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por Christian Cirilli
19 Julio 2026
del Sitio Web
ChCirilli

La inobservancia de los compromisos más básicos contenidos en
el MoU
puso de manifiesto, desde un primer momento, que para la República
Islámica de Irán no existe ninguna expectativa razonable de que lo
firmado se traduzca en un compromiso concreto por parte de
Occidente.
Las exequias del asesinado ayatolá
Alí Jameneí pusieron de
manifiesto el dilema que enfrenta Irán y el sentir predominante
entre amplios sectores de la sociedad:
la vía diplomática ha
perdido credibilidad y solo la capacidad de respuesta
militar aparece como un camino compatible con la preservación de
la soberanía nacional y la existencia misma del Estado.

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El 15 de julio, los habitantes de Teherán despertaron
con un gigantesco cartel instalado en la plaza Enghelab
que mostraba al presidente Donald Trump dentro de un
ataúd, acompañado por la inscripción "Mataremos a Trump"
en farsi e inglés.
La composición también hacía referencia al fallecido
mártir líder supremo iraní Ali Jameneí - muerto en
febrero durante las primeras etapas de la guerra - e
incluía un homenaje a los niños que perdieron la vida en
un ataque aéreo estadounidense sobre Minab, en el sur de
Irán.
Manifestaciones públicas de esta naturaleza, de un tono
tan explícito y confrontativo, han sido históricamente
poco frecuentes en el espacio urbano iraní.
Su aparición constituye un indicio del profundo
resentimiento y del creciente deseo de represalia que
una parte de la sociedad expresa frente a quienes
considera enemigos irreconciliables. |
Lo sostuve en el artículo anterior:
A partir de entonces, la Casa Blanca intentó
imponer una salida diplomática favorable, pero se encontró
con unas exigencias iraníes rayanas a la capitulación incondicional.
Entonces, mientras la usina de desinformación de
la Casa Blanca proyectaba amenazas, exigencias y un juego de
apariencias, en el Palacio de Versalles, Trump terminó
aceptando concesiones hasta entonces inimaginables.
Por supuesto, muy pocos creían que ello respondía a un repentino
acto de magnanimidad o a una genuina aceptación de las
circunstancias.
Más bien, evidenciaba la necesidad urgente de
ganar tiempo y salir del paso mediante compromisos sin ninguna
intención de cumplimiento, para posteriormente relanzar la
confrontación con el propósito de modificar una correlación de
fuerzas que hasta entonces le había sido desfavorable.
Recordemos que Estados Unidos y su aliado incondicional,
Israel, pese a la contundencia
de los ataques iniciales y al descabezamiento de la conducción
política y militar iraní, no alcanzaron ninguno de sus objetivos
geopolíticos.
La arquitectura convencional de misiles de
Irán, sus enjambres de drones, sus lanchas rápidas desplegadas
en el estrecho de Ormuz, su capacidad de minado, sus sistemas de
detección y defensa costera, sumados a la extensa red de
ciudades subterráneas, conformaron un dispositivo militar de
notable solidez.
Israel, Estados Unidos y los (cobeligerantes)
Estados árabes del Golfo subestimaron a Teherán.
Lo creían debilitado por la presión de las
sanciones, el deterioro económico y las profundas divisiones
internas, muchas de ellas alentadas exitosamente desde el exterior.
Sin embargo, en el momento decisivo emergió un sentimiento nacional
que encontró sus primeros símbolos indestructibles en el ataque
contra los niños escolares en Minab y en el martirio del
Líder Supremo, ayatolá Alí Jameneí, desde los primeros compases
de la ofensiva.
Aquellos acontecimientos modificaron el clima interno:
numerosos iraníes críticos del gobierno
comenzaron a percibir el conflicto en términos existenciales y,
para quienes aún albergaban dudas, quedó al descubierto la
naturaleza cruel y violenta de la coalición que venía a
liberarlos del "yugo teocrático" solo para lanzarlos a la
destrucción civilizacional.

