por Christian Cirilli

02 Agosto 2026

del Sitio Web ChCirilli

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Christian Cirilli

es un analista político argentino, nacido el 20 de junio de 1972 en Buenos Aires. Licenciado en Administración (UBA), manifestó su interés en asuntos internacionales, economía, geopolítica y globalización, expresando sus opiniones en su "bitácora" personal:

LA VISIÓN.
Colabora con medios como KontraInfo y ha participado en programas de radio como Otras Voces (FM Crisol) y Radio Gráfica, además de numerosos canales de YouTube. Sus artículos son replicados por muchos portales y periódicos del mundo, y suelen ser utilizados en la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).

 

 

 

 

 



El 12 de julio, mediante un escueto comunicado, la oficina del senador republicano por Carolina del Norte y uno de los principales lobistas de la guerra de agresión global anglosionista, Lindsey Graham, anunció su fallecimiento tras una "breve y repentina" enfermedad.

No obstante, salvo que hubiera logrado ocultarlo con extraordinarias dotes actorales, nada hacía presagiar ese desenlace.

 

Apenas unos días antes se lo había visto en Kiev - una ciudad permanentemente expuesta a bombardeos rusos, precedidos por advertencias públicas de Moscú - exhibiendo la vitalidad de siempre, acompañado de sus habituales aires de "procónsul" y una energía que difícilmente sugería un deterioro físico inminente.
 

 

El senador estadounidense Lindsey Graham estrecha la mano del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, en Kiev, el 10 de julio de 2026. Había cumplido 71 años el 9 de julio.

Como ya era costumbre desde 2014, Graham efectuaba estas "giras de supervisión" como emisario oficioso del aparato belicista anglosionista, supervisando sobre el terreno la marcha de un conflicto cuya prolongación siempre defendió con vital entusiasmo.



El 10 de julio, después de su reunión habitual con Zelenski - en donde prodigó ánimos para la continuación de la guerra y el apoyo irrestricto del "Estado Profundo" - Graham visitó la planta de producción de drones SkyFall.

 

Allí se lo vio pasando revista a una importante línea de aparatos-bombarderos Vampire y fotografiarse sosteniendo un novedoso interceptor P1-SUN.

Por razones de seguridad, la ubicación exacta de la instalación no ha sido revelada públicamente, aunque se sabe que forma parte del complejo industrial de SkyFall en el área de Kiev.

 

Se cree que la planta está en instalaciones subterráneas, mimetizadas entre el paisaje citadino de la ciudad, probablemente ubicada entre viviendas residenciales o "lugares sensibles" como hospitales o escuelas.

 

Cabe preguntarse, sin embargo, si una instalación de semejante importancia estratégica habrá permanecido fuera del alcance de la inteligencia rusa.
 

 

Un sonriente Lindsey Graham posa con el último producto estrella de Skyfall, el dron interceptor P1-SUN, diseñado específicamente para derribar drones rusos Geran-2.




Con pose dinámica y relajada, muy lejana a la de un hombre enfermo, Lindsey Graham inspecciona personalmente drones pesados de seis rotores Vampire en la fábrica Skyfall de Kiev.

La fotografía es del 10 de julio. Nótese que lleva el mismo traje en las tres fotos iniciales anexadas.



Se desconoce el horario en que se realizó la visita, aunque no puede descartarse que haya tenido lugar durante la noche, eventualmente con el propósito de reducir la exposición de Graham ante observadores (espías) que pudieran estar vigilando sus movimientos.

 

Sí, no sólo en Rusia operan células de recolección de inteligencia.

Lo cierto, es que durante la noche del 10 al 11 de julio, Rusia atacó implacablemente con misiles balísticos Iskander y "geranios" amplias zonas de Kiev.

 

Según el alcalde de la ciudad, el ex boxeador y golpista del Maidán Vitali Klitschko, las primeras explosiones se registraron incluso antes de que se activara la alerta aérea.

 

El Ministerio de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, declaró que los objetivos del ataque eran empresas de la industria militar dedicadas a la producción de drones.

Si Graham fue sorprendido in fraganti por un ataque ruso específicamente dirigido contra la fábrica, o si lo fue mientras se desplazaba hacia ella o regresaba de ella, o incluso si sufrió un infarto a causa de la conmoción provocada por las explosiones mientras dormía plácidamente en una barraca militar o en un hotel, resulta indistinto.

 

Lo único verdaderamente relevante son dos variables: el tiempo y el espacio. Y su muerte ocurrió demasiado casualmente durante el momento en que los rusos batieron la zona por donde circundaba.

Si el Kremlin tuvo la intencionalidad de eliminar al principal operador político del Congreso estadounidense contrario a sus objetivos geoestratégicos es, por ahora, un misterio.

 

Quizás se trató simplemente de buena fortuna. Pero, en el insondable silencio de los decisores rusos, bien podrían haber consumado una dulce venganza, habida cuenta de que motivos no les faltaban. [1]

 

De hecho,

Rusia lo había catalogado de "extremista" y "terrorista". [2]

Lo cierto es que, de haber sido localizado y eliminado mediante una operación puntual, Moscú se habría concedido el lujo de recurrir a la negación plausible; [3] exactamente el mismo recurso utilizado por las autoridades estadounidenses en ocasión de "Spiderweb", el 1° de junio de 2025, y del ataque contra Putin en la residencia presidencial de Nóvgorod, acaecido la noche del 28 al 29 de diciembre de 2025.

A propósito,

¿saben quién estuvo en Kiev apenas 48 horas antes de la célebre operación de infiltración que terminó golpeando las bases de los bombarderos estratégicos rusos? Sí, el inefable Lindsey Graham.

 

¿Y saben dónde estaba Zelenski durante el ataque contra Putin en Nóvgorod? En Mar-a-Lago, Florida, reunido con Trump, pero en perfecta comunicación con su handler.

Claro que, aun dando por supuesto el éxito de la (supuesta) operación rusa contra Graham, aquí no puede aplicarse aquello de "muerto el perro, se acabó la rabia".

Graham podrá haber desaparecido de escena, pero la maquinaria política que impulsaba - y los intereses que la sustentaban - permanecen intactos:

el "Comando" pronto consiguió un relevo, al que más temprano que tarde le dará un rol mucho más funcional.

