciones de abuso
sexual, bajo amenaza de excomunión, actualizando una nociva política
de la Iglesia, expresada en
un documento de 1962, que establecía que
tanto los sacerdotes acusados de delitos sexuales como sus víctimas
debían "observar el más estricto secreto" y ser "restringidos por un
silencio perpetuo".
Benedicto, conocido entonces como Joseph Ratzinger, era un Cardenal
cuando él escribió aquella carta.
Ahora él se sienta en la silla de San Pedro.
-
¿Debemos creer que su posición
ha cambiado?
-
¿Y debemos sentirnos tranquilos
con las revelaciones de la semana pasada, de que en 1996 él
rehusó quitarle la investidura a un sacerdote que pudo haber
vejado sexualmente
a no menos de 200 muchachos sordos en
Wisconsin?
La disculpa de Benedicto declara que su preocupación es "sobre todo,
llevar la curación a las víctimas".
Pero él les niega la única cosa que podría llevarles la curación:
una confesión total del Vaticano de que éste ha encubierto los
abusos y de que está ahora tratando ahora de encubrir el
encubrimiento.
Asombrosamente, él invita a los católicos a,
"ofrecer vuestro ayuno,
vuestra oración, vuestra lectura de la Escritura y vuestras obras
piadosas, a fin de obtener la gracia de la curación y la renovación
para la Iglesia en Irlanda."
Incluso más asombroso aún, él sugiere que las víctimas de Irlanda
puedan encontrar curación haciéndose más cercanas a la Iglesia - la
misma iglesia que ha exigido juramentos de silencio de niños
sexualmente vejados, como ocurrió
en 1975 en el caso de Brendan
Smyth, un sacerdote irlandés posteriormente encarcelado por ofensas
sexuales reiteradas.
Después de que paramos de reírnos, muchos de nosotros en Irlanda
reconocimos que la idea de que necesitamos a la Iglesia para
hacernos más cercanos a Jesús, es una blasfemia.
Para los católicos irlandeses, la deducción de Benedicto - el abuso
sexual irlandés es un problema irlandés - es tan arrogante como
blasfema. El Vaticano está actuando como si no creyera en un Dios
que todo lo está observando. La misma gente que dice ser la
encargada del Espíritu Santo está pisoteando por todas partes todo
lo que el Espíritu Santo realmente es.
Benedicto falsifica de manera criminal al Dios que adoramos. Sabemos
en nuestros huesos que el Espíritu Santo es la verdad. Es por eso
que podemos decir que Cristo no está con esta gente que tan
frecuentemente lo invoca.
Los católicos irlandeses están en una relación disfuncional con una
organización abusiva. El Papa debe asumir la responsabilidad por las
acciones de sus subordinados. Si los sacerdotes católicos están
abusando de niños, es Roma y no Dublín quien debe responder por ello
con una confesión total y con una investigación criminal.
Hasta que lo haga, todos los buenos católicos - incluso las pequeñas
ancianas que van a la iglesia cada Domingo, y no tan sólo cantantes
de protesta como yo a quien el Vaticano puede fácilmente ignorar - deberían evitar la misa. En Irlanda, es tiempo de que separemos a
nuestro Dios de nuestra religión, y nuestra fe de sus presuntos
líderes.
Hace casi 18 años [Octubre de 1992], rompí una fotografía del Papa
Juan Pablo II en un episodio de "Saturday Night Live" (ver
video abajo).
La Gerra de Sinead O'Connor
Muchas personas no entendieron la protesta. La semana siguiente fue
invitado a ese programa el actor Joe Pesci, quien comentó que, de
haber estado allí la semana anterior,
"tendría que haberle dado a
ella una bofetada".
Yo sabía que mi acción causaría problemas, pero quería forzar una
conversación, por cuanto había una necesidad para ello; esto es
parte del ser de un artista.
Todo que lamenté era que la gente asumió que yo no creía en Dios.
Este no es el caso en absoluto. Yo soy católica de nacimiento y por
cultura, y sería la primera en estar en la puerta de la iglesia si
el Vaticano ofreciera una reconciliación sincera.
Como Irlanda rechaza la ofensiva disculpa de Roma, mientras
un
obispo irlandés dimite, pido a los norteamericanos que traten de
comprender por qué una mujer católica irlandesa que sobrevivió al
abuso infantil querría rasgar una fotografía del Papa.
Y si los católicos irlandeses, porque no nos atrevemos a decir "nosotros
merecemos algo mejor", deberíamos ser tratados como si mereciéramos
menos.
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