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por Christian Cirilli
04 Octubre 2026
del Sitio Web
ChCirilli
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Christian
Cirilli
es un analista político argentino, nacido el 20 de
junio de 1972 en Buenos Aires. Licenciado en
Administración (UBA), manifestó su interés en asuntos
internacionales, economía, geopolítica y globalización,
expresando sus opiniones en su “bitácora” personal: LA
VISIÓN.
Colabora con medios como KontraInfo y ha participado en
programas de radio como Otras Voces (FM Crisol) y Radio
Gráfica, además de numerosos canales de YouTube. Sus
artículos son replicados por muchos portales y
periódicos del mundo, y suelen ser utilizados en la
Licenciatura en Relaciones Internacionales de la
Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). |

El 22 de septiembre de 2026, el presidente estadounidense Donald
Trump calificó a Irán, ante la Asamblea General de las Naciones
Unidas, como "patrocinador
del terrorismo" y le advirtió que, de no alcanzar "un
acuerdo" - expresión que, a la luz del ultimátum planteado, se trata
de la exigencia de una capitulación incondicional - le esperaba una
"aniquilación rápida".
Dos días más tarde, tomó la posta el primer ministro israelí
Benjamin Netanyahu, mediante un
discurso
de extrema dureza en el que combinó recursos discursivos
ya habituales - la apelación permanente a la victimización y
la reivindicación de la excepcionalidad israelí - con la
negación del evidente genocidio en Gaza y nuevas amenazas explícitas
contra Irán.
Más allá de las controversias que puedan suscitar las
caracterizaciones y responsabilidades atribuidas a cada actor, hay
en estos pronunciamientos un elemento difícil de soslayar:
la
normalización de la amenaza como instrumento de la política
internacional.
Cuando dirigentes de Estados con capacidad
militar extraordinaria presentan ante el principal foro multilateral
del planeta la destrucción de otro Estado como una posibilidad
explícita, el problema trasciende el conflicto bilateral y alcanza
al propio sistema de normas destinado, al menos formalmente, a
limitar el recurso a la fuerza.
La gravedad adquiere una dimensión adicional si se la inscribe en la
secuencia de acontecimientos iniciada meses antes, cuando Estados
Unidos e Israel emprendieron conjuntamente - sin tapaderas, sin
eufemismos, obscenamente - una ofensiva ilegal contra Irán que
incluyó masacres civiles, asesinatos selectivos (incluso un
magnicidio) y crímenes de guerra.
El dato relevante no reside únicamente en la
violencia desplegada, sino en que aquella operación se produjo
mientras la vía diplomática continuaba siendo presentada como una
alternativa posible.
La fuerza pasó así a ocupar el lugar que, al
menos en el plano declarativo, correspondía a la negociación.
En este contexto, prácticas como la ruptura unilateral y sorpresiva
de compromisos asumidos, la utilización del engaño, la manipulación
propagandística, la tergiversación de episodios históricos y la
presentación de la violencia más atroz y desmedida como "acto de
justicia", dejan de aparecer como asuntos aislados y comienzan a
configurar, desde la perspectiva de sus críticos, un patrón de
comportamiento asociado a la preservación de posiciones de poder y
de hegemonismo.
Pero el escenario internacional parece estar experimentando una
modificación sustantiva.
Los Estados que durante décadas soportaron
presiones, intervenciones, sanciones y acciones militares de las
grandes potencias - muchas veces bajo una combinación de prudencia
estratégica, temor y cálculo de costos - muestran crecientemente una
disposición diferente a aceptar pasivamente esas condiciones.
Parafraseando a George Orwell,
hay "Rebelión en la Granja"...
La reacción de la víctima habitual frente al abuso deja, de este
modo, de ser una anomalía para convertirse en uno de los síntomas
más visibles de la transformación del sistema internacional.
Eso
significa "buscar
la multipolaridad".
Lo visto en la ONU, con los alegatos de Rusia e Irán, e inclusive de
Turquía y Jordania, contrastó fuertemente con la actitud de "dueños
del mundo" exhibida por israelíes y estadounidenses, rodeados por la
aquiescencia de sus vasallos circunstanciales y, en ciertos casos,
por el silencio de Estados directamente humillados por sus acciones,
como Venezuela.
Más que una simple divergencia discursiva, quedó
expuesta una fractura cada vez más visible acerca de quiénes se
arrogan la potestad de establecer las reglas del orden internacional
y quiénes cuestionan, desde distintas posiciones, ese supuesto
derecho.
Poco después de que el tándem israelo-estadounidense se despachara
con su habitual exhibición de soberbia, intimidación y cinismo, tuvo
lugar la reunión entre
Trump y el presidente chino
Xi Jinping, en
Washington.
El contraste resultaba particularmente significativo:
mientras unos reivindicaban, mediante la fusta, una posición de
primacía, Xi llegaba a tierra norteamericana en son de paz,
apaciguamiento, negociación, una competencia comercial "bajo límites
morales", e incluso, colaboración...

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El 24 de
septiembre de 2026, el presidente chino Xi Jinping y su
señora esposa, Peng Liyuan, visitaron Estados Unidos.
Fueron
recibidos con honores por el presidente estadounidense
Donald Trump y su señora esposa, Melanija Knavs (Melania
Trump), frente al pórtico de la Casa Blanca, con la
guardia de honor y las banderas de Estados Unidos y
China. |
Un recibimiento tan majestuoso del líder chino solamente se debe al
extraordinario crecimiento económico y tecnológico experimentado por
China desde la década de 1990, que terminó obligando a Estados
Unidos a reconocerla como una gran potencia, un par.
Washington no solamente había repudiado a China en el sistema
internacional, incluso negándole inicialmente su derecho a la banca
permanente del Consejo de Seguridad, sino que ya para el punto de
inflexión que significó la caída del Bloque Socialista, había
apostado a que la integración de China en la economía mundial
terminaría produciendo también una transformación de su estructura
política.
Tras la represión sobre los contrarrevolucionarios de Tiananmen en
1989, y ante el fracaso de las expectativas occidentales de una
rápida liberalización del régimen, buena parte de la dirigencia
estadounidense entendía que la incorporación de China a la
Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 favorecería el
desarrollo de una economía de mercado y, a largo plazo, generaría
presiones en favor de una mayor apertura política.
La premisa implícita era que la internacionalización económica y la
expansión de una clase empresarial terminarían haciendo cada vez más
difícil la persistencia de un sistema comunista.
Pero la evolución
de China demostró, sin embargo, que aquella relación entre
liberalización económica y liberalización política no era
inevitable:
Beijing consiguió integrarse al capitalismo mundial
preservando el control político del Partido Comunista Chino.
Así, lejos de ser fagocitada por el "diktat corporativista" - como
ocurrió finalmente con Europa y, durante casi toda su historia, con
Latinoamérica - China logró reconfigurarse como un "sistema nuevo":
autónomo, dinámico y dotado de una lógica propia de desarrollo.
Es
precisamente esa autonomía la que, desde la perspectiva de quienes
conciben el orden internacional en términos de hegemonía, convierte
a China en una "amenaza" para la "seguridad nacional".
El problema
no reside únicamente en sus capacidades materiales, económicas,
tecnológicas o militares, sino también en algo potencialmente más
disruptivo:
su capacidad de irradiación...
