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por Sonia Gupta
09 Junio 2026
del Sitio Web
CodigoOculto

© Imagen:
@codigooculto /
GPT-5
En la vasta obra de
Isaac Asimov (1920-1992), uno
de los autores más influyentes de la ciencia ficción del siglo XX,
hay un relato corto que destaca por encima de muchos otros:
"La
Última Pregunta"...
Publicado por primera vez en noviembre de 1956 en
la revista Science Fiction Quarterly, Asimov lo consideraba
su mejor historia corta, incluso por encima de otras aclamadas como
El Hombre Bicentenario.
Un Universo que Envejece… y
Pregunta
El punto de partida del cuento es simple y elegante:
la humanidad y sus máquinas - desde
computadoras gigantes hasta entidades posthumanas - se enfrentan
a una pregunta fundamental:
¿se puede revertir la entropía...?
La entropía, según la Segunda
Ley de la Termodinámica,
es una medida del desorden del universo, y su
aumento inevitable conlleva la progresiva "muerte térmica" del
Cosmos, en la que toda energía útil se agota.
La historia arranca en el año 2061, cuando dos
técnicos celebran que la potente computadora Multivac ha
logrado un gran avance energético.
Entre risas y cervezas surge la interrogante que
se repetirá a lo largo de todo el relato:
¿puede revertirse la entropía?
A lo largo de miles de millones de años,
sucesivas generaciones de humanos y sus supercomputadores, cada vez
más avanzados, formulan la misma pregunta sin obtener una respuesta
definitiva.
Listas de Máquinas, Eones de
Tiempo
Asimov estructura la historia en episodios separados por
enormes distancias temporales.
Las computadoras evolucionan desde Multivac
hasta Microvac para los viajes interestelares, luego a
Galactic AC (AC = Analog Computer = computadora análoga) y
finalmente a AC Universal, una entidad que trasciende incluso
la materia y la energía en el espacio-tiempo.
Con cada salto, los propios seres humanos
cambian:
se dispersan por galaxias, abandonan el
cuerpo físico o se fusionan en conciencias colectivas, mientras
la misma pregunta fundamental sigue sin resolverse.
A lo largo de la narrativa, el enigma permanece.
Cada vez que se plantea la pregunta sobre la
reversión de la entropía, la máquina responde lo mismo:
"Aún no hay datos suficientes para una
respuesta significativa".
Un Final que es
Principio
El cierre del cuento es tan memorable como filosófico:
cuando el universo ha muerto, sin espacio,
tiempo ni criaturas que puedan oírlo, la última conciencia
humana se ha fusionado con AC Universal, quien por fin encuentra
la respuesta.
Pero, como ya no existe nadie con quien
compartirla, decide implementarla creando un nuevo Cosmos y
pronunciando la frase bíblica:
"¡Hágase la luz!".
Este desenlace no solo resuelve el misterio
planteado (sí, es posible), sino que transforma la narrativa en algo
más que ciencia ficción:
evoca temas religiosos y filosóficos
clásicos, como la creación cíclica del universo y la idea
de que el conocimiento puede trascender incluso la extinción
cósmica.
¿Por qué sigue Cautivando?
"La
Última Pregunta" explora cuestiones que van mucho más
allá de cualquier ficción:
¿Puede la inteligencia, humana
o artificial, dominar todas las
leyes de la física?
¿Qué sentido tiene nuestra búsqueda de
respuestas si el universo mismo tiene un final?
Además, Asimov logró algo extraordinario:
plantear estos cuestionamientos en apenas
unas pocas páginas sin perder fuerza narrativa ni profundidad
intelectual.
Este cuento no es solo un clásico de la
ciencia ficción:
es un puente entre la ciencia y la reflexión
humana sobre nuestro lugar en el Cosmos, así como una invitación
a seguir preguntando, incluso cuando la respuesta parece
inalcanzable...
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