El infatigable veterano de sonrisa amplia y modos repugnantes - ahora en el más allá - dio paso a una fémina de saturado maquillaje no menos beligerante:

la execrable Laura Loomer, ultrasionista, negadora del ucronazismo y rusófoba declarada.

 

 

Nacida en las entrañas del movimiento MAGA, Laura Loomer fue durante años muy crítica de Ucrania y favorable a posiciones próximas a Rusia.

Sin embargo, su postura fue mutando al compás de la de su mecenas Donald Trump.

A fines de julio de 2026, justo después de la muerte de Graham, viajó a Kiev, donde se reunió personalmente con Volodimir Zelenski, pese a no ostentar ningún cargo formal dentro del gobierno estadounidense ni haber logrado ser elegida representante por Florida en las elecciones de 2020 y 2022, en las que se postuló.

Desde entonces, se reafirmó en su nueva faz radicalmente belicista y supremacista, como si hubiera venido a ocupar, desde fuera de las estructuras formales del poder, el casillero que Graham dejó vacante.



Más allá de los eventuales sustitutos dentro de su espacio político, el fallecimiento de Lindsey Graham produjo un impacto significativo en los círculos del poder político y estratégico occidental, dada su prolongada participación en la formulación y promoción de políticas de confrontación contra,

Rusia, Palestina, Irán, China o los BRICS en general....

En su funeral - ¡17 días después de su muerte! - confluyeron protagonistas y operadores del establishment del Occidente Colectivo: de un lado, Benjamin Netanyahu; del otro, Volodimir Zelenski, ambos mezclados e integrados en la escena washingtoniana junto a funcionarios y representantes oficiales.

 

El encuentro tuvo lugar en un momento particularmente significativo, cuando los escenarios bélicos de Ucrania y Medio Oriente comienzan a entrecruzarse de manera cada vez más estrecha, en un proceso cuya expresión más reciente se encuentra en los ataques con drones contra un buque mercante iraní en el mar Caspio.

Por supuesto, pocas ocasiones resultan más propicias que un funeral para intercambiar impresiones y coordinar posiciones entre Trump y Netanyahu, y entre estos y Zelenski.

 

Irónica composición:

la muerte de un despreciable guerrerista - muy probablemente aplastado por el fuego de su acérrimo enemigo - terminó congregando, en su honor, a otros tres conspicuos exponentes del guerrerismo conspirador.

 

Entre los asistentes al funeral de Graham estuvieron el primer ministro Benjamin Netanyahu, su esposa, Sara Ben-Artzi, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andriy Sybiha, y su presidente, Volodimir Zelenski.



No llamó en absoluto la atención que las exequias del 28 de julio, muy lejos de la movilización y del clamor popular que caracterizaron a las de Alí Jameneí, se desarrollaran en un marco de asistencia predominantemente institucional, con la concurrencia de las figuras más representativas del núcleo conservador.
 

 

El periódico New York Post intituló adecuadamente al funeral de Lindsey Graham como "The Final Summit" ("La Cumbre Final"), en alusión al evidente escenario político que constituyó las pompas fúnebres, en donde se reunieron los elementos indispensables del neo-hegemonismo de corte imperialista.

Adiciona como copete la frase "a champion of all three" ("un paladín de los tres"), dado que Graham fue un activo promotor del respaldo estratégico y militar de Washington a Israel (frente a Irán) y Ucrania (frente a Rusia).


 

 

Durante el funeral de Graham, Netanyahu y Zelenski tuvieron una breve conversación, aunque se ignora de qué hablaron.

Sí salió a la luz (en Haaretz) que el líder ucraniano intentó organizar una reunión con Netanyahu, pero no recibió respuesta alguna del israelí.

En general, Israel ha mantenido una postura diplomática ambigua respecto a Moscú, en gran parte para preservar el mecanismo de coordinación militar en el espacio aéreo de Siria y por la situación de las comunidades judías en Rusia (y viceversa), por lo que evitó involucrarse decididamente en el conflicto ucraniano.


 

En la primera fila, frente al ataúd de Graham, estaban el presidente estadounidense Donald Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el hijo del presidente Eric Trump y su esposa Lara, el asesor presidencial Steve Witkoff y la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles.



Lo cierto es que el funeral también constituyó una espléndida oportunidad para desarrollar reuniones bilaterales entre Netanyahu y Trump, y entre Zelenski y Trump, orientadas a preservar y reforzar el apoyo estadounidense a sus respectivos países en la consecución de sus objetivos nacionales y/o gubernamentales.

Poco antes del cortejo fúnebre tuvo lugar la bilateral con Zelenski.

Lejos de aquel espectáculo público del 28 de febrero de 2025, en donde el ucraniano fue reprendido ante las cámaras por su,

"irresponsabilidad de llevar al mundo hacia la Tercera Guerra Mundial",

...esta reunión del 28 de julio de 2026 fue a puerta cerrada y tuvo como resultado el "firme apoyo" estadounidense, materializado (aunque dudo que se concrete) en la autorización de Washington para que Kiev fabrique por su cuenta sistemas de misiles antiaéreos Patriot.
 

 

El representante ucraniano Volodimir Zelenski estrecha la mano del presidente estadounidense Donald Trump en el mismo escenario donde, apenas un año y medio antes, ambos habían protagonizado un áspero enfrentamiento público.

La reunión tuvo lugar el 28 de julio, previo a las exequias del ultrabelicista senador Lindsey Graham. Mucha agua corrió bajo el puente entre febrero de 2025 y julio de 2026:

Estados Unidos abandonó su política de "seducción" hacia Rusia cuando comprendió, en la Cumbre de la OCS, que la "amistad sin límites" entre Moscú y Beijing permanecía incólume y que, por tanto, no podía ser fracturada.



El anuncio, de difícil realización en la práctica - pues se trata de productos complejos y EE.UU. no va a brindar esa tecnología a un país no-OTAN a punto de perder una guerra contra Rusia - se produce en medio de nuevos ataques aéreos rusos contra los puertos ucranianos del mar Negro - en especial, Odesa - y, en definitiva, dentro de un renovado bloqueo naval contra Ucrania.