No resulta entonces extraño que, desde los altavoces de la
Metrópoli, la etiqueta de "comunista" sea aplicada con creciente
facilidad a toda experiencia que se resista a reproducir sus
patrones políticos.
Para numerosas naciones, China constituye una referencia acerca de
lo que significa desarrollo pacífico, cooperación productiva y la
construcción de relaciones internacionales asentadas en reglas y
beneficios recíprocos.
Y es precisamente esa posibilidad la que
resulta difícil de asimilar para un Occidente cuya expansión
histórica estuvo estrechamente vinculada al colonialismo como
instrumento de dominación y organización.
Sin embargo, a estas alturas, un conflicto militar de alto nivel en
el Pacífico occidental entre las dos mayores economías globales,
resultaría en una verdadera catástrofe.
Las cadenas de suministro
vitales estarían seriamente comprometidas y el mercado interno
estadounidense se vería con constreñimientos.
Es por eso que
Occidente golpea a aliados fundamentales, como Rusia e Irán. Aunque
tratándose de Washington nunca se sabe.
Sugestivamente, Trump pareció recordarle a Xi que la fuerza
constituye una dimensión inherente del poder estadounidense:
le
regaló a Xi una estatua de un águila calva, con las alas
desplegadas.
Difícilmente pueda considerarse un mero objeto
artístico:
la imagen encierra una carga simbólica, como una
advertencia del poderío estadounidense, que encima, pretendía que
fuera instalado en los aposentos de Beijing.
Por su parte, Xi respondió con su propia simbología:
anunció el
envío de dos pandas, Ping Ping y Fu Shuang, al zoológico de Atlanta,
como "emisarios de amistad".
La diferencia es abismal:
un águila de metal, congelada en una
actitud rapaz, frente a dos animales vivos, asociados a la
mansedumbre, la pachorra y el juego.
¿Cómo hubiera reaccionado Trump
si en su gira por China recibiera de manos de Xi una estatua de
bronce de un dragón lanzando fuego por la boca...?

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Donald Trump
le regaló a Xi Jinping una estatua de un águila calva,
símbolo nacional y emblema del poder estadounidense.
"Esperamos
que encuentre un lugar agradable, un lugar maravilloso,
en Beijing", dijo el presidente estadounidense. |
A Xi poco le importan estas demostraciones de testosterona:
el objetivo de Beijing es mantener una
estabilidad estratégica con
Estados Unidos.
Lo fáctico es que ambas economías están
profundamente entrelazadas, no solamente a nivel comercial, sino
también a nivel financiero, con Beijing subsidiando deuda pública
estadounidense con la compra de Bonos del Tesoro.
Tal es así, que
contradiciendo la bibliografía liberal, la China "comunista" exige a
Estados Unidos "capitalista" que compita libremente, sin sanciones,
reglas asimétricas o medidas coercitivas monopólicas.
Asimismo, Xi exigió que Estados Unidos respete los intereses
fundamentales de China sobre Taiwán, emparentados con la
salvaguardia de la unidad nacional y la integridad territorial.
Este
es un tema espinoso:
Estados Unidos reconoce "una sola China" pero
mantiene una "ambigüedad estratégica" respecto de Taiwán, y no duda
en armarla hasta los dientes.
No obstante, a diferencia
de Biden,
Trump ha sido cuidadoso en no arengar la independencia taiwanesa.
Uno podría preguntarse a qué fue Xi Jinping a Washington.
No hubo
grandes acuerdos, apenas prórrogas de algunos pactos preexistentes
logrados en Beijing durante la visita de Trump los días 13 a 15 de
mayo de 2026.
Podríamos decir que Xi olfatea lo que se viene y, fiel a esa
proverbial inclinación china por prevenir antes que curar, procura
anticiparse al conflicto.
Le ofrece a Washington sintonizar, evitar
la Trampa de Tucídides e introducir llamados a la calma. Incluso
sugiere una suerte de cogobernabilidad mancomunada.
Pero
difícilmente Occidente parezca dispuesto a abandonar esa mentalidad
binaria según la cual ganar implica necesariamente que otro pierda.
Sus designios continúan proyectándose, en cambio, sobre los dos
escenarios más caldeados de la actualidad:
Ucrania y el frente
oriental europeo, por un lado, y Medio Oriente, por el otro.

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Xi Jinping no
fue a Washington a firmar contratos ni ha comprometerse
en grandes intercambios económicos.
Fue a
advertir a Trump que la competencia desleal llevará a
ambas naciones a la Trampa de Tucídides.
En
contraprestación, solicitó abrirse a la colaboración y a
lograr "cogobernabilidad". |
Sin embargo, para no perder su costumbre, Trump liberó el 2 de
octubre los primeros dos de 66
cazabombarderos F-16V Block 70 de
ultimísima generación para la RoCAF, en un gesto abiertamente
provocador...
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Apenas
una semana después de su encuentro con Xi Jinping,
Trump
permitió finalmente la llegada a Taiwán de los dos
primeros F-16V Block 70 de un lote de 66 cazabombarderos
adquiridos por Taipéi.
La
operación estaba comprometida desde 2019 y su entrega
acumulaba años de retrasos; sin embargo, el timing no
deja de resultar sugestivo: los dos aparatos habían
permanecido en Hawái durante semanas y arribaron a la
isla inmediatamente después de la cumbre
sino-estadounidense. |
Esta semana, Estados Unidos continuó reforzando como nunca su
dispositivo militar en Oriente Medio, mientras Trump se hacía el
misterioso acerca de si ordenará o no una nueva ofensiva contra Irán
y, llegado el caso, con qué poder de fuego lo hará (¿nuclear?).
Semejante acumulación de medios militares no se improvisa ni se
despliega sin contemplar escenarios concretos de utilización.
Dos
grupos de ataque encabezados por portaaviones ya se encuentran en el
área - el USS George H. W. Bush y el USS George Washington -
mientras el USS Theodore Roosevelt acaba de zarpar de San Diego
rumbo a Oriente Medio para incorporarse al dispositivo.
Vale decir,
Washington dispondrá de tres portaaviones en la región, una
concentración naval excepcional, si aparte sumamos los buques
anfibios con unos 10.000 Marines desplegados.
El componente aéreo tampoco resulta menor.
La presencia
estadounidense en las bases israelíes es de tal magnitud que los
aviones cisterna han llegado a ocupar una parte sustancial de la
capacidad aeroportuaria de Ben Gurion.
Todo ello ocurre mientras Washington refuerza también las defensas
de sus aliados del Golfo:
en las últimas semanas fueron desplegadas
baterías Patriot adicionales en Arabia Saudita y Qatar.
Quedará por ver qué iniciativa tomarán los iraníes.
Porque Teherán
ya no parece dispuesto a limitarse a reaccionar ante cada movimiento
del enemigo:
también está intentando imponer sus propios tiempos,
costos y condiciones...
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Trump
dice que "tienen que tomar la decisión de volarlos o
hacer un acuerdo".