CLICK imagen
Jeffrey Sachs
en el video.
Video enviado por
MJGdeA
Así las cosas, los iraníes sacaron a la luz su
máximo plan de contingencia, ese que se negaron una y otra vez a
aplicar:
contraatacaron sobre cada puerto, cada planta
de desalinización, cada instalación energética y cada cuartel
estadounidense que orillaba su zona, haciendo tremendo daño a
los "intocables", sin siquiera aludir al uso de armas nucleares
(aparentemente).
El Frente de la Resistencia, desde Líbano
hasta Yemen e Irak, fundamentales en la red de defensa regional,
hicieron que el coste del ataque sea sencillamente prohibitivo.
La intensidad de la fuerza atacante se encontró
con un nivel de
resiliencia increíble, y poco a poco, a modo de
cuenta regresiva, la administración Trump se aproximó sin
resultados a un límite político ineludible:
la cercanía de las elecciones de mitad de
mandato [1] que imponían la necesidad de
preservar la estabilidad económica.
Una guerra continua y a gran escala en el Golfo
Pérsico sin resultados concretos habría desarticulado la economía de
consumo estadounidense, generando un fuerte incremento de los
precios de la energía y allanado el camino para que la oposición
recuperara el control del Congreso.
De hecho, solo cuando Washington comprendió el
riesgo que suponía el agotamiento de sus reservas estratégicas de
petróleo - cuya liberación al mercado había amortiguado el impacto
inflacionario provocado por la reducción de la oferta internacional
- se vio obligado a solicitar una tregua para iniciar
conversaciones.
Como dice el analista de seudónimo Speculum
Orientis, es la "aritmética de la derrota".
Y así surgió el Memorando de Entendimiento, una suerte de plasmación
escrita de las condiciones impuestas por los mulás para una eventual
normalización y pacificación.
El problema, como hoy sostienen las corrientes
más suspicaces, es que aquella "oportunidad para la paz" terminó
convirtiéndose en poco más que un respiro concedido al adversario,
quien aprovechó cada incumplimiento propio para responsabilizar
cínicamente a la otra parte y reanudar las hostilidades una vez
recuperada la iniciativa. [Léase mi profético artículo de ¡abril! "La
calma antes de la tormenta"].
Esta evaluación no solo está en el latir de "la calle", surgida con
extrema evidencia en la exequias de Alí Jameneí:
la Asamblea de los Expertos se ha expedido
con
un consejo de advertencia.
Y
el Majlis también está
sumamente inconforme porque no
puede debatir ni promulgar leyes en favor a la no-negociación.
El mismo Líder Supremo Mojtabá Jameneí
declaró en oportunidad el funeral de su padre y familiares:
Prometemos vengar la sangre del líder mártir
y de todos los mártires de estas dos guerras de los criminales.
Estos criminales enterrarán su deseo de una
muerte pacífica en sus camas. Deben saber que esto no depende de
mi presencia ni de la de otros funcionarios.
Estemos aquí o no, esto se hará realidad y
pronto, personas libres en todas partes participarán en esta
misión divina.
La venganza es la demanda de nuestra nación y
debe llevarse a cabo.
Los sectores más radicalizados (o conscientes,
depende de cómo se mire) consideran que haber dado una oportunidad,
-
al presidente Massoud Pezeshkian
-
al presidente del Majlis, Mohammad Bagher Ghalibaf
-
al canciller Abbas Araghchi
- herederos de la línea diplomática "liberal" impulsada por Mohammad
Javad Zarif, quien oportunamente impulsara el PAIC, [2]
...no se reveló como una alternativa acertada.
Ellos le dieron a Trump la posibilidad de
recomponerse, disimular una derrota estrepitosa y salvar su propio
Mundial de Fútbol, en el que, dicho sea de paso, la selección
iraní fue objeto de un trato particularmente injusto y hostil.
Por ello, tanto los mulás como el ciudadano común
exigen que ya no se los siga tomando por ingenuos.