Recordarán que Rusia y Ucrania habían firmado en julio de 2022 la Iniciativa sobre el Transporte Seguro de Granos y Productos Alimentarios desde los Puertos Ucranianos ["Acuerdo de Granos"], negociada con mediación de Turquía y la ONU, a fin de,

"estabilizar el precio internacional del grano".

En aquellas oportunidades, Rusia todavía tendía una mano al enemigo porque pretendía salir del conflicto con una salida negociada.

 

Ni siquiera abandonó ese acuerdo durante las ofensivas de septiembre-octubre de 2022, cuando las tropas rusas fueron corridas de Járkov, gran parte del Donbás y la ciudad de Jersón.

 

Los rusos respetaron insólitamente el acuerdo hasta el 17 de julio de 2023, cuando expiró y decidieron no renovar su participación.

No obstante, los ucranianos, bajo la protección de la OTAN desde Rumania, decidieron imponer un corredor comercial propio que, durante buena parte de su funcionamiento, apenas fue "molestado" por las fuerzas navales rusas, considerablemente diezmadas por la intensa actividad aérea, naval y, fundamentalmente, de drones ucranianos contra Sebastopol, principal base de la Flota del Mar Negro.

 

Tal es así, que muchas unidades de superficie tuvieron que refugiarse en el puerto de Novorosíisk, más lejano, que fue readecuado.

 

Los puertos ucranianos de Odesa, Chornomorsk y Pivdennyi, más allá de eventuales ataques, siempre se mantuvieron plenamente operativos.

La campaña que Rusia desató en julio de 2026 tiene por objetivo desactivar, precisamente, esa arteria económica fundamental.

 

Forma parte de una nueva directiva del Kremlin orientada a golpear las fuentes energéticas - desde grandes depósitos de combustibles hasta humildes estaciones de servicio - así como la infraestructura ferroviaria, los nodos carreteros y los puertos que contribuyen a sostener el esfuerzo bélico ucraniano y facilitan sus despliegues.

 

Todo ello sin dejar de lado el machaque sistemático de objetivos militares e instalaciones fabriles.

Pero existe, además, otro objetivo:

golpear las exportaciones de granos, una de las escasas fuentes genuinas de divisas con las que todavía cuenta Ucrania.

Los rusos también adoptaron esta medida como contrapartida a los incesantes ataques ucroatlantistas contra buques mercantes y petroleros, así como contra infraestructura portuaria y energética rusa en el mar Negro y, especialmente, en el mar de Azov. Kiev atacó y procura seguir atacando decenas de embarcaciones rusas, afectando seriamente su navegación comercial.

 

En este sentido, la actual campaña rusa contra los puertos ucranianos responde también a una lógica de represalia:

Moscú busca hacer pagar a Kiev por la extensión de la guerra al ámbito marítimo y demostrar que los ataques contra la navegación y la infraestructura rusas tendrán un costo directo sobre las propias rutas comerciales ucranianas.

 

Los rusos han intensificado su campaña contra el corredor económico marítimo de Ucrania y sobre los puertos occidentales del Mar Negro.

En la foto, el buque Golden Leo, un navío con bandera de Guinea-Bissau, alcanzado el 19 de julio por drones de largo alcance rusos, en las cercanías del puerto de Odesa.

El ataque dejó un saldo de 10 muertos. La idea de la campaña - como los iraníes en Ormuz y los yemenitas en Bab El-Mandeb - no es hundir a los buques, sino hacer peligrosa la ruta y desalentar el comercio.

Sin embargo, el 26 de julio, el Golden Leo terminó hundiéndose.



Hay que admitirlo:

Rusia perdió buena parte de su predominio naval en el sector noroccidental del mar Negro [4] y su gran símbolo fue el hundimiento del crucero Moksvá.

 

Ucrania, pese a prácticamente no disponer de una flota convencional comparable, consiguió mediante misiles antibuque, drones navales y ataques de precisión obligar a los buques rusos a alejarse de la costa ucraniana e incluso ¡de la península de Crimea!.

Ahora Moscú está intentando compensar esa pérdida mediante poder aéreo y misiles, atacando la infraestructura que permite funcionar al corredor ucraniano.

Esta campaña ha alarmado a los británicos, quienes son realmente quienes llevan a cabo la asesoría naval contra Rusia en el Mar Negro:

el 27 de julio, el recién llegado primer ministro Andy Burham invitó a Volodimir Zelenski a conversar sobre esa preocupación en el portaaviones HMS Queen Elizabeth en la base naval de Portsmouth.

 

Casi como siguiendo una ruta ya acostumbrada, Zelenski pasó de la reunión con Trump a la reunión con Burnham.

De Estados Unidos a Reino Unido, siempre. Aquí, el representante ucraniano conversó con el mimético primer ministro británico (por sus atuendos negros) y con el máximo jefe profesional de la Royal Navy, el First Sea Lord, general Sir Gwyn Jenkins, sobre la cubierta del portaaviones HMS Queen Elizabeth, el mayor símbolo del poder naval británico.



El que también tuvo una reunión bilateral poco después de Zelenski fue el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu:
 

 

El primer ministro israelí aprovechó la ocasión del funeral para tener conversaciones con el mandatario estadounidense y su vice en la oficina oval.



Por supuesto, había mucha expectativa en torno a esta reunión, dado que se produjo en medio de las supuestas rispideces entre ambos líderes, primero, a raíz del Memorando de Entendimiento - ese que jamás fue respetado - y, más recientemente, por el acuerdo nuclear con Arabia Saudita, cuya implementación quedó prontamente supeditada a la firma de los Acuerdos de Abraham.

No obstante, Israel no ha participado en la última escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, que se reavivó a comienzos de julio tras el colapso del alto el fuego acordado en abril.

El viernes 24, los estadounidenses incluso dejaron de atacar a Irán en su convencimiento de que las acciones bélicas y las pausas son "un lenguaje de negociación" (amén de los aspectos militares técnicos [5] y/o mermas críticas en las reservas de petróleo... otra vez).

 

Los iraníes también "descansaron" unos días y no atacaron hasta el 28 de julio - exactamente la misma fecha en que tuvieron lugar las exequias de Graham y la reunión Trump-Netanyahu - cuando batieron la base de Muwaffaq Salti, en Jordania.