A juzgar
por el movimiento de tropas y medios, y la
caracterización de las autoridades de Irán como
"locos", la decisión estaría tomada. |
No obstante, el canciller iraní Abbas Araghchi acercó a través de
intermediarios una propuesta para reabrir el estrecho de Ormuz en
siete días, eso sí, respetando los puntos del MoU que Washington
firmó y jamás acató:
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Hábilmente, el canciller iraní acercó una propuesta
a Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz.
Trump
rechazó la propuesta.
El plan
contemplaba levantar los bloqueos estadounidenses
sobre los puertos iraníes, descongelar activos y
cancelar las sanciones petroleras. |
Pero Trump rechazó la propuesta...
Y resulta ya evidente que la opción
por la guerra está tomada:
tendremos una impresionante operación
sobre Irán a la mayor brevedad, y muy posiblemente, se involucre
armamento nuclear, como vengo prediciendo desde hace tiempo.
El analista brasileño
Pepe Escobar sostuvo que Xi
habría sugerido a Trump regresar al Memorando de Entendimiento
(MOU)
oportunamente suscripto por Trump en Versalles.
El argumento chino,
sin embargo, excedería largamente la cuestión iraní:
cumplir lo
firmado constituiría, ante todo, una forma de recuperar la confianza
internacional en la palabra y la seriedad de Washington, y una
manera de intentar creer en el espíritu de cogobierno
estadounidense.
Pero la actitud crecientemente confrontativa de
Trump - respecto de
Taiwán, Venezuela, Rusia, Cuba, Irán o Groenlandia - adquiere para
Xi un efecto descorazonador.
En la tradición política y diplomática
china, la palabra empeñada y, con mayor razón, el compromiso
formalmente suscripto, poseen un considerable valor reputacional.
Desde esa perspectiva, los permanentes cambios de posición de Trump
resultan especialmente difíciles de conciliar con una relación
basada en la previsibilidad y la confianza:
hoy puede calificar a Xi
de "amigo" y mañana adoptar medidas hostiles o directamente montar
una emboscada estratégica.
Según Escobar, Xi estaría llegando al límite de su paciencia y
comenzaría a utilizar intensamente sus instrumentos económicos para
responder a Washington.
Las medidas asimétricas chinas me obligan a replantear aquello que
pregunté en mi artículo "A
China le está llegando su 'Ucrania':"
¿hasta cuándo China admitirá que se la
provoque, se la contenga, se la expulse y se la cerque mediante
una combinación de presión militar, política y económica sin
responder de manera proporcional?
Respecto de Irán, aliado de China y proveedor de
crudo, el 1° de octubre, Trump hizo una sentencia escalofriante en
una entrevista con TIME:
Periodista: La semana pasada dijo que podría aniquilar a Irán. Esa
fue la palabra que usó. Trump: Sí, lo haría. Es posible.
Periodista: Ya hizo versiones de esa amenaza antes. También se ha
llamado "presidente de la paz". Trump: Sí.
Periodista: ¿Cómo puede el presidente de la paz pedir la
aniquilación de todo un pueblo? Trump: Porque al aniquilar Irán, crearemos la paz en el mundo. Con
Irán, no creo que puedas tener paz jamás.
Para sostener semejante afirmación como una tautología, Trump ha
propagado reiteradamente inexactitudes históricas y demonizado ad
infinitum a un pueblo y a una dirigencia que - más allá de las
controversias y los "gustos" - no ha declarado formalmente la guerra
a ninguno de sus vecinos en cientos de años y que, sin embargo, ha
sido objeto de reiteradas acciones militares, con efectos
devastadores sobre su población y medio ambiente.
Por lo pronto, Irán se sostiene sobre los pilares básicos de su
defensa:
contraataques a distancia sobre las bases adelantadas
estadounidenses y cierre parcial del estrecho de Ormuz.
Pero son
instrumentos defensivos que surgieron como respuesta a tres ataques
viles de la coalición israelo-estadounidense en el transcurso de
apenas siete meses:
-
junio de 2025 (Rising Lion/Midnight Hammer)
-
enero de 2026 (Mahsa Amini II = ataque inflacionario, campañas de
difamación, sabotajes e infiltración terrorista)
-
febrero de 2026 (Epic
Fury/Roaring Lion)
La semana pasada, Irán afirmó haber impactado sobre 19 buques
infractores en Ormuz.
Hay demasiado "ruido blanco" al respecto y no
es posible corroborar esos datos (Simplicius llama a Ormuz el
"Estrecho de Schrödinger"). La posible verdad es que muchos son
impactados y otros pasan sigilosamente por el "corredor omaní" bajo
el estímulo y la protección estadounidense.
Irán no controla del
todo Ormuz, pero el hecho de que no fluya adecuadamente es un punto
a su favor y eso, para el Eje Israelo-Estadounidense, requiere
"soluciones prácticas", pues el oleoducto saudí Petroline aún sigue
sin bombear adecuadamente, Bab el-Mandeb está a "tiro de piedra" de
la artillería hutí, y no puede descansarse en las
caravanas de camiones-cisterna que
atraviesan el desierto desde Irak a Siria.
¿Negociaciones?
¿Diálogo?
¿Mediaciones?
¿Respeto del Memorando de
Entendimiento?
¡No...!
Lo que vuelve a asomar en el horizonte es una
nueva operación militar, acompañada - como siempre - por una intensa
operación psicológica destinada a presentar a los iraníes como
terroristas perversos, intrínsecamente crueles y, por lo tanto, como
un enemigo con el que no se puede negociar, sino únicamente
combatir.
Los iraníes creen en un posible desembarco y se prepararan
ya para combates en las ciudades, incluso, armando a las mujeres.
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Todo aquel
que pueda empuñar un fusil es un soldado de la patria. |
Si de imaginar persecuciones, construir relatos y convertirlos en
combustible para desatar la furia militar se trata, pocos como
Netanyahu.
Ya hemos oído sus infumables discursos en la ONU en los
últimos años, plagados de cinismo.
Este 30 de septiembre de 2026, en el vuelo FZ1073 de Flydubai, un
Boeing 737 que cubría la ruta Dubái–Tel Aviv con 174 personas a
bordo, en su mayoría israelíes, protagonizó un episodio insólito y
extraordinario.
Según la versión difundida por los israelíes,
el copiloto - de
nacionalidad omaní - atacó con un cuchillo al comandante indio Smit
Machchhar. [1]
El avión comenzó entonces un descenso abrupto y
perdió unos 4.300 metros en menos de 30 segundos.
Se emitieron
señales de emergencia y posteriormente el código 7500, utilizado
internacionalmente para indicar una interferencia ilícita a bordo.
Lo que siguió parece salido de un guión cinematográfico...:
el
comandante herido consiguió abrir la puerta de la cabina; pasajeros
y tripulantes redujeron al copiloto y lo inmovilizaron; y uno de los
pasajeros "con experiencia aeronáutica" (Yaniv Hayun) asumió los
controles.
Finalmente, la aeronave fue desviada y realizó un
aterrizaje de emergencia en Tabuk, Arabia Saudita.
Netanyahu no tardó en presentar el episodio como un intento
deliberado de estrellar el avión - como en
la opereta del 11-S - y
perpetrar un atentado terrorista.
Pero existen infinidad de datos
que "no
encajan" y todo parece estar
desembocando en una
burda falsa bandera, destinada a
construir un casus belli contra Irán, del mismo modo que ocurrió con
el rudimentario episodio del
dron de Leipzig.