Conviene recordar
los esfuerzos de distensión y
diálogo impulsados por el reformista Masoud Pezeshkian desde su
llegada al poder junto con su nuevo gobierno [léase "Medio
Oriente: barajar y dar de nuevo"], orientados a reabrir
las negociaciones sobre el Pacto Nuclear y a recomponer las
relaciones con Occidente, pese a que este ya venía adoptando una
actitud cada vez más confrontativa en escenarios como Siria y el
Líbano.
Apenas iniciada esa nueva etapa política, se produjo un hecho de
enorme carga simbólica.
Durante las horas posteriores a la ceremonia de
investidura de Pezeshkian, el 31 de julio, el dirigente palestino
Ismail Haniyeh fue asesinado por Mossad en Teherán.
El episodio constituyó un mensaje inequívoco
acerca de la escasa viabilidad de una nueva etapa de entendimiento.
Sin embargo, esas señales fueron desestimadas y la apuesta por la
negociación se mantuvo.
También es oportuno recordar que su ascenso a la presidencia solo
fue posible tras la
inesperada muerte de
Ebrahim Raisi en un accidente
de helicóptero [3] cuyas circunstancias suscitaron
numerosas especulaciones.
Durante su mandato, Raisi había consolidado algunos de los
principales avances estratégicos de la política exterior iraní:
-
formalizó el ingreso de Irán en la
Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y en
BRICS
-
respaldó con "asesores" el sostenimiento
del gobierno sirio frente a las organizaciones yihadistas
-
promovió durante años la negociación de
un tratado de defensa mutua vinculante con la Federación
Rusa, dando un primer paso de "buena voluntad" al cederle la
tecnología de
los drones Shahed-236 en su
guerra en Ucrania

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El 7 de diciembre de 2023, el presidente iraní Ebrahim
Raisi viajó a Moscú para reunirse con su homólogo ruso,
Vladimir Putin.
La agenda incluyó el conflicto en la Franja de Gaza, la
profundización del comercio bilateral en monedas
nacionales - prescindiendo del dólar - y la expansión de
la cooperación militar entre ambos países.
Aquella reunión constituyó el último encuentro bilateral
entre ambos mandatarios antes de la trágica muerte de
Raisi en un accidente de helicóptero, el 19 de mayo de
2024. |
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Extracto del discurso de asunción de Massoud
Pezeshkian en el Majlis, el 30 de julio de 2024:
"Estamos dispuestos a dialogar y gestionar las
tensiones con los gobiernos que aún no han
comprendido la posición y la dignidad de Irán.
Considero que la normalización de las relaciones
económicas y comerciales con el mundo exterior es un
derecho inalienable de Irán. Y no dejaré de intentar
eliminar las sanciones opresivas". |

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El ayatolá Ali Jamenei dirigiendo la oración junto al
flamante presidente iraní Massoud Pezeshkian, frente al
féretro del difunto líder de Hamás, Ismail Haniyeh y su
guardaespaldas, durante su cortejo fúnebre en Teherán el
1 de agosto de 2024. |
Pero a cinco meses de asumir el nuevo gobierno iraní, no
casualmente, Bashar al-Assad se derrumbó.
El último día del alauita en el timón sirio fue
el 8 de diciembre de 2024, cuando las fuerzas insurgentes
encabezadas por Hayat Tahrir al-Sham (HTS) entraron en
Damasco.
Poco tiempo después, Putin diría en
público que las huestes proiraníes
no quisieron luchar y se retiraron
del campo de batalla.
En fecha tan lejana como el 27 de diciembre de 2024, en el artículo
"La
re-colonización de Medio Oriente", me pregunté con
desconfianza:
(…) habría que preguntarse también... ¿es el
gobierno iraní 100% leal a la causa revolucionaria?
Miren esta
escena vista en El Cairo (Egipto) el 19 de diciembre, a poco de
haber caído el gobierno de Assad (con el evidente traspié
iraní), en la Cumbre D-8 [Developing Eight]
Por supuesto, no sabemos que palabras han cruzado los
mandatarios, pero parece extraño el gesto del presidente iraní
Massoud Pezeshkian, con una tibia sonrisa, reverenciando con su
cabeza hacia adelante (dos veces) y llevando su mano al pecho,
como manifestándole respeto a un Erdoğan que hasta parece
consolarlo.