 

Esto señala un cambio de política por parte de Teherán, que ya no permite a Trump dictar cuándo habrá guerra y cuándo no.

 

Es asimismo un mensaje por elevación a Netanyahu, quien concluyó haber tenido "una de las mejores conversaciones" con Trump sobre evitar que Irán se convierta en "una potencia nuclear"

¿Significa eso la preparación de un ataque a gran escala israelo-estadounidense, probablemente, con armas nucleares?

Aunque la "normalidad" lo naturalice y eso impacte en desidia informativa, los israelíes prosiguen su genocidio abierto en Gaza, desde febrero extendido también al sur del Líbano con la complicidad del gobierno de Joseph Aoun.

 

De mientras, los "colonos" siguen asesinando palestinos en Cisjordania, apoderándose de sus tierras.

Como señalé en mi escrito anterior, Trump y Netanyahu están intentando delegar la guerra en Arabia Saudita y en otros países árabes, procurando así trasladar a terceros el costo político, militar y económico del conflicto y reducir su propio desgaste.

 

Desgraciadamente, todo indica que la estrategia está comenzando a dar resultados: a principios de julio, los saudíes atacaron "preventivamente" Saná, [6] [7] provocando la respuesta de Ansar Alá, que procedió a bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb para los buques saudíes y ocasionó graves daños a sus instalaciones petrolíferas.

El 29 de julio, casi como respuesta indirecta al ataque iraní contra Jordania, aun cuando dijeran que era en represalia a un ataque de la Resistencia Islámica de Irak contra la refinería de Abqaiq, Arabia Saudita, en coordinación con fuerzas estadounidenses, atacó a fuerzas iraquíes, abriendo así un nuevo frente de confrontación.

Justamente en el artículo anterior anticipé la vulnerabilidad de Abqaiq y el protagonismo que tomaría la Royal Saudi Air Force (RSAF) con sus F-15SA. Esos fueron precisamente los aviones implicados en el ataque.

La Resistencia iraquí negó rotundamente haber atacado a los saudíes.

¿Acaso fue una operación de falsa bandera anglosionista? [8]

Riad subrayó que,

"no busca una escalada, pero responderá a cualquier agresión".

Los ataques alcanzaron instalaciones de las milicias chiíes proiraníes Al Hashd al Shaabi (Fuerzas de Movilización Popular de Irak), pero también elementos de las fuerzas armadas iraquíes oficiales.

 

Durante esa noche fueron atacados objetivos en Bagdad, Wasit, Nínive, Basora, Kirkuk, Kerbala y Diyala.
 

 

Dos poderosos Boeing F-15SA Eagle saudíes en maniobras con un bombardero Boeing B-52H Stratofortress de la USAF.

Pronto los podríamos ver combinarse sobre los cielos iraníes.



Probablemente, estos ataques serán respondidos.

 

Puede que la infraestructura petrolera saudí quede todavía más expuesta a nuevos ataques, al igual que las fuerzas estadounidenses que aún permanecen en Irak y que deberán abandonar completamente el país antes del 30 de septiembre de 2026, tras ¡23 años! de ocupación.

Resta por ver cuál será la postura oficial del gobierno iraquí, dado que el flamante primer ministro, Ali Falih al-Zeidi, ha mostrado una marcada sintonía política con Trump y no poca desconfianza hacia Irán. Recordemos que su principal objetivo declarado es la desmilitarización de las "milicias proiraníes".

La agresión conjunta de Estados Unidos y Arabia Saudí contra Irak es un indicio de la formación gradual de coaliciones militares en el conflicto de Oriente Medio.

 

Por el momento, el esquema parece perfilarse con Estados Unidos, Israel, Emiratos Árabes, Bahréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí y Jordania.

 

Se sumaría Reino Unido. Ucrania intervino, aunque luego dio marcha atrás. Por otro lado estarían Irán, los hutíes, las Fuerzas de Movilización Popular de Irak y el Hezbolá libanés (con el apoyo ruso y chino).

Esta aceleración de coaliciones ha sido un reflejo del (anunciado) cierre de las exportaciones saudíes por Yanbu.
 

 

A pesar de su imagen "desorganizada", Saná tiene plena capacidad para hacer cumplir el bloqueo de Bab El-Mandeb y de destruir gran parte de la infraestructura de Saudi Aramco.

Recordemos que apenas dos meses después de que comenzara el bloqueo de 2023, el tráfico marítimo israelí en el mar Rojo se había reducido en un 85%, y a principios de 2024, había cesado por completo.

El único puerto israelí en el mar Rojo, Eilat, entró en quiebra un año después. Estados Unidos salió al rescate con su Operación "Prosperity Guardian", anunciada el 18 de diciembre de 2023.

Se trataba de una coalición naval multinacional destinada a proteger a los buques comerciales frente a ataques de Yemen.

Pero los yemenitas plantaron cara. En mayo de 2025, EE.UU. dio marcha atrás y aceptó dejar de atacar Yemen a cambio de un paso seguro.



Consideremos que aproximadamente el 20% del petróleo mundial atraviesa el Estrecho de Ormuz (21 millones de barriles diarios).

 

Su cierre durante la "guerra de inflexión" tuvo un alto impacto, pero el daño económico no fue tan catastrófico solo porque parte del petróleo procedente de la región del Golfo fue desviado a través de diferentes rutas:

  • Arabia Saudí utilizó su gasoducto Petroline para extraer su producción de su costa oriental en el Golfo Pérsico hacia su costa occidental del Mar Rojo. El puerto de Yanbu despachó durante la crisis su capacidad máxima de unos ~7 mbpd (o sea, el ~5% del despacho global).
     

  • Emiratos Árabes Unidos se salió de la OPEP y OPEP+ para no acatar topes de despacho. Acto seguido, utilizó sus oleoductos desde sus campos petrolíferos dentro del Golfo para sacar su producción por el puerto costero sur de Fuyaira... hasta que Irán extendió su zona de control.
     

  • Irak transportó crudo en caravanas de camiones cisternas hacia Siria y Turquía, lo cual es un sistema limitado y costoso (y por eso Trump insiste en reabrir el oleoducto Kirkuk-Baniyas).

Además, se incorporó petróleo adicional al mercado internacional mediante las siguientes medidas:

  • Estados Unidos y algunos aliados emplearon sus propias Reservas Estratégicas.
     