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Benjamin
Netanyahu se reunió rápidamente con "el pasajero" Yaniv
Hayun, quien apareció ante las cámaras con su camiseta y
pantalón todavía manchados de sangre.
La imagen era
cinematográfica: ¿una consecuencia natural del
forcejeo o una escenificación cuidadosamente aprovechada
para construir el relato del "héroe israelí" frente al
terrorista islamista? |
Pero, aun cuando la versión es ridícula y risible, el tándem israelo-estadounidense
tiene un nuevo cascabel para tintinear "el
terrorismo iraní" en la previa del
ataque que se viene:
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Todo
dentro nada afuera: En 21 segundos, Netanyahu
convirtió el insólito episodio aeronáutico en una
narración cerrada: un pasajero "y sus amigos"
evitaron una tragedia similar a la del 11-S, que por
cierto, está infectada de situaciones anómalas y
sospechosas.
Del
"atacante" omaní todavía ni siquiera conocemos su
nombre, pero sí sabemos que era un "radicalizado
islamista" y que su intención era "estrellar el
avión".
Y
entonces llega lo más inquietante: "quienquiera que
lo haya hecho" recibirá una represalia.
La
fórmula deja convenientemente abierto el
destinatario: primero se construye el atentado,
después se identifica al culpable y finalmente se
anuncia el castigo.
El
próximo paso podría ser la aparición de "pruebas" de
un supuesto involucramiento iraní, aun cuando se
carezca de toda evidencia.
Si no
estuviéramos hablando de vidas humanas y de la
posibilidad de una nueva guerra, la escena tendría
todos los ingredientes de una pieza teatral del
absurdo. |
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Con una
liviandad terrorífica, Trump afirma que ese episodio
aeronáutico con serios rasgos de inverosimilitud,
obedece indefectiblemente a un "plan iraní". |
Por supuesto, aprovechando la embestida propagandística, dos de los
bastiones ideológicos de Netanyahu mueven la cola como canes
excitados.
El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir
- el mismo que publicó un tuit de apoyo a la causa malvinera, en
anticipación de un eventual desembarco sobre la Patagonia
[2] - irrumpió el lunes 28 de septiembre en la Mezquita de
Al-Aqsa, durante la festividad judía de Sucot, en un gesto de
abierta provocación, al tiempo que auguraba que impulsará una
política de inmigración - léase colonización - en Judea y Samaria
(Cisjordania).
El otro supremacista judío, (el ministro de Finanzas) Bezalel
Smotrich, se sintió fervorosamente a favor de otro genocidio
palestino:
Tenemos que ir a la guerra en Cisjordania. Tenemos que hacer en
Cisjordania lo que hicimos en Gaza. Quiero matar a todos los
terroristas. Quiero recoger todas las armas.
Si nos convertimos en un imperio de armamento sofisticado y vendemos
a todo el mundo, el mundo nos necesitará. El Estado de Israel debe
ser un activo a ojos del mundo para preservar su posición.
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Bezalel
Smotrich no tiene el más mínimo pudor en impulsar
genocidios. |
Lo que parece increíble, y que se haya cumplido según lo previsto,
es la retirada total de tropas estadounidenses de Irak.
Bagdad y
Washington había acordado la retirada en 2024 y el plazo formal
vencía el 30 de septiembre de 2026.
Recordaremos que Estados Unidos
ocupa Irak desde el 1° de mayo de 2003, cuando el presidente
George
H. Bush declaró el fin de las operaciones de combate tras tres
semanas, pero allí comenzó formalmente la ocupación militar y
administrativa de Irak...
Estados Unidos no tuvo contemplaciones con esa nación:
lanzó una
guerra bajo pretextos que terminaron por derrumbarse - las célebres
armas de destrucción masiva y las acusaciones que pretendían
vincular a Irak con los (nunca comprobados) ataques con ántrax -
bombardeó e invadió el país después de más de una década de
sanciones que habían asfixiado su economía y, durante la ocupación,
avanzó sobre sus recursos petrolíferos, saqueándolos.
La resistencia
fue respondida con detenciones masivas, torturas, asesinatos y una
represión implacable.

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El entonces
secretario de Estado estadounidense, y ex general, Colin
Powell, protagonizó el 5 de febrero de 2003 una de las
intervenciones más decisivas y vergonzosas en la
construcción del casus belli contra Irak.
Ante el
Consejo de Seguridad de la ONU, acusó a Bagdad de
mantener programas y arsenales de armas de destrucción
masiva y llegó a exhibir un pequeño tubo con polvo
blanco para ilustrar la amenaza de agentes biológicos
como el ántrax.
Los
inspectores de la ONU - entre ellos Scott Ritter - no
encontraron los arsenales que Washington aseguraba que
existían.
Tras la
invasión, el propio Powell terminó reconociendo que la
información de inteligencia en la que había basado su
exposición era errónea.
Pero aquella
supuesta "equivocación" no fue inocua: contribuyó a
legitimar una guerra que provocó decenas de miles de
muertes y una devastación de consecuencias que se
prolongaron durante años. |
Veintitrés años después, unos 2.500 soldados estadounidenses todavía
permanecían en territorio iraquí, concentrados en su mayoría en la
base aérea de Harir, en Erbil, en la región del Kurdistán.
Su misión
oficial era "enfrentar al Estado Islámico", [3]
aquella misma organización terrorista-yihadista de donde surgió el
actual presidente de Siria, Ahmed al-Charaa, hoy aliado de
Washington, ergo, de Israel.
Pero, al fin de cuentas, se han
retirado. No demasiado lejos: apenas hasta Jordania.
Es, en rigor,
un movimiento simbólico:
Estados Unidos no abandona la región, sino
que reposiciona sus fuerzas.
Para Irak, sin embargo, el significado es mucho mayor.
El repliegue
evoca el cierre de una Era iniciada con el "ritual" del 11-S, que
desembocó en la invasión y ocupación estadounidense de 2003. Y todo
parece indicar que esa Era podría terminar de cerrarse con un ataque
de dimensiones extraordinarias contra Irán.
La salida se produce tras meses de ataques contra posiciones
estadounidenses por parte de las milicias chiítas proiraníes
integradas en las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi).
Para la Guardia Revolucionaria iraní, tener tropas estadounidenses
apostadas tan cerca de Irán constituye, naturalmente, una ventaja.
Pero el problema es otro:
según el acuerdo original, las facciones
de la resistencia iraquí debían desarmarse e integrarse en las
estructuras de seguridad del Estado en paralelo con la retirada
estadounidense.
Son, además, las mismas facciones que fueron
bombardeadas masivamente por Estados Unidos y Arabia Saudita el 29
de julio y que, como respuesta,
devolvieron el vuelto el 10 de
septiembre, destrozando dos estaciones de bombeo del oleoducto
Petroline saudí.
La posibilidad de que los americanos vuelvan a las
andadas en Irak, está a la vuelta de la esquina.
Por supuesto, los ingresos derivados de la venta del petróleo, al
igual que ocurre con Venezuela, siguen pasando por el Tesoro
estadounidense.
Es el mecanismo mediante el cual Washington mantiene
bajo su control el flujo y la administración de esos recursos, aun
cuando el petróleo sea extraído y comercializado por terceros.