(Nótese detrás al presidente de la Autoridad
Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, un gran domesticado de
Occidente).
Hace un tiempo sostuve en mis declaraciones de Facebook que el
gobierno electo iraní tenía mucho más una agenda de
normalización económica con Occidente que una senda
revolucionaria contra-hegemónica.
¿Acaso el conveniente accidente de
helicóptero que se llevó las vidas de Ebrahim Raisi y Hossein
Amir-Abdollahian dio paso a una nueva generación más tendiente
al apaciguamiento?
El ex ministro de Exteriores, Mohamed Javad
Zarif, es un colaborador de
Foreign Affairs, manejada por
el CFR,
y
The Economist, de
los Rothschild...
¿Acaso la dirigencia iraní
va hacia una Perestroika?
¿Saben cómo terminó esa aventura
soviética?
Después de la caída de Bashar al-Assad en Siria,
Pezeshkian desestimó el acuerdo de defensa mutua trabajosamente
ideado por Raisi y Amir-Abdollahian, y firmó en su lugar, el 17 de
enero de 2025, una
asociación estratégica integral,
más amplia en muchos sentidos y mucho menos concreta en otros.
En definitiva,
fue la dirigencia civil iraní - más que el estamento
religioso - la que insistió en la necesidad de privilegiar el
diálogo, la retirada táctica y el apaciguamiento, incluyendo en ello
cierto abandono de sus aliados regionales, como Hezbolá y Ansaralá,
desde mediados de 2024 y hasta 2026.
Sin embargo, esa estrategia no reportó ningún
beneficio tangible, solo negociaciones estériles, mantenidas por los
enemigos únicamente para entretenimiento.
En apenas siete meses, entre junio de 2025 y
febrero de 2026, el país sufrió dos fulminantes ataques militares y
una rebelión interna impulsada por un aparato mediático extranjero y
por elementos armados infiltrados, que capitalizaron el profundo
malestar social derivado de la incapacidad de una gestión económica
de orientación liberal.
Todo ello mientras "se negociaba"...
Tuvo que producirse, en febrero de 2026, una atroz guerra abierta de
exterminación, con el sacudón que significó el martirio del Líder
Supremo, para que las bases sociales se aúnen y pongan sobre los
mandos militares y religiosos - en especial el CGRI - el destino de
la nación.
¿Cuál es el Marco Situacional
Actual?
Una guerra que fue ganada tras angustiantes 40 días por la voluntad
férrea y la inteligencia práctica de los iraníes, capitaneada por
los Cuerpos de Guardianes de la Revolución Islámica.
Una tregua lograda por las urgencias de Estados
Unidos que resolvieron firmar "cualquier cosa" con tal de ganar
aire.
Una negociación concedida por un presidente y un
equipo político que, antes del conflicto, ya habían apostado por la
vía del diálogo, y como consecuencia de ello, un Memorando de
Entendimiento que terminó revelándose como un compromiso
ficticio, sin sustento real, utilizado por Occidente como una pausa
táctica para recomponer posiciones y volver a intentar modificar la
correlación de fuerzas.

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La imagen de Massoud Pezeshkian quedó ligada a la firma
de un "papel mojado" con el enemigo más acérrimo y
despiadado de Irán, un documento que prometía seguridad
y terminó simbolizando la inutilidad de las demandas. |
Trump declaró formalmente que el MoU está finiquitado.
Washington ha venido alentando, desde la firma
del acuerdo, la navegación por el Estrecho de Ormuz al margen de los
protocolos y del control ejercido por el CGRI, promoviendo el
apagado de los transpondedores y el tránsito a través del denominado
"Corredor
Omaní".
