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por Redacción
04 Julio 2026
del Sitio Web
MPR21

Desde su fundación,
la OTAN se ha tenido que reinventar
repetidamente.
No siempre ha justificado su existencia con los
mismos pretextos.
Primero tuvo que defender al mundo libre
de la amenaza soviética y comunista, que intentaban
expandirse, según la propaganda de la época.
Luego llegaron los tiempos de la "guerra
contra el terrorismo".
Pero las guerras también se han justificado
por motivos "humanitarios" porque la OTAN se siente "responsable
de proteger" (R2P)
a los pueblos de sus "malos gobernantes", para poner a los
"buenos" en su lugar...
Por un motivo o por otro, el caso es que la OTAN
sigue siendo 'indispensable'.
Si no hubiera enemigos, tendría que
fabricarlos porque una alianza militar, por más fuerte que sea,
no puede vivir sin ellos y sus amenazas.
Ahora la OTAN va a celebrar la Cumbre de Ankara,
aunque no sería necesaria porque sus conclusiones ya se conocen.
Sólo hace falta firmar... el certificado de
defunción...
Estados Unidos siempre fue la columna vertebral
de la OTAN y ahora no quiere saber nada del cadáver porque se ha
convertido en una carga.
Sus intereses ya no están en esta orilla del
Atlántico norte.
Sin Estados Unidos, la OTAN no es nada.
El monstruo ha muerto y, si continúa
convocando reuniones, es porque nadie desenchufa la respiración
asistida.
Sólo los europeos mantienen el cadáver
embalsamado, como el Cid Campeador, capaz de ganar batallas
después de muerto.
Algunos hablan de mantener la "solidaridad
transtlántica" y otros de su "europeización", pero no hay nada que
hacer:
Europa no puede reemplazar a Estados Unidos
en la Alianza...
Sin embargo, hay algo aún peor:
la crisis de la OTAN desata las
contradicciones internas entre los países europeos, cada vez más
divididos.
Es algo que no siempre se tiene en cuenta:
habitualmente se interpreta la expansión de
la OTAN como un fortalecimiento de la alianza, pero los hechos
demuestran lo contrario.
La OTAN siempre tuvo un sentido regional.
Era un vínculo entre las dos orillas del
Atlántico y perdió su significado cuando entraron países, como
los de Europea oriental, que nada tenían que ver con el océano.
Los problemas estratégicos (tanto los reales como
los fantasmagóricos) de Dinamarca, por ejemplo, no tienen
nada que ver con los de Lituania o Finlandia.
La Revolución Industrial de
Defensa
El lenguaje con el que la OTAN se describe ahora a sí misma es
revelador de su agonía.
Rutte habla ahora de una
"revolución industrial de defensa".
La OTAN busca un nuevo papel en la
reorganización del rearme europeo y sus industrias militares
Detrás de la retórica de la "seguridad
colectiva", la "autonomía estratégica" y la "disuasión" se encuentra
una realidad mucho más simple:
la OTAN funciona cada vez más como un
mecanismo para transferir cantidades sin precedentes de dinero
público a manos de las empresas privadas.
Para ello los países europeos necesitan cambiar
sus reglas presupuestarias tradicionales, acabar con la austeridad y
la regla del "déficit cero" que ha imperado en Europa, sobre todo en
los países del norte.
El caso más conocido fue el
Tratado de Maastricht de 1992 y
el estallido de la
crisis económica en Grecia
entre 1998 y 2012.
En 2011 el Euro entró en crisis y
la Unión Europea presionó para
llevar a la Constitución la estabilidad presupuestaria.
España reformó por completo el artículo 135 para
introducir el límite de déficit estructural y la prioridad absoluta
del pago de la deuda pública.
Los hospitales, las universidades, las pensiones
y los derechos sociales tuvieron que aceptar una dolorosa disciplina
presupuestaria.
De la Austeridad al Derroche
Ya nadie se acuerda de aquello.
Las restricciones fiscales no se aplican al
gasto militar
Los déficits que eran políticamente
imposibles para la atención médica o la educación se han vuelto
totalmente aceptables para comprar armas.
El gasto en defensa ya no se presenta como
una carga, sino como una estrategia de inversión y una excelente
posibilidad para crear puestos de trabajo.
El aumento del gasto militar acaba en los
bolsillos de la industria de guerra, es decir, en manos privadas...
Eso significa que,
la sacrosanta "seguridad nacional" también
está en manos privadas y que cuanta más "inseguridad"
haya, mucho mejor para las empresas militares.
Es necesario seguir buscando enemigos y amenazas.
Mientras, los presupuestos para educación, salud, vivienda,
pensiones y derechos sociales se vuelven fiscalmente imposibles. No
hay dinero para eso.
A eso lo llaman gastos.
Por el contrario, el dinero para la guerra es
una inversión.
La cumbre de Ankara demostrará hasta qué punto el
capitalismo no tiene más futuro que la guerra y la economía de
guerra.
El modelo a seguir
es Ucrania...
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