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Tropas
estadounidenses patrullando el Kurdistán iraquí, en las
cercanías de Erbil. Su presencia en el país dejó
profundas cicatrices. |
Donde no habrá retirada, sino más bien una extraña "bienvenida", es
en Groenlandia.
Apenas asumido como
presidente por segundo mandato,
Donald Trump
manifestó públicamente sus apetencias por,
"ocupar aquellos espacios
donde Estados Unidos se había retirado".
Lo dejé registrado
explícitamente en mi artículo "Trump
apunta al Ártico y al Canal de Panamá" que invito a
releer.
Allí, advertí sobre la irredentista política exterior que se venía,
sustentada en la coerción territorial, económica y el poder militar.
Los tres escenarios inmediatos eran Canadá-México, Groenlandia y el
Canal de Panamá.
En América del Norte, Trump planteaba la incorporación de Canadá
como el "Estado 51", mientras
amenazaba a México con aranceles y,
eventualmente, con una intervención militar contra los cárteles.
Esa
amenaza, lejos de desaparecer, sigue latente...
Para conservar su autonomía y evitar la influencia unidireccional de
Washington, Canadá ha hecho un giro inaudito hacia Europa.
El primer
ministro Mark Carney viajó a Estrasburgo - sede del Parlamento
Europeo - y ofreció colaboración en defensa, energía, minerales
críticos, IA, espacio, finanzas y tecnología.
Úrsula von der Leyen
quedó encantada con la oferta. Incluso planteó la posibilidad de
incorporar a Canadá como "miembro asociado" de la UE.
El 16 de
septiembre Canadá solicitó formalmente incorporarse a la Joint Expeditionary Force (JEF), una estructura militar liderada por el
Reino Unido. No debemos perder de vista que el jefe de Estado
canadiense es el rey Charles III de Inglaterra...
Canadá es aún una
monarquía constitucional. [4]
A principios de este año, había advertido
aquí sobre las profundas
divergencias que comienzan a erosionar la tradicional Special
Relationship entre Estados Unidos y el Reino Unido.
En este nuevo
tablero geopolítico, Canadá adquiere una importancia decisiva:
una
pieza que puede desplazarse en múltiples direcciones y alterar el
equilibrio de fuerzas.
En términos ajedrecísticos, bien podría ser
la "Reina" de esta partida.
Carney, que ya había viajado a Beijing en enero, abrió una nueva
etapa de cooperación con China en comercio, energía y agricultura, y
también se ha acercado como nunca a Ucrania y Turquía, dos alfiles
bajo la mira británica (con Kiev "in the pocket").
Canadá también
abrió un nuevo consulado en Nuuk, Groenlandia, y se posiciona como
un competidor autónomo de Washington, aumentando el gasto militar,
pero por supuesto, nunca abandonando su postura antirrusa.
En ese
sentido, el 22 de septiembre se celebró la primera reunión
ministerial del Canada–Nordic-Baltic Eight, con Canadá, Dinamarca,
Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, Estonia, Letonia y Lituania
con el foco en la "contención de los rusos en el Ártico".

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En
Estrasburgo, el primer ministro canadiense Mark Carney
es recibido efusivamente por Úrsula von der Leyen,
presidenta de la Comisión Europea, y António Costa,
presidente del Consejo Europeo.
Con Canadá,
la UE gana un aliado de fuste. |

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La imagen
impensada: luego de grandes batallas en el plano
diplomático - solo recordemos la detención de Meng
Wanzhou, en Vancouver - un primer ministro canadiense se
apersonaba en Beijing para tender la mano de Xi Jinping.
Los aranceles
estadounidenses lograron lo imposible. Ocurrió el 14 de
enero de 2026. |
Respecto de Canadá, el hegemonismo estadounidense parece estar
logrando el resultado contrario al deseado:
una mayor
diversificación en sus socios comerciales, ¡incluyendo China!
En el Ártico, la pretensión estadounidense sobre Groenlandia aparece
como un asunto estratégico que excede (aunque no elimina) la
explotación de hidrocarburos, pesca y minerales críticos.
Se trata
de las rutas marítimas y el proceso de deshielo que crea un espacio
de competencia entre Estados Unidos, Rusia, Canadá y China.
La Ruta
Marítima del Norte, dominada geográficamente por Rusia, constituye
uno de los principales objetivos geopolíticos de esa disputa.
En mi artículo "Ártico,
descomposición del orden atlántico" señalé las
insoportables presiones de Washington sobre Copenhague, que fueron
explicitadas por Trump en el
Foro de Davos el 21 de enero de 2026,
incluso con una velada amenaza militar.
También vaticiné que
Dinamarca adoptaría el "modelo chipriota" por el cual cedería bases
y sus zonas de despliegue, donde Estados Unidos ejercería en efecto
soberanía, a cambio de mantener el título de regente del territorio.
Este 22 de septiembre de 2026, Estados Unidos, Dinamarca y el
gobierno de Groenlandia firmaron en New York un acuerdo que
actualiza y amplía el acuerdo de defensa estadounidense-danés de
1951.
No es una cesión de Groenlandia, claro, pero garantiza la
expansión militar estadounidense permitiéndole ampliar la Base
Espacial de Pituffik (ex Thule) y establecer nuevas áreas de defensa
en Narsarsuaq, en el sur, y Mestersvig, en la costa oriental.
Este acuerdo es muy amplio:
permite que aviones, buques, vehículos y
tropas estadounidenses tengan libertad de movimiento entre las áreas
de defensa y podrán sobrevolar, aterrizar y operar en territorio y
aguas territoriales groenlandesas, a libertad.
Es el trampolín para
instalar la "Cúpula
Dorada" (Golden Dome), el plan de defensa antimisiles y
espacial de Estados Unidos para neutralizar los nuevos dispositivos
misilísticos rusos, que no sé si sabrán, pero no atraviesan el
Atlántico, sino el casquete polar ártico.

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Después de
alzar la voz prometiendo que nunca Groenlandia dejaría
de ser danesa, y luego de buscar - en vano - la
solidaridad europea, la primera ministra Mette
Frederiksen estrecha la mano del presidente
estadounidense Donald Trump el 22 de septiembre de 2026,
en New York, tras suscribir un acuerdo que, sin
transferir formalmente la soberanía de la isla, en los
hechos concede a Washington amplísimas prerrogativas
militares y estratégicas sobre ella. |

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En 2019,
Donald Trump creo las United States Space Force, una
rama absolutamente independiente de la USAF.
En términos
geopolíticos, su creación formalizó algo importante:
Washington
considera el espacio exterior un dominio operacional
militar, al mismo nivel estratégico que tierra, mar,
aire y ciberespacio. Groenlandia en su extensión es su
gran "sala de operaciones". |
Y ya que toda esta ofensiva geopolítica en el Ártico apunta a cercar
a Rusia por el norte, veamos qué está sucediendo en Europa y en el
Frente Oriental.
Los rusos están haciendo ahora aquello que debieron hacer ya a
comienzos de 2023:
atacar los centros logísticos, las redes de
transporte, los centros de datos y comunicaciones, y la
infraestructura energética que sostiene al régimen banderista, y no
solamente privilegiar blancos militares.