Sin embargo, esta práctica contradice el espíritu
del quinto compromiso, que reconoce a Irán la autoridad para ejercer
el control sobre Ormuz. Ese fue el comienzo de la puja bilateral.
El 12 de julio, entonces,
Teherán anunció el cierre de Ormuz.
La posición de Omán resulta
especialmente comprometida debido a su relativa debilidad militar y
demográfica, así como a la elevada vulnerabilidad de la península de
Musandam, enclave que domina el Estrecho de Ormuz.
A ello se suma la presión ejercida por
Washington:
el 27 de mayo, Trump ya había advertido
públicamente a Mascate sobre las consecuencias de avanzar en
acuerdos con Irán, reduciendo aún más el margen de maniobra
diplomático del sultanato.
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Trump, rodeado de los guerreristas Rubio y Hegseth,
amenazó a Omán el 27 de mayo:
"Los estrechos estarán abiertos para todos y nadie los
controlará. Nosotros los supervisaremos. Omán se
comportará igual que todos los demás, de lo contrario
tendremos que destruirlos". |
Irán, que siempre tuvo excelentes relaciones con Omán (de hecho,
fueron elegidos como mediadores en más de una vez) no esperaba que
el Sultanato permitiera que Estados Unidos abriera un corredor
alternativo.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores
iraní, Esmail Baghaei, declaró:
En la última ronda de conversaciones en
Mascate, intentamos encontrar un mecanismo para garantizar el
paso seguro de los barcos a través del Estrecho de Ormuz, en
consulta con Omán.
Desafortunadamente, no logramos este objetivo
debido a presiones veladas y evidentes de Estados Unidos sobre
Omán.
El 13 de julio, contradiciendo a los iraníes,
Trump declaró que el Estrecho de Ormuz permanecía abierto,
anunciando simultáneamente el restablecimiento del bloqueo contra
Irán en el Golfo de Omán.
En una afirmación difícil de conciliar con el
derecho marítimo internacional, sostuvo además que,
"Estados Unidos será el Guardián del Estrecho
de Ormuz",
...y que, en virtud de ese papel, percibiría una
tasa del 20% sobre toda la carga transportada como compensación por
los costos de garantizar la seguridad de la vía marítima.

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En una contradicción flagrante, Trump afirmó que había
restablecido el bloqueo iraní pero declarando a la vez
que el Estrecho de Ormuz estaba abierto. Más tarde, ¡Trump
dijo que cobraría un 20% por peajes! |
Por otra parte,
Israel jamás ha dejado de batir
el parche en el Líbano y ha conseguido, encima, un Acuerdo Marco
(bajo presión) que prácticamente sella una alianza con el ejército
libanés para liquidar Hezbolá.
A eso se suma la sombra tenebrosa de los cortacabezas sirios de
Ahmed al-Chaara, del otro lado de la frontera, esperando actuar.
Y en Irak, un nuevo primer ministro sonríe a
Trump en Washington, fijando como prioridad desarmar las milicias
proiraníes.

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¿Qué hace el presidente interino
de Siria, que llegó al poder sin haber sido elegido en
comicios nacionales y que hasta hace poco figuraba entre
los hombres más buscados por Estados Unidos con una
recompensa
de 10 millones de dólares sobre su cabeza, estrechando
la mano de Donald Trump en la cumbre de la OTAN de
Ankara?
¡Pues blanqueando una verdad oculta por la narrativa de
la desinformación: que al-Qaeda es y siempre fue un
instrumento de la política exterior occidental!
¿Habrá asumido Ahmed al-Chaara el compromiso de enviar
sus milicias a Líbano para intentar liquidar
definitivamente a Hezbolá? |

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió
el martes 14 de julio en la Casa Blanca al primer
ministro iraquí,
Ali al Zaidi, en plena escalada de la
guerra con Irán y en medio de la presión de Washington
sobre Bagdad para desarmar a las milicias respaldadas
por Teherán. |
De hecho, poco después de esas reuniones, Irak y
Siria firmaron la rehabilitación del
oleoducto Kirkuk-Baniyas, bajo
un consorcio en el que participan las estadounidenses Chevron y TI
Capital y la qatarí UCC Holding.
