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La compañía, presentada durante años como el
emblema de la alimentación del futuro, acumula una caída que supera
el 77% en lo que va de año, reflejando el desgaste de un modelo que
no ha convencido ni a consumidores ni a inversores.
Beyond Meat prometió sustituir a la carne tradicional con productos supuestamente más sostenibles y éticos, pero se ha encontrado con ventas a la baja, márgenes cada vez más estrechos y un creciente rechazo del público.
El consumidor medio no sólo percibe estos productos como caros y ultraprocesados, sino que además,
Durante años, la empresa fue impulsada por grandes fondos y figuras del globalismo tecnológico, entre ellas Bill Gates, que defendieron la carne sintética y los sustitutos vegetales como una necesidad "climática"...
Sin embargo, el mercado está enviando una señal clara:
Mientras Beyond Meat se desploma, el sector cárnico clásico muestra una resistencia notable.
En muchos países occidentales el consumo de carne se mantiene estable e incluso repunta, impulsado por la desconfianza hacia experimentos alimentarios percibidos como artificiales...
La "carne de laboratorio" y los sucedáneos
vegetales han pasado, para una parte creciente de la población, de
ser una promesa futurista a una imposición cultural asociada al
progresismo más radical.
Todo ello dibuja un panorama claro:
Las quiebras de empresas de insectos, el desplome de Beyond Meat y las decisiones políticas en varios países apuntan en la misma dirección.
Lejos de "salvar el planeta",
Más que una simple corrección bursátil, lo que está ocurriendo es un cambio de tendencia.
La carne tradicional no solo resiste, sino que gana terreno frente a un experimento woke que prometía mucho y ha entregado poco.
Para muchos, la conclusión es evidente:
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