Tuvieron que suceder
decenas de acciones terroristas por parte de Kiev/OTAN:
-
atentados
con bomba (a militares y bloggers)
-
la carnicería de Crocus City
Hall
-
los drones de
-
la matanza de adolescentes en
Starobelsk
-
una campaña intensiva
de 40 días contra las refinerías rusas,
...para que Moscú finalmente reaccionara con la
Ley del Talión.
En tal sentido, los bombardeos rusos están siendo incesantes y
fulminantes.
Por primera vez, los ucranianos comienzan a enfrentar
una creciente escasez de alimentos básicos. La falta de comida,
combustible, electricidad y agua podría convertirse en un gravísimo
problema durante el próximo invierno.
Y el éxodo ya comenzó:
¡muchos
están abandonando Kiev...!
Gracias a los satélites
Rassvet, la red de internet
satelital que Rusia puso en práctica recientemente, los ataques
sobre Kiev son extremadamente precisos.
El alcalde de la ciudad, el ex boxeador y parte de la tríada
golpista del Maidán de 2014], [5] Vitali Klitschko,
instó a los kievitas a prepararse para momentos dramáticos.
El puente de Patón, [6] sobre
el río Dniéper, fue impactado en varias ocasiones.
El tráfico
vehicular quedo suspendido.
Aunque no parecen haber causado gran
daño, podrían ser precursores para calibrar sistemas de guiado para
el futuro.
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Un dron
Geran-5 impacta sobre el puente de Paton, en Kiev.
Por supuesto, este no es el único puente que enlaza
Kiev, pero sí uno de los más importantes. |
No es el único puente impactado: el Puente Sur y el Puente del Metro
también lo fueron.
Estos puentes fueron construidos por los
(odiados) soviéticos y tienen una impresionante resistencia, pues
están preparados para ser batidos por bombas. En consecuencia, son
extremadamente difíciles de destruir. Los drones a reacción Geran-5
pegan contra los soportes para así dañar los sistemas de tensión de
cables atirantados.
Estos puentes son instrumentales para el
reabastecimiento del frente y por lo tanto, objetivos clave.
El que
no se haya hecho antes fue una "decisión política", pero también una
cuestión de oportunidad:
las defensas antiaéreas ucranianas están en
su momento más bajo.
El uso de drones a reacción - que no existieron
sino hasta 2026 - de bajo coste, sumado a los satélites Rassvet -
que le dan precisión - posibilita la encomienda.
Pero esto parece poca cosa comparado a lo que puede generarse en
todo el frente oriental europeo.
Vengo advirtiendo sobre la marcha de Europa hacia una confrontación
directa con Rusia desde larga data en todos mis artículos alusivos.
En Alemania, el puerto de Hamburgo ya está
militarizado, mientras el canciller Friedrich Merz acaba de enviar a
la juventud alemana cartas para que se presenten en los cuarteles
para un "apto físico".
La guerra, programada para 2029-2030, podría
adelantarse para fines de 2026 o principios de 2027...

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Manifestantes
alemanes se niegan a la movilización militar y a la
guerra contra Rusia: el cartel dice "Krieg ist ein gutes
Geschäft" ("La guerra es un buen negocio") para luego
rematar con "Investiere deine Kinder!" ("¡Invierte tus
hijos!"). |
Al igual que los ucranianos, los bálticos reclaman que Europa muera
en el altar de su rusofobia.
Alemania - que tiene una base
permanente en Lituania - y Polonia fueron históricamente protectores
de estas comunidades.
Ahora Vilna, que rodea el ex-clave de
Kaliningrado junto con Polonia, logró una reforma constitucional por
la cual permite el asentamiento de armamento nuclear en su
territorio.

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Como ocurre
con Transnistria, las características de aislamiento del
óblast de Kaliningrado hacen de su defensa una empresa
extremadamente compleja. |
Así las cosas, el 22 de septiembre, por 99 votos contra 13, se tomó
la imprudente decisión.
Uno de los grandes promotores, el ex
ministro de Defensa lituano, Laurynas Kasčiūnas, sostuvo:
Somos el único país de la región que tiene esta restricción.
Letonia
no lo tiene, Estonia no lo tiene, Polonia no lo tiene, Finlandia
acaba de eliminarlo.
No hay que subestimar la voluntad suicida de los leminos [7]
bálticos, pues tres altos dirigentes están inmersos en lugares clave
de la Unión Europea:
(1) la estonia Kaja Kallas, Alta
Representante para Asuntos Externos y Seguridad
(2) el letón Valdis Dombrouskis, comisario
europeo de Economía y Productividad
(3) el lituano Andrius Kubilius, comisario
europeo de Defensa y Espacio
La belicosidad y el atrevimiento de los bálticos
- que, recordemos, permitieron el uso de su espacio aéreo para el
sobrevuelo de drones ucranianos - podría hacer que Rusia se vea en
la necesidad de "desmantelar" la "estructura ofensiva" de esos
países (como hicieran los rusos en Ucrania, o como hicieran los
soviéticos en 1940 con los propios bálticos).
El analista Alexander Nosovich sostuvo:
Francia y Reino Unido ya no ocultan sus planes de desplegar armas
nucleares en la región fronteriza rusa.
El propósito de su
implicación con los estados bálticos es el mismo que en la década
pasada con los ucranianos: crear un nivel inaceptable de amenazas a
la seguridad en las fronteras rusas que obligue a Moscú a actuar.
Es por eso que, advirtiendo que la OTAN estaría preparando un
bloqueo aéreo y naval sobre Kaliningrado, Moscú lanzó esta semana
una advertencia de extrema gravedad:
si la Alianza intentara aislar
el ex-clave ruso, Rusia estaría dispuesta a recurrir a sus armas
nucleares...
La advertencia fue difundida entre el 28 y el 30 de
septiembre por las embajadas rusas en Bélgica, Reino Unido e
Irlanda, y posteriormente quedó plasmada en una nota diplomática
dirigida a la OTAN.
Dmitri Medvédev hizo alusión a esta circunstancia:
Lituania, según entiendo, ha hablado sobre abrir la puerta a la
posible colocación de cualquier arma, incluidas las nucleares.
Si,
Dios no lo quiera, si algo así sucede y tenemos que reaccionar a sus
acciones, nadie intervendrá por ellos. Y en cuanto al conocido
Artículo 5 [de la OTAN], no se aplicará; todos lo reconocen.
Porque
si se aplicara, conduciría a una catástrofe global, a una catástrofe
planetaria. No son tontos. Pero Lituania desaparecerá del mapa del
mundo...
Las palabras de Medvédev calaron hondo en la OTAN, porque sugieren
que Moscú no cree que las potencias europeas estén dispuestas a
"saltar" en defensa de los bálticos.
Mark Rutte tuvo que salir al cruce, pero
su respuesta resultó cuando menos extraña:
admitió que el Artículo 5
no garantiza en realidad ningún tipo de defensa concreta, aunque
intentó presentar esa misma vaguedad como una expresión de la
fortaleza atlantista.