La idea es conectar los yacimientos iraquíes con
el mar Mediterráneo, eludiendo por completo el Estrecho de Ormuz,
transportando hasta 2 mbd. Se supone que en 30 meses estaría
operativo...
Para mayor gravedad, los misiles y drones estadounidenses azotan las
costas del Estrecho de Ormuz y más allá. También los
HIMARS con base en Arabia Saudita y
Emiratos. Impactan especialmente sobre Sirik, las islas Qeshm y
Larak, y Bandar Abbas.
También se escucharon explosiones en las
provincias de Chabahar y Bushehr, junto con Jask y Konarak.
Se trata de una campaña evidentemente planificada
para erosionar el control de Teherán sobre el Estrecho de Ormuz y
quizás, por qué no aventurarlo, como ablande para una invasión
terrestre.
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La U.S. Navy viene desplegando nuevos sistemas de armas
como parte de una guerra de desgaste planificada y
prolongada, debilitando sistemáticamente las defensas
navales iraníes y la infraestructura marítima.
En el vídeo, un dron naval Sea Hunter impacta sobre un
mini-submarino Ghadir en dique seco. |
Para complejizar aún más el asunto, ese mismo 13
de julio fuerzas del Consejo Presidencial con sede en Adén apoyadas
por Riad atacaron la pista del aeropuerto internacional de Saná para
impedir el aterrizaje de un Airbus A340 iraní que transportaba una
delegación hutí de regreso desde el funeral de Alí Jameneí (que
finalmente se dirigió a Al Hudaida).
Los hutíes atribuyeron la acción directamente a
Arabia Saudita, declararon el fin del alto el fuego y la reanudación
de la guerra contra los saudíes.
En represalia lanzaron misiles y drones contra el
aeropuerto saudí de Abha.
Si bien es cierto que
la respuesta iraní fue inmediata,
con ataques dirigidos contra objetivos militares y energéticos en
Baréin, Qatar, Jordania y Kuwait, y algunos buques sobre el
Estrecho, no debe perderse de vista el riesgo estratégico que
representan las posibles insurgencias "de la Contra" en Irak, el
Kurdistán y Baluchistán.
La apertura simultánea de estos escenarios podría
configurar nuevos frentes de desgaste precisamente cuando la tinta
del MoU aún sigue fresca.
Se suma ahora, por primera vez, el escenario omaní...
Los iraníes atacaron el puerto de Duqm,
sospechado de ser un centro de apoyo logístico estadounidense,
materializando las palabras de Ali Jedrian, miembro del Comité de
Seguridad Nacional y Asuntos Exteriores del Majlis, que sostuvo:
Irán, con o sin Omán, no se echará atrás ante
esta vía fluvial estratégica. Ejercerá su poder.
El Sultanato de Omán puede cooperar con Irán
en este asunto, pero si decide no cooperar o (aún peor) ayudar
al enemigo tras bambalinas, no se librará de los misiles
iraníes.
El acuerdo que debía garantizar seguridad y
estabilidad terminó asociado a una nueva escalada de violencia,
potencialmente más compleja y con más actores involucrados, y a una
percepción cada vez más extendida en Teherán de que los compromisos
asumidos por Occidente carecen de todo valor.
¿Qué debería pasar para aprender definitivamente
esta lección?
Bueno... quizás eso sea precisamente lo que comienza a gestarse
puertas adentro de la República Islámica:
un creciente resquemor hacia las facciones
liberales partidarias del diálogo, las mismas que la coalición
beligerante dejó deliberadamente al margen de las operaciones de
decapitación, preservándolas como interlocutores potencialmente
aceptables para futuras negociaciones.
A los ojos de sus críticos, su persistente empeño
por alcanzar un "entendimiento" con un Occidente que jamás respeta
nada, no solo no produjo los resultados esperados, sino que terminó
fortaleciendo el escepticismo respecto de la utilidad misma de esa
táctica diplomática.
