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por
Xavier Diez
El escándalo alrededor de Epstein nos ha permitido descubrir una red de monstruos con planteamientos transhumanistas que mediante los algoritmos buscan redefinir a las personas
como seres
inanimados...
Más allá de sus libros emblemáticos, como Sàpiens, o más recientemente Nexus, este académico israelí ha logrado influir de manera profunda en la forma en la que el mundo se percibe a sí mismo.
Para profanos en la materia, y haciendo una descripción simplista,
Uno de los aspectos positivos de la obra de Harari es, precisamente, enviar torpedos a la línea de flotación de los principales paradigmas historiográficos.
Muy especialmente, sus obras afectan al marxismo historiográfico en el sentido de que estas cuestionan profundamente a los historiadores que,
También cuestiona la misma idea, tan grata a los marxistas y a sus continuadores posmodernos, de que,
Una perspectiva determinista que, en definitiva,
Servidor de ustedes, con más de tres décadas dedicado a esto de la historia, nunca se ha tragado que ésta sea una ciencia como lo puede ser la biología, las matemáticas o la geología, con sus elementos de previsibilidad y objetividad, sino que como los clásicos grecorromanos, considero que,
Los historiadores podemos saber cosas sobre el pasado, lo que nos hace especialmente hábiles para interpretar el presente.
Sin embargo, esto no nos hace útiles para prever un futuro que, tradicionalmente, contiene excesivos elementos de imprevisibilidad y caos y, sobre todo, de consecuencias provenientes de decisiones personales y colectivas, ya a menudo conscientes.
Yuval Noah Harari
En los últimos tiempos sus teorías e interpretaciones inciden en sobre cómo la generación de estos relatos se vinculan a los mecanismos de difusión, y cómo las revoluciones tecnológicas y de las comunicaciones acaban también determinando hechos y tendencias históricas.
Como hace en sus libros, especialmente en Nexus, Harari incluye varios ejemplos de cómo las posibilidades de las tecnologías - y muy especialmente los algoritmos - aceleran procesos históricos, por ejemplo,
Los casos más conocidos fueron la manipulación de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, cuando una filial de Facebook, 'Cambridge Analytica', utilizó datos de la red social para,
También expuso el caso del genocidio rohinya en Birmania, alimentado por la circulación de noticias falsas.
En Cataluña ya tenemos suficiente experiencia de las campañas catalanófobas de 2017 y posteriores, con noticias falsas, manipulación y propaganda.
Sin embargo, servidor de ustedes, que ha hecho voto de escepticismo, considera sobrevaloradas estas maniobras.
La gente es menos tonta de lo que aparenta y
se deja manipular voluntariamente, como había adivinado
hace cuatro siglos
Étienne de la Boétie.
En sus reflexiones, por poner un ejemplo, sobre el amor o el cariño entre personas, hace referencia a la naturaleza biológica - y a nuestro instinto animal - y por tanto, niega la dimensión humana de la existencia, lo que equivale a menospreciar la capacidad a la gente de tomar decisiones conscientes y voluntarias.
Por supuesto, Albert Camus, y su defensa
de la primacía de la naturaleza existencial - y la soledad - del
individuo, rebatiría estas tesis mejor que un servidor.
Resulta curioso como el escándalo alrededor de Epstein - quien tenía un inquietante parecido con el actor Christopher Waltz, es decir, el Franz Oberhauser de Spectre - nos ha permitido descubrir una red de monstruos con estos planteamientos transhumanistas.
Más allá de las turbias historias sexuales,
Y en estos planes de transformación del Orden Mundial - y coincidente con las últimas obras de Harari - aparece ¡el algoritmo...!
Y esto, más allá de la verosimilitud o no de este planteamiento, resulta una aberración filosófica.
No debemos resignarnos a la naturaleza
determinista del algoritmo, y necesitamos una verdadera
rebelión humanista...
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