  • Estados Unidos levantó temporalmente las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní y ruso.
     

  • La producción de petróleo en Estados Unidos aumentó, especialmente, refinando a toda velocidad crudo venezolano.

Súmese a ello, las siguientes medidas paliativas:

Vale decir que, si bien existe una demanda global de ~100-105 millones de barriles diarios, [9] todas esas medidas hicieron que la reducción fuese de ~92-95 millones.

 

Sin embargo, están ocurriendo una serie de acontecimientos que han incidido negativamente en la oferta disponible, como la reintroducción de sanciones a las exportaciones iraníes y rusas y los ataques ucranianos sobre refinerías, puertos, almacenes y transporte ruso en el Mar Negro.

 

Súmese ahora el bloqueo del Estrecho de Bab El-Mandeb, que ha complejizado el asunto, pues la producción saudí ahora no tiene salida excepto a través del Canal de Suez, que por sus características infraestructurales solo permite navíos de un millón de barriles diarios, dado que los VLCC (Very Large Crude Carrier) no pueden pasar por allí.
 

 

Escala de tamaño de los petroleros: nótese que los VLCC (Very Large Crude Carriers) poseen entre 200.000 y 320.000 toneladas de peso muerto (DWT) y pueden transportar habitualmente alrededor de 2,2 millones de barriles de petróleo crudo.

Son utilizados principalmente en grandes tráficos intercontinentales, como Golfo Pérsico → Asia, o Golfo Pérsico → Europa.

Por sus enormes dimensiones y, especialmente, por su calado cuando navegan cargados, estas naves no pueden atravesar el Canal de Suez a plena carga.

Por debajo de ellos se encuentran los Suezmax, denominación que alude precisamente al tamaño máximo de petrolero que puede atravesar dicho canal.



Los saudíes podrían descargar crudo en el oleoducto de 320 kilómetros SUMED [Suez-Mediterranean Pipeline] que conecta Ain Sukhna, en el Golfo de Suez, sobre el mar Rojo y Sidi Kerir, cerca de Alejandría, en la costa mediterránea.

 

Pero el SUMED tiene una capacidad de 2,5 millones de barriles diarios (un tercio del petróleo saudí que sale de Yanbu) y debe compartirse con otros exportadores.
 

 

El oleoducto SUMED egipcio, el único camino para los VLCC.



Sin embargo, los principales destinos del petróleo saudí están en Asia.

 

Enviar el crudo hacia el Mediterráneo implica, por tanto, un desvío gigantesco respecto de su ruta natural hacia los mercados asiáticos, con un considerable incremento en las distancias y los costos de transporte.

Ormuz y Bab El-Mandeb están hoy efectivamente cerrados, lo que ha obligado al crudo del Golfo a tomar rutas de circunvalación.

 

La única salida posible para el crudo saudí es el Canal de Suez o el oleoducto SUMED.

 

Eso implica que Egipto ingresa indirectamente al ruedo, como válvula de escape. Y que el Estrecho de Gibraltar - del que hablaré próximamente - y el Cabo de Buena Esperanza, adquieran nuevo protagonismo, dado que por allí pasarán los convoyes energéticos hacia las refinerías indias, chinas, surcoreanas y japonesas.

 

Se calcula que este periplo agregará cinco dólares de costo adicional a cada barril. Si hablamos que un VLCC lleva hasta 2,2 millones de barriles, estamos entonces hablando de 11 millones de dólares adicionales por carga completa.

 

¿Es sostenible?

Para más inri, el 29 de julio hubo explosiones e incendios en la terminal egipcia de Damietta mientras cargaba gas natural licuado (GNL) en un buque metanero. Damietta es una instalación clave para la exportación de GNL en el Mediterráneo oriental.

 

Considérese que Israel produce gas en los yacimientos offshore Tamar y Leviatán, pero no posee una terminal propia. Por ello, exporta gas por gasoducto hacia Egipto, que la licuefacciona en Damietta e Idku.

En un principio se señaló a drones iraníes como responsables de la explosión, lo que habría constituido una demostración de la capacidad de Teherán para perturbar el tráfico marítimo internacional.

 

Sin embargo, el propio canciller iraní, Abbas Araghchi, se encargó de negar cualquier responsabilidad y fue incluso más lejos:

advirtió que el ataque podría haber sido una operación de falsa bandera destinada a atribuir la acción a Irán y ampliar el conflicto.

 

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi denunció que Irán no tiene un frente bélico con Egipto y que la situación en Damietta podría ser un episodio de "falsa bandera" para reclutar una coalición.



El mismo 29 de julio, la Reserva Federal mantuvo la tasa de los fondos federales entre el 3,50% y el 3,75% por quinta reunión consecutiva, con una votación de 9 a 3.

 

Los tres disidentes querían subir la tasa, porque consideran que la inflación está por encima del objetivo del 2% de la Fed y que, por lo tanto, todavía existe presión inflacionaria.

 

Téngase en cuenta que,

(1) tasas más altas ayudan a enfriar la economía y reducir la inflación

 

pero (2) tasas demasiado altas encarecen el crédito, reducen la inversión y pueden aumentar el desempleo.

Kevin M. Warsh es el actual presidente de la FED.

 

Asumió el 22 de mayo de 2026 para hacer cumplir dos objetivos contradictorios: reducir las tasas de interés en un marco de reducción de oferta de petróleo (lo que encarece todos los productos)

 

Cuando el Brent superó los 100 dólares en el mercado de futuros, Estados Unidos detuvo los ataques a Irán "para dar espacio a la diplomacia" después de casi dos semanas de combates.

 

Cuando el Brent superó los USD 100 el barril el 24 de julio, Estados Unidos cesó sus ataques y apostó por las negociaciones.

Acto seguido: el precio empezó a descender. Inmediatamente Irán reasumió la guerra por su cuenta con el ataque a las bases estadounidenses en Jordania, el precio del Brent remontó.

 


No parece casual, entonces, que Irán haya lanzado varios misiles balísticos contra Jordania luego de varios días de descenso del precio del Brent.

 

Teherán comprende perfectamente el mecanismo.

 

Ha aprendido que atacar bases estadounidenses - y no sólo buques en tránsito - constituye una vía casi automática para incorporar al precio del petróleo una "prima de riesgo de guerra".