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El
Artículo 5.° de la OTAN dice:
"Las
Partes acuerdan que un ataque armado contra una o
más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América
del Norte, será considerado como un ataque dirigido
contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que
si tal ataque se produce, cada una de ellas, en
ejercicio del derecho de legítima defensa individual
o colectiva reconocido por el artículo 51 de la
Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la Parte o
Partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma
individual y de acuerdo con las otras Partes, las
medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de
la fuerza armada, para restablecer la seguridad en
la zona del Atlántico Norte".
Rutte
dice que la cláusula es deliberadamente ambigua.
Pero no
parece serlo: diáfanamente indica que si se produce
un ataque contra una parte, el resto podrá actuar
con LAS MEDIDAS QUE JUZGUEN NECESARIAS, entre ellas,
la respuesta militar. |
Incluso el primer ministro de Lituania, Mindaugas Sinkevičius, salió
a poner algunos "paños fríos":
tras fomentar la paranoia, y al notar
que su país estaba siendo manipulado por los guerreristas de
Bruselas, al báltico le entró el miedo, y con él, el raciocinio.
Eligió suavizar el relato diciendo que la amenaza existe - pues
tampoco puede oponerse al relato oficial - pero no hay ninguna
prueba concreta de que esté materializándose.
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El 29 de
septiembre de 2026, el primer ministro lituano
Mindaugas Sinkevičius efectivamente moderó las
advertencias sobre una posible agresión rusa
inminente.
En la
conferencia conjunta con Mark Rutte sostuvo que no
había pruebas de que Rusia estuviera preparándose
para actuar contra la región en las próximas semanas
o meses, aunque subrayó que el riesgo existía. |
Así las cosas, mientras la OTAN y la UE prometen una
Barbarroja 2.0 fulminante contra
los rusos - eso sí, siempre en nombre de la "autodefensa", lo que
inevitablemente me recuerda a alguien - en el polígono de Chebarkul,
en los Urales, se desarrollaban los ejercicios militares
"Centro-2026" ["Центр-2026"].
En ellos participaron contingentes de
China, Mongolia y Pakistán, junto con fuerzas de otros países, y se
pusieron en práctica las (amargas) enseñanzas extraídas de la guerra
en Ucrania:
desde el empleo de drones FPV con termita para agujerear
redes, hasta el uso de vehículos terrestres no tripulados y otras
plataformas robóticas.
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Nótese al
inicio los drones lanzando fuego-termita para
agujerear redes y el paso de unidades robóticas -
incluso un tanque no tripulado NRTK "Kurier" con una
bandera rusa desplegada - y motorizadas. |
Además, "Centro-2026" estuvo coordinado con los ejercicios de la
OTSC "Interacción-2026", "Búsqueda-2026" y "Escalón-2026", en los
que participaron contingentes de Rusia, Bielorrusia, Kazajistán,
Kirguistán y Tayikistán.
En el conjunto de las maniobras se
movilizaron unos 47.000 militares, alrededor de 700 unidades de
material bélico, más de 600 drones y más de 60 sistemas robóticos.
El propio presidente Putin supervisó personalmente la fase activa de
los ejercicios.
A buen entendedor…
Sin embargo, resultó particularmente interesante la
intervención política de Putin
en el
Club Internacional de Debate Valdái, que tuvo lugar entre el
28 de septiembre al 1° de octubre de 2026, y al que en su momento
dediqué un
artículo completo pues se trata de
un foro fundamental para comprender cómo Moscú interpreta la
política internacional, cuáles son sus principales preocupaciones
estratégicas y qué mirada proyecta sobre el orden mundial.
Putin hizo muchas declaraciones impactantes.
En primer lugar,
cuestionó la asimetría del pedido occidental de un "alto
el fuego económico":
detener los ataques rusos contra
objetivos de importancia económica para Ucrania a cambio de que Kiev
suspendiera sus ataques contra las refinerías rusas.
El razonamiento
fue sencillo:
mientras Rusia dejaría de golpear instalaciones
fundamentales para la economía ucraniana, Ucrania podría seguir
exportando sus productos y utilizando libremente sus puertos y vías
de comercio.
En cambio, aunque las refinerías rusas dejaran de ser
atacadas, Moscú seguiría sin poder colocar libremente su excedente
de diésel en los mercados internacionales debido a las sanciones
occidentales.
"¿Cómo llegará nuestro diésel al mercado mundial si
las sanciones continúan?", planteó Putin.
A propósito del diésel, los precios en Europa han alcanzado niveles
récord:

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Cuadro que
muestra cómo en algunos países europeos se han disparado
los precios de los combustibles básicos para el consumo
civil e industrial. |
La oferta está sacudida fundamentalmente por la caída de las
exportaciones rusas.
Rusia ha sido históricamente uno de los grandes
proveedores mundiales de diésel y, tras la oleada de ataques
ucranianos contra sus refinerías, Moscú decidió prolongar hasta
fines de octubre la prohibición de exportar este combustible.
Europa, que durante años había continuado abasteciéndose de
productos refinados rusos incluso de manera indirecta, se encuentra
ahora maniatada por sus propias sanciones y por la interrupción de
esas cadenas de suministro.
La magnitud de la crisis quedó expuesta el 2 de octubre:
el G7
acordó coordinar, a través de la Agencia Internacional de la Energía
(AIE), la liberación inmediata de 100 millones de barriles de
petróleo y productos derivados durante cuatro meses, incluyendo una
inyección sustancial de diésel concentrada en los primeros 20 días.
Es decir, mientras Moscú sostiene que dispone del diésel pero no
puede colocarlo libremente en los mercados occidentales por las
sanciones - lo cual no sería cierto, pues bajó enormemente la
producción por los ataques ucroatlantistas - el G7 se ve obligado a
recurrir a sus propias reservas estratégicas para sostener la
oferta.
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El
presidente francés, Emmanuel Macron, uno de los
dirigentes europeos más confrontativos contra Rusia,
ahora reconoce que "el gas muy barato ruso" era el
factor clave de la "competitividad europea".
Pero
acota secamente "se terminó".
Lo que
Macron no explica es por qué se terminó. No fue una
fatalidad histórica: fue el resultado de las
decisiones adoptadas por la Unión Europea en el
marco de su alineamiento automático con Washington y
de su afán de "derrotar estratégicamente" a Rusia.
Ahora
Europa está sufriendo el coletazo del diésel. |
Putin dejó otras pinceladas en Valdái.
Por supuesto, se refirió sin
tapujos al conflicto en - y no con - Ucrania:
una diferencia de
apenas dos letras, pero de enorme significancia.
Asimismo, afirmó lo
obvio:
que
Ucrania es un ente hostil manipulado que no podría
sostenerse bajo su propios medios porque ha perdido su condición de
Estado-nación soberano y está controlada por intereses extranjeros...
|
Como un
mantra, Putin destaca las "causas fundamentales" de
la operación rusa en Ucrania, convertida por
Occidente a partir de 2014 en una especie de Anti-Rusia. |
Para luego acotar y asimilar la probable reiteración de este
escenario en Kaliningrado, a la luz de las crecientes amenazas y
preparativos de Polonia, Alemania y
Lituania.
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Putin recalca
que cualquier aventura militar sobre Kaliningrado
obtendrá como respuesta "todas las armas" de las que
dispone la Federación Rusa. |
Al preguntársele si Rusia debería hacer algo para "desintegrar" la
Unión Europea, Putin respondió con confianza que no hacía falta:
la
UE, dijo, se encargará de hacerlo por sí misma, empujada por sus
propias tendencias autodestructivas.