El reformismo iraní - que no empezó con Pezeshkian, aclaro, sino con
Jatamí - continúa increíblemente percibiendo a Washington
como un actor con el que es posible negociar; pero la amplia mayoría
de la sociedad iraní identifica a Estados Unidos como un asesino y
un usurpador cruel y engañoso.
O como dijera Jomeiní, el "Gran Satán".
[4]
A los hechos me remito:
los
sionistas-revisionistas de
Netanyahu
nunca abandonarán su "Israel Global" - ese que ya expanden por
Latinoamérica desde la reconvertida Argentina - ni su proyecto
territorial del "Gran
Israel".
Y Estados Unidos parece ser apenas un "cerebro
hueco", obediente a las órdenes de
su parásito, que solo abandona
temporalmente los objetivos de destrucción cuando suben los costos
de la energía.
Dado que son, en el mejor de los casos, entes
simbióticos, ninguno de los "entendimientos" firmados por Trump en
el MoU era visiblemente aplicable.
Así las cosas, desde esta perspectiva la única estrategia viable
sería la disuasión sustentada en la capacidad militar.
La premisa conclusiva es que,
sectores de la sinarquía internacional han
convertido la destrucción de la República Islámica de Irán en
uno de sus principales objetivos
estratégicos - ¡vaya milagrosa revelación! - lo que volvería estéril
cualquier expectativa de una negociación estable o de paz duradera.
En ese contexto, la capacidad de presión de Teherán no debería
limitarse al eventual control del Estrecho de Ormuz como instrumento
para afectar el comercio energético mundial y elevar los costos de
una escalada militar.
También adquiriría relevancia la coordinación con
los actores del Frente de la Resistencia, particularmente con
Ansar Alá en Yemen, cuya capacidad para interrumpir el tráfico
marítimo en
Bab el-Mandeb incrementaría considerablemente la presión
sobre las rutas comerciales entre Asia y Europa.
De hecho, el 17 de julio, Teherán anunció que
pidieron a Ansar Alá que cierre Bab-el-Mandeb en caso de que Estados
Unidos ataque las instalaciones energéticas iraníes.
Por supuesto, todo lanzamiento de vectores contra posiciones del
enemigo surcando las aguas del Golfo Pérsico deben continuarse con
un ritmo persistente, para evitar así, en la medida de lo posible,
un desembarco anfibio masivo en las costas persas.
|
Un dron Shahed-236 iraní impacta sobre una barraca en
una base militar estadounidense en Kuwait City. |
Desde esta óptica, también debería debatirse con
rapidez y determinación la conveniencia de que Irán continúe sujeto
a las obligaciones del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT).
Obviamente, si Irán se nuclearizara alteraría de
manera irreversible el equilibrio estratégico regional, permitiendo
la configuración de
un nuevo sistema de seguridad en el
que Pakistán desempeñaría un papel central y al que, eventualmente,
podrían incorporarse Turquía y Egipto como potencias regionales.
Bajo este razonamiento, las presiones internacionales no
desaparecerían, pero perderían buena parte de la justificación
basada en impedir la proliferación nuclear.
La existencia de un
Irán dotado de capacidad
atómica constituiría un fait accompli - un hecho consumado -
que modificaría las reglas de la disuasión y reduciría los
incentivos para operaciones militares preventivas o ataques por
sorpresa, al elevar extraordinariamente los costos de una
confrontación directa.
En este tipo de análisis suele citarse el precedente de
Corea del
Norte, cuya consolidación como potencia nuclear terminó imponiendo
un nuevo equilibrio estratégico, ignorando sabiamente las
(insípidas) objeciones formuladas desde el derecho internacional.
Recordemos:
Estados Unidos abandonó unilateralmente el
Plan de Acción Integral Conjunto (JCPoA), sin que
las Naciones
Unidas ni los demás signatarios del acuerdo adoptaran medidas
efectivas capaces de revertir aquella decisión o de preservar el
régimen de compromisos originalmente alcanzado.