 

Esa prima contribuye a mantener elevada la inflación, arrincona a la Reserva Federal y termina desacelerando la economía estadounidense.

 

Todo ello puede terminar erosionando las ambiciones políticas de Trump - y, por extensión, de Netanyahu - de cara a las elecciones que se avecinan.

Que esta guerra se juega en varios frentes; el militar, el político, el energético y finalmente, el de la aprobación popular, ya no es ningún secreto. El vuelo de una mariposa en uno puede ocasionar un huracán desenfrenado en otro.

 

Teherán, con sus ataques autónomos que elevan el precio Brent, y Moscú, con su guerra naval que asfixia a Ucrania, está comprendiendo esa dinámica.

Mientras todo ello ocurre, la reserva estratégica estadounidense ha descendido a unos 307 millones de barriles, la cifra más baja desde 1983, y sigue cayendo a ritmo de 3 y 5 millones por semana.

 

Desde que comenzó la guerra de Irán el 28 de febrero, Washington ha retirado ~172 millones de barriles para suavizar cada pico de precios.

 

Si sigue drenando a este ritmo se alcanzará el límite práctico, cerca de los 300 millones, donde el secretario de Energía necesita la autorización del Congreso para seguir bajando.
 

 

La reserva se sitúa en 307,65 millones de barriles, el nivel más bajo desde 1983 y va cayendo al ritmo más rápido registrado, acercándose a un límite práctico cercano a los 300, donde Washington necesita del Congreso - que podría ser opositor tras las elecciones de medio término del 3 de noviembre - para seguir reduciéndola.



Con absoluta evidencia, los precios del petróleo siguen siendo relativamente bajos no porque la crisis haya terminado, sino porque Estados Unidos y sus aliados han estado inundando el mercado con reservas de emergencia acumuladas durante décadas.

Pero esa política no tiene destino en el tiempo. Incluso la Agencia Internacional de Energía [10] ha coordinado liberaciones de emergencia sin precedentes, pero su director ejecutivo, Fatih Birol, advirtió que el mercado petrolero,

"podría ingresar a la zona roja en julio y agosto a medida que la demanda máxima del verano choca con las existencias que se agotan rápidamente".

A medida que las reservas estratégicas se reducen, cada barril liberado hoy deja menos disponible para mañan

 

Si el Estrecho de Ormuz permanece perturbado o cerrado, habrá mucha menos capacidad para amortiguar el impacto. Los precios de la energía ineludiblemente aumentarían y se trasladaría raudamente al transporte, los alimentos y la manufactura en toda la economía mundial.

 

Por eso Estados Unidos no puede permitirse un cierre prolongado del Estrecho y está empezando a entrar en pánico.
 

 

En el día de la fecha, Trump anunció que,

"Estados Unidos está preparado y listo para actuar contra la República Islámica de Irán, a niveles de terror militar, fortaleza y poder nunca vistos desde la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de esto, Irán y otros países de Medio Oriente nos han pedido que suspendamos cualquier ataque mientras se establecen los términos de un acuerdo.

Esto incluiría la reapertura inmediata, completa y total del estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear iraní.

Basándome en esta solicitud, he aceptado cancelar el ataque, en beneficio futuro del mundo y también de la supervivencia de un Irán exitoso y próspero, sujeto a que podamos alcanzar rápidamente un acuerdo.

El Estado de Israel se suma a este compromiso".

Esa delirante afirmación llamó la atención del profesor Marandi quien acotó,

"A estas alturas, todo el mundo sabe que esto es una noticia falsa. Trump retrocedió".


A medida que las reservas de emergencia se drenan, el margen de maniobra de Washington desaparece

 

La presión para reabrir el Estrecho se hace una urgente necesidad económica.

 

La bamboleante disyuntiva estadounidense es si hacerlo manu militari - para lo cual sondea incansablemente masa crítica - o buscar una salida negociada lindante a la capitulación (como lo demostró el Memorando de Entendimiento).

Compréndase: la actual crisis del Golfo - y por antonomasia sus escenario umbilical, el mar Negro - representa, por primera vez desde que Gran Bretaña emergió como potencia naval dominante en 1763, que Occidente enfrenta la posibilidad de perder el control indiscutible sobre una de las arterias centrales de la economía global.
 

 

Los Dire Straits no son, en este caso, la famosa banda británica de rock, sino los "estrechos críticos" para la economía mundial.

El subtítulo lo precisa: principales rutas de transporte de petróleo y puntos estratégicos, con los volúmenes de transporte expresados en millones de barriles diarios en 2016.

Hoy, en 2026, el Estrecho de Malaca ha adquirido una importancia relativa aún mayor que Ormuz. Sin embargo, lo que me interesa demostrar es que todos estos estrechos se encuentran, de una u otra forma, bajo el paraguas estratégico del Occidente Colectivo.

Si Ormuz o Bab el-Mandeb entraran en disputa y una potencia periférica como Irán lograra ejercer sobre ellos un control efectivo y sostenido, estaríamos ante un hecho de alcance verdaderamente revolucionario para el orden económico global.



El orden financiero moderno se basa en el supuesto de que la supremacía naval (anglo)americana garantizaría permanentemente la circulación marítima abierta a través de los puntos estratégicos del mundo.

 

Por eso mismo esta guerra no es convencional sino "de inflexión".

 

Es una guerra que empezó preventivamente para destruir una "posible amenaza" y se ha redirigido directamente a los cimientos ocultos de la propia globalización bajo la égida anglosajona.

Durante toda la "Era del Petróleo" (1905 en adelante), los estados árabes del Golfo e Irán entregaron al poder angloamericano el control de una de las vías fluviales estratégicamente más importantes del mundo, permitiendo que la riqueza energética del Golfo denominada en dólares - e integrada en una arquitectura financiera controlada por Occidente - fluyera a través de sistemas marítimos protegidos por flotas occidentales.

Eso no hizo más que fortificar el poder occidental y disminuir la autonomía de los reinos y repúblicas del Golfo.

 

El petrodólar, de hecho, financió la expansión del imperio militar y financiero estadounidense. Pero este acuerdo no fue impuesto únicamente por la fuerza.