Y vaya que se acumulan desafíos
en el horizonte europeo:
las fuerzas euroescépticas que ganan
terreno en Francia y
Alemania, las rebeliones juveniles
que incendian París y los miles de jóvenes alemanes que buscan
sustraerse al nuevo servicio militar.
|
Putin dice
que no hará ningún esfuerzo por desintegrar la Unión
Europea. Parafraseando un antiguo proverbio
(probablemente romano):
"Siéntate a
la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu
enemigo". |
Lo que se está apreciando en el escenario ucraniano es que Rusia
está compensando sus extremadamente lentos avances en la línea del
frente con la expansión de la guerra a otros ámbitos, donde ha
acumulado enormes éxitos contra la infraestructura logística y
energética, quizás, a la espera de que el invierno haga su trabajo.
Putin dejó en Valdái algo más que una colección de advertencias y
definiciones.
Dejó, sobre todo, la impresión de una Rusia que
observa el deterioro de su adversario al que solo le falta un
empujón para mandarlo al abismo, aunque no debería tampoco ignorar
sus propios problemas.
Mientras, Europa incrementa su retórica de
confrontación, enfrenta el desgaste de su modelo energético, la
pérdida de competitividad, las tensiones sociales y el crecimiento
de fuerzas políticas que cuestionan el rumbo de Bruselas.
El tablero internacional parece estar ingresando en una etapa en la
que la fuerza vuelve a ocupar el centro de la política mundial.
Vimos un adelanto de ello en las desagradables intervenciones de
Trump y Netanyahu ante la ONU, mientras otros expositores advertían
sobre la inevitabilidad de la multipolaridad.
Las amenazas de
destrucción, las sanciones, los despliegues militares, la
articulación de alianzas y la utilización de la coerción económica
muestran que el "orden basado en reglas" se resiste a desaparecer a
la vez que atraviesa una crisis profunda.
Frente a él emerge,
una
realidad multipolar en la cual algunos actores ya no parecen
dispuestos a aceptar pasivamente los términos establecidos por
Washington y sus aliados.
Pero como en todo cambio paradigmático que nos dejó la Historia,
este que se está produciendo y que no alcanzamos aún a develar
completamente, es multifacético:
político, social, tecnológico,
biológico, religioso, y posiblemente incluso, dimensional...
El problema es que se exterioriza por la confrontación, porque los
que gozan de hegemonía no están dispuestos a compartir poder ni a
abandonar el timón de los cambios.
|
Putin
pronostica nuevos conflictos armados debido a los
movimientos tectónicos que están sacudiendo la
gobernanza global. |
Occidente,
-
presiona a Rusia en Europa
-
cerca a China en el Pacífico y
le impide tender relaciones en vedados "cotos de caza" (como el
continente americano)
-
amenaza a Irán por meramente existir
-
extiende su presencia en el Ártico, donde instalará su control
espacial
Pero cada movimiento destinado a contener a sus
adversarios produce también efectos inesperados:
-
China diversifica
sus vínculos
-
Canadá se aproxima a Beijing y Bruselas
-
Rusia retorna
a sus intereses en el hiperespacio
-
la Unión Europea se resquebraja
-
los países del Sur Global encuentran
mayores incentivos para escapar de la dependencia de un
único centro de poder
Mientras Occidente articula la guerra como una
opción de contención,
quizá no advierta que está acelerando precisamente aquello que
pretende evitar:
la consolidación de un sistema internacional menos
occidental, menos unipolar y cada vez más dispuesto a disputar las
reglas del juego.
Pero la pregunta decisiva permanece:
¿Qué quedará
de ese juego si la violencia se desborda y desemboca en una Tercera
Guerra Mundial, sin límites ni inhibiciones para emplear las armas
más terroríficas jamás construidas...?
Referencias
-
Poco después del "evento misterioso", el
comandante se entrevistó con el primer ministro indio
Narendra Modi para las cámaras.
Una vez más, y lejos de toda
prudencia, Modi se presta al juego de la demonización contra
Irán.
-
El presidente argentino
Javier Milei,
cuya política exterior ha estado supeditada a Israel,
sostuvo en New York que "Argentina es la nueva tierra
prometida" (para Israel).
La expresión adquiere una
resonancia inevitable al contrastarla con aquella otra,
atribuida al rabino Sergio Bergman durante su paso como
funcionario del gobierno de Mauricio Macri (aliado de Milei)
según la cual la Argentina era una tierra "para partir y
repartir".
Dos formulaciones separadas por casi una década,
pero unidas por una misma metáfora territorial.
Y la coincidencia temporal resulta, cuanto menos, sugestiva:
apenas una semana después de la declaración de Milei, la
Corte Suprema - integrada actualmente por apenas tres jueces
- dejó sin efecto la sentencia que había impedido la
aplicación del artículo 154 del DNU 70/2023, revalidando en
la práctica la derogación de la Ley de Tierras Rurales y,
con ella, de los límites que restringían la adquisición de
tierras por extranjeros.
La conjunción de ambos episodios vuelve a poner sobre la
mesa una cuestión que excede largamente la propiedad
inmobiliaria: qué ocurre con la soberanía territorial cuando
el suelo nacional queda progresivamente sometido a una
lógica de libre disponibilidad.
El riesgo, en última
instancia, no es solamente económico: es el de una Argentina
crecientemente fragmentada, vulnerable a procesos de
concentración territorial y, en el extremo, a una
balcanización.
-
Fueron Rusia e Irán quienes "rompieron la
espina dorsal" al Estado Islámico, tanto en Siria como en
Irak. Estados Unidos dio constantes muestras de apoyo a esa
organización.
-
El primer ministro canadiense pronunció
en el
Foro Económico de Davos un discurso clave sobre la
necesidad de que las "potencias medianas" se alíen para
presentar un frente común ante potencias abusivas como ... Estados Unidos.
Unas semanas más tarde, Europa se negó a
seguir a Washington en su aventura militar en Medio Oriente
cuando atacó, sin informar a sus aliados transatlánticos, a
Irán.
-
Los tres caras ucranianas que aparecieron
con Victoria Nuland durante la crisis del Euromaidán fueron
las del jázaro Arseniy Yatsenyuk, dirigente de Batkivshchyna
(Patria), quien posteriormente sería primer ministro de
Ucrania, Vitali Klitschko, líder de UDAR, ex boxeador y
posteriormente alcalde de Kiev, y Oleh Tyahnybok, dirigente
del partido neonazi banderista Svoboda (Libertad).
-
Fue inaugurado en 1953 y lleva el nombre
del ingeniero Yevhen Paton, pionero soviético de la
soldadura y fundador del Instituto de Soldadura Eléctrica de
Kiev.
No tiene nada que ver con el general estadounidense
George Patton, aunque tratándose de los banderistas todo
pudo haber sido.
-
Los leminos o lemmings son roedores que
habitan las tundras, la taiga y las praderas árticas.
A raíz
del documental de 1958 denominado Infierno blanco se
extendió la creencia de que se suicidaban en masa
arrojándose desde los acantilados al mar como parte de un
mecanismo natural de autorregulación de su población.
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