Nada pasó... Y Estados Unidos e Israel hicieron lo
que quisieron, hasta llegar a esta guerra de exterminación.
Al respecto, el Majlis reanudó sus deliberaciones tras la suspensión
de sus actividades el 28 de febrero.
En la primera sesión, los 290 legisladores
aprobaron por unanimidad dos resoluciones.
La primera insta al
gobierno de Pezeshkian a acelerar el desarrollo de las
capacidades nucleares del país.
La segunda rechaza cualquier compromiso con
Estados Unidos en los términos previamente acordados, al
considerar que las condiciones que dieron sustento a esos
entendimientos han dejado de ser válidas.
Referencias
-
El martes 3 de noviembre de 2026 se
renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y
35 de los 100 escaños del Senado.
Estas elecciones suelen ser un referéndum
sobre la gestión del presidente en ejercicio y, con
frecuencia, el partido del presidente pierde bancas en una o
ambas cámaras.
Por eso, para cualquier administración,
el período previo a los midterms suele estar marcado por una
fuerte preocupación por la inflación, el empleo, el precio
de la energía y el costo de vida, factores que influyen
decisivamente en el comportamiento del electorado.
-
El PAIC (Plan de Acción Integral
Conjunto) - conocido también como JCPoA (Joint Comprehensive
Plan of Action) - fue el acuerdo nuclear alcanzado el 14 de
julio de 2015 entre Irán y el grupo P5+1 (Estados Unidos,
Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), con la
coordinación de la Unión Europea.
Mohammad Javad Zarif, entonces
ministro de Relaciones Exteriores, fue el principal
negociador iraní y uno de los arquitectos políticos del
acuerdo.
El acuerdo buscaba un intercambio de
compromisos:
Irán se comprometía a,
-
reducir el número de
centrifugadoras para enriquecer uranio
-
limitar el nivel de
enriquecimiento de uranio al 3,67% durante un
período determinado
-
disminuir considerablemente sus
reservas de uranio enriquecido
-
rediseñar el reactor de agua
pesada de Arak para impedir la producción de
plutonio apto para armas
-
aceptar un régimen reforzado de
inspecciones y verificación por parte del Organismo
Internacional de Energía Atómica.
A cambio, Estados Unidos, la UE y la ONU
se comprometían a,
-
levantar progresivamente las
sanciones económicas relacionadas con el programa
nuclear
-
facilitar la reintegración de
Irán al sistema financiero internacional
-
permitir la recuperación de las
exportaciones petroleras iraníes
-
descongelar activos iraníes
retenidos en el exterior
Zarif siempre defendió, ingenuamente, que
el acuerdo permitiría evitar el riesgo de una confrontación
militar.
Sin embargo, el 8 de mayo de 2018, durante su primer
mandato, el presidente Donald Trump retiró
unilateralmente a Estados Unidos del PAIC y restableció las
sanciones económicas bajo la política de "máxima presión".
Esa decisión debilitó gravemente el
acuerdo y llevó a Irán a reducir progresivamente el
cumplimiento de varias de sus obligaciones nucleares.
-
Raisi y su canciller Hossein
Amir-Abdollahian murieron en un accidente de helicóptero
cerca de la frontera con Azerbaiyán, un estado que colabora
abiertamente con la inteligencia israelí y turca, tras haber
inaugurado una represa binacional con la presencia del
presidente azerí Ilham Aliyev.
-
Según el Tehran Times, el Líder
Supremo señaló recientemente que:
"Las violaciones del Gran Satán al
Memorando de Entendimiento de Islamabad demuestran que
la intimidación, la hegemonía y la barbarie son
componentes inseparables del credo estadounidense".
Luego añadió:
"Mientras Estados Unidos busca una
mayor escalada y una humillación aún más profunda, debe
saber que la nación iraní y el Frente de la Resistencia
tienen reservadas lecciones inolvidables para el
enemigo, tal como lo demostraron la valentía de los
combatientes y el coraje del pueblo en las regiones del
sur".
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