 

Se sostuvo a través de la fragmentación, la rivalidad, la competencia sectaria, los intereses dinásticos y la subyugación política.

 

Funcionó en el Golfo y se procura hacerlo funcionar en el espacio post-soviético, donde Ucrania es el agente anómalo más furibundo.
 

 

El presidente estadounidense Richard Nixon y el rey Faisal bin Abdulaziz Al Saud durante el arribo del monarca a la Casa Blanca, el 27 de mayo de 1971.

Ambos acordaron la creación del petrodólar.



Este enfrentamiento entre Ucrania y Rusia, y entre Irán y la coalición israelo-estadounidense - por supuesto, con sus respectivos aliados - representa el primer gran desafío al orden geopolítico desde la Primera Guerra Mundial.

 

Tranquilamente podríamos decir que estamos sumidos en una Tercera que, de acuerdo a los acontecimientos venideros que asoman en el horizonte, estaría recién en fase de despegue.

 

La guerra no es intrínsecamente territorial: es por el destino de los recursos energéticos y sus pasos vitales, por ende, por el destino del orden económico global en el marco de la Cuarta Revolución Industrial.

Ello implica a China y a Estados Unidos, como "fondistas".

El dominio monetario, las cadenas de suministro y la innovación tecnológica están forjando las alianzas globales.

Los comentarios sobre negociaciones y episodios bélicos hechos aquí y en otros artículos son, en definitiva, la superficie. Nos muestran la dialéctica, no la dialógica.

 

El dilema es quién dará forma al orden político y económico del futuro.

 

Quien domine los recursos energéticos y las rutas terrestres y marítimas estratégicas tendrá una influencia desproporcionada sobre la economía global.

 

No debe entonces llamar la atención que Zelenski, un agente subsidiario, y Netanyahu, un accionista con poder de decisión, "convivan" en el funeral del gran lobista del Deep State.

 

Ambos son importantes protagonistas en los escenarios de fractura más severos: el mar Negro y Oriente Medio, lugares donde se entrelazan gasoductos, oleoductos, minerales críticos, fuentes de petróleo "inagotables" y corredores económicos.

Esa simbólica confluencia funeraria nos hace pensar que la confrontación militar en ambos escenarios no son sucesos compartimentados, sino parte de una lucha por el futuro orden global donde el mercado energético es la clave, y donde, detrás de todo, subsiste la ideología hegemónica.

De hecho, la impronta de Graham pervive aún después de su desaparición física:

muy probablemente el Congreso estadounidense apruebe la Ley "Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026" - ya con media sanción del Senado, donde obtuvo 86 votos contra 12 - que endurece las sanciones estadounidenses contra Rusia - irónicamente, su probable ejecutor - contemplando específicamente sanciones secundarias contra sus socios comerciales, en clara alusión a China e India.

Desde julio de 2025 vengo advirtiendo de esta situación.

Cabe preguntarse: si la oferta petrolera ya enfrenta importantes restricciones y, al mismo tiempo, Estados Unidos debe echar mano de sus reservas estratégicas para contener los precios,

¿por qué promover una ley destinada a asfixiar la participación del petróleo ruso en el mercado global?

 

¿No resulta, acaso, contradictorio?

La respuesta corta es que la ley no está concebida para maximizar la oferta mundial de crudo ni para contener su precio, sino para maximizar la presión económica sobre Rusia.

 

Es la metáfora del escorpión.

Repito:

la Reserva Estratégica estadounidense bajó a 307 millones de barriles en julio de 2026, la cifra más baja desde 1983.

Pero las refinerías estadounidenses, no obstante, están operando al 97,2% de utilización en detrimento de las refinerías asiáticas y rusas:

las primeras, con problemas de abastecimiento, las segundas, asoladas bajo el fuego ucraniano (campaña de drones).

Es un negocio (transitorio) maravilloso para el mercado downstream [11] que sigue atando el dólar al crudo a través de sus derivados.

La lógica detrás de la Ley Graham es separar el "petróleo ruso" del "petróleo mundial" (básicamente, como cuando existía el Bloque Socialista).

 

Al aplicar exageradas sanciones, no necesariamente se elimina el petróleo ruso del mercado, sino que obliga a Moscú a vender un commoditie a precio de descuento para hacerlo tentador y accesible.

 

Eso es mucho más eficiente que sacar físicamente todos los barriles rusos del mercado.

Los rusos deberían vender más para ganar lo mismo. Inundarían el mercado pero obtendrían menos beneficios.

 

En teoría, claro...

 

Porque los precios podrían trepar de tal manera que incluso a descuento eso sería redituable para Rusia.

El tema es valorativo.

¿Qué es más desafiante para Estados Unidos?

 

¿Un Brent a más de 100 dólares durante algún tiempo, hasta tanto entren en vigor las otras fuentes internacionales de despacho (Venezuela, Guyana, México, Canadá, Nigeria)... o permitir que Rusia siga obteniendo enormes beneficios y consolide una economía de guerra capaz de sostener el conflicto durante años?

El Deep State afincado en el Congreso ya respondió...

 

 

 

Referencias

  1. La Msenda rusófoba de Graham aparece en diciembre de 2016, cuando acompañó a su mentor, el senador John McCain - conspirador del Golpe del Euromaidán de 2014 - y la senadora Amy Klobuchar al Donbás, reuniéndose y arengando a las tropas ucranianas para que exterminen toda oposición prorrusa.

     

    En 2017 impulsó la Russia Sanctions Review Act of 2017, que buscaba impedir que la Casa Blanca levantara sanciones contra Rusia sin supervisión del Congreso y sin "avances verificables" en los Acuerdos de Minsk.

     

    Asimismo, patrocinó una enmienda para incorporar sanciones adicionales contra Rusia [aprobada como 98-2].

     

    En 2018, fue uno de los autores de la Defending American Security from Kremlin Aggression Act (DASKA), que proponía una batería de medidas económicas, financieras y diplomáticas contra Rusia.

     

    En declaraciones públicas, afirmó que Putin "nunca ha sido amigo de Estados Unidos" y reclamó más sanciones por Crimea, Ucrania, Siria, ciberataques y la supuesta interferencia electoral rusa. Entre 2019 y 2021 siguió respaldando sanciones destinadas a bloquear la influencia rusa y a apoyar a Ucrania.

     

    Un capítulo particularmente importante fue su oposición al Nord Stream 2, porque consideraba que el gasoducto aumentaba la dependencia europea de Rusia y fortalecía a Moscú. Entre enero y febrero de 2022, pidió reforzar militarmente a los países de la OTAN próximos a Rusia.

     

    El 22 de febrero reclamó una respuesta occidental "firme y contundente". En septiembre, junto con su socio Blumenthal, promovió legislación para declarar ilegal la anexión rusa de las regiones ucranianas ocupadas y propuso castigar a cualquier país que reconociera esas anexiones cortándole la asistencia militar y económica estadounidense.

     

    En 2023, se convirtió en uno de los defensores más agresivos de la ampliación de la ayuda militar a Kiev. Su célebre comentario de mayo de 2023 - en conversación con Zelenski - sobre que los rusos estaban muriendo y que el dinero estadounidense era una buena inversión provocó una enorme polémica.

     

    En 2024 se convirtió en uno de los senadores que más activamente trabajó para conseguir los votos necesarios para el paquete de ayuda a Ucrania finalmente fuera aprobado por el Congreso en abril de 2024.

     

    En 2025, él y Blumenthal impulsaron el Sanctioning Russia Act of 2025, que llegó a reunir 81 copatrocinadores en mayo. El proyecto contemplaba sanciones contra Rusia y aranceles del 500 % a países que compraran petróleo, gas, uranio y otros productos rusos.

     

    El objetivo era aislar económicamente a Rusia y golpear a quienes sostuvieran la maquinaria bélica de Putin. El 30 de mayo de 2025 estuvo en Kiev y lanzó una amenaza directa a Moscú: Rusia debía aceptar el alto el fuego.

     

    Procuró socavar en todo momento el poder de Rusia. De hecho, el proyecto que impulsó terminó siendo tan identificado con él que, tras su muerte, el Senado avanzó en julio de 2026 una versión de la legislación denominada "Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026".

     

    La iniciativa recibió 86 votos contra 12 en el Senado.


     

  2. No se trataba de una caracterización periodística de Graham como "extremista" o "terrorista", sino de su inclusión formal en el registro de Rosfinmonitoring, el Servicio Federal de Monitoreo Financiero ruso, que mantiene una lista de personas y organizaciones respecto de las cuales existen antecedentes de participación en actividades extremistas o terrorismo.

     

    De hecho, tras su muerte, la Rossiyskaya Gazeta, órgano oficial del Gobierno ruso, señaló expresamente que Graham estaba "внесен в России в реестр террористов и экстремистов": "incluido en Rusia en el registro de terroristas y extremistas"


     

  3. La negación plausible (plausible deniability) es la capacidad de un Estado, gobierno, organización o dirigente de negar de manera creíble su responsabilidad por una determinada acción, porque no existen pruebas concluyentes que permitan atribuírsela directamente.


    En términos simples: "Lo hicimos, pero no pueden demostrar que fuimos nosotros".


     

  4. La Flota del Mar Negro enfrentó innumerables desafíos durante la guerra contra la OTAN en Ucrania. Ingresó en el conflicto en un escenario que pronto se transformaría radicalmente, a medida que cambiaba la propia naturaleza del combate naval.

     

    El empleo masivo, por parte de la alianza británico-ucraniana, de USV - Unmanned Surface Vessels, o vehículos de superficie no tripulados (VSNT) - obligó a la flota rusa a readaptarse a fuerza de pérdidas, ensayos y readecuaciones tácticas.

     

    Los drones navales habían llegado para alterar profundamente el teatro de operaciones marítimo, y la Flota del Mar Negro fue la primera en experimentar sus efectos.


     

  5. Existen informes diversos que aseguran que, durante la guerra contra Irán, los estadounidenses han gastado más de 4.000 municiones guiadas de precisión, es decir, el 35% de los inventarios existentes. Esto incluye el 80% de los THAAD y el 61% de los Patriot. Se consumieron más de 1.000 Tomahawk y JASSM.


     

  6. El 3 de julio, un avión de Mahan Air aterrizó en Saná con más de 200 pasajeros yemeníes a bordo, entre ellos pacientes y otras personas que se habían quedado varadas en el extranjero; se trató del primer vuelo iraní en llegar a la capital en 11 años.

     

    Posteriormente, el avión partió hacia Teherán con una delegación oficial yemení que asistía al funeral del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, atravesando así un bloqueo aéreo que había mantenido estrictamente restringidas las conexiones internacionales de Saná desde la tregua de 2022.

     

    El 13 de julio, el avión intentó llevar de vuelta a la delegación a Saná, pero se vio obligado a desviarse a Hodeida después de que Arabia Saudí bombardeara el Aeropuerto Internacional de Saná.


     

  7. Su aliado yemení, el Consejo de Liderazgo Presidencial (PLC, en inglés) acaba de derrotar al Consejo de Transición del Sur (STC, en inglés), respaldado por los Emiratos Árabes Unidos.


     

  8. Hubo acusaciones sobre (supuestas) "células dormidas" israelíes y ucranianas, que habrían lanzado drones desde el desierto iraquí.


     

  9. El 76% del suministro mundial de petróleo se transporta por mar, 79.8 millones de barriles por día (bbl/d) de un mercado de 104.4 millones de bbl/d, según la EIA. El mayor punto de estrangulamiento no es el Estrecho de Ormuz, que maneja 20,9 millones de barriles diarios, sino el Estrecho de Malaca, que transporta 23.2 millones.


     

  10. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) - en inglés, International Energy Agency (IEA) - es una organización intergubernamental creada en 1974, después de la crisis petrolera de 1973, para coordinar a los grandes países consumidores frente a interrupciones del suministro de petróleo.

     

    Funciona en el marco de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos].


     

  11. UPSTREAM = encontrar y sacar el petróleo. Incluye buscar yacimientos; explorar; perforar pozos; extraer petróleo y gas; llevar el crudo desde el pozo hasta las primeras instalaciones de procesamiento.


    DOWNSTREAM = transformar y vender el petróleo. Incluye refinar el petróleo; producir nafta/gasolina, diésel, combustible de aviación, fuel oil, etc.; petroquímica; distribución; comercialización y venta